La lava sigue fluyendo en La Palma tras un mes de erupciones

La lava sigue fluyendo en La Palma tras un mes de erupciones

Tras un mes desde la primera erupción, el volcán de La Palma ha destruido con su lava más de 750 hectáreas de terreno y ha obligado a desplazarse a más de 7.000 personas. Los expertos advierten que los regueros de lava seguirán sucediendo por lo menos hasta noviembre. Mientras, problemas a causa del terreno están retrasando la instalación de dos desaladoras de emergencia


Los más de 25.000 seísmos que se registraron en septiembre en La Palma lanzaron una asombrosa advertencia: la isla atlántica se estaba preparando para empezar un nuevo capítulo de su particular historia volcánica, protagonizada 10 años atrás por las bocas submarinas de El Hierro.

En este caso, serían las grietas del Parque Natural de Cumbre Vieja quienes acapararon todas las miradas la mañana del 19 de septiembre cuando las redes comenzaron a llenarse de cientos de videos mostrando los gases saliendo con fuerza del interior de la Tierra. Mientras, la otra cara de la moneda se personificaba en los rostros de los más de 5.000 evacuados que, por aquel momento, no tenían ni idea del calvario que iban a vivir.

Y es que la colada de lava de más de seis metros que manaba del volcán, catalogado como estromboliano, era de una fuerza imparable que engullía cultivos, casas y poblaciones enteras mientras se abría paso hacia el océano, su destino final. Los bomberos incluso se plantearon construir barricadas y zanjas para encauzar el rio de roca fundida lejos de los municipios, pero nada podía con la magnitud de esta expresión de la naturaleza.

volcán la Palma
Una colada de lava inicial comienza a arrasar Todoque | Foto: EFE

El barrio de Todoque es, o más bien era, es el ejemplo de la ferocidad de este volcán. Lo que fue un asentamiento de más de 1.300 habitantes se convirtió en apenas un mes en una estepa de roca negra incandescente. Ni la iglesia de San Pio X, ni el centro de salud ni las escuelas sobrevivieron a la erupción, tan solo el recuerdo de sus vecinos que ahora buscan el consuelo en los refugios y en los hogares de sus conocidos a la espera de una nueva oportunidad de vida.

Además de las viviendas, las autoridades también sintieron preocupación por el agua de la isla. Del mismo modo que en la superficie, el calor de la lava podría tener consecuencias en las infraestructuras que viajan por debajo del suelo, además de que los gases podrían entrar en contacto con las aguas subterráneas y diluir en ellas dióxido de carbono y otros compuestos formados por azufre y cloro. Por este motivo, las autoridades reforzaron los controles para evitar que la escasez de este derecho humano no agravase esta tragedia.

Llevar agua a La Palma

La Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias sigue trabajando sin descanso para llevar el agua a los campos de cultivo de la isla bonita. Para ello inició la construcción de dos desaladoras cerca del frente marítimo de Puerto Naos que ahora se han detenido debido al terreno.

En este sentido, han decidido trasladar la labor de prospección a una zona más interior con el fin de encontrar un suelo más estable paras las perforaciones, además de intensificar las labores para que el suministro de agua a las plantaciones sea una realidad lo antes posible.

“Nos hemos marcado un objetivo muy complejo, que es poner en marcha en apenas unas semanas una instalación que normalmente lleva varios meses de trabajo. Somos conscientes de que irán surgiendo inconvenientes a lo largo del proceso, marcados por las características del terreno y por el fenómeno volcánico”, señaló José Antonio Valbuena, titular de la consejería de Transición Ecológica de Canarias.

Mientras, el buque cisterna Tomasso S, cedido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, se unió a las labores de suministro de agua y en un futuro trabajará con las desaladoras para seguir ofreciendo agua a los regantes afectados en La Palma.

Valbuena ha precisado, no obstante, que toda el agua de regadío que están ofreciendo es de “mantenimiento” para lograr la “supervivencia” de las plantas, no su crecimiento, una obra “de contingencia” para que las fincas puedan garantizar su actividad en el futuro.

La siguiente cuestión se mantuvo centrada en la hipotética llegada de la lava al mar. En principio, algunos expertos estimaron que ese momento llegaría durante los tres primeros días del suceso, pero los constantes cambios en la intensidad de la erupción y en el movimiento de la colada terminaron por posponer esa fecha hasta el noveno día.

En concreto, a las 23:00 del día 28 de septiembre, los expertos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) a bordo del buque Ramón Margalef informaron de la llegada de los primeros atisbos de lava al océano en el entorno de la playa de Los Guirres, en su zona norte, donde comenzó a precipitarse desde un acantilado de cerca de 100 metros de altura.

Los expertos tuvieron en cuenta que el choque térmico entre la lava y el agua podría desatar nubes de vapor de agua cargadas con gases nocivos para la salud y por eso desalojaron a las poblaciones cercanas mientras la roca fundida formaba un delta en el litoral de la isla.

Ahora, ese nuevo terreno se extiende a lo largo de 36 hectáreas, alimentado por varias coladas que llegaron a trasladar lava a una velocidad de 250 metros por hora después de que uno de los conos principales se desbordase y crease un “tsunami de lava” en tierra. Si bien ahora la velocidad de la lava ha disminuido, se espera que nuevas fuentes de roca fundida lleguen al mar durante las próximas horas.

En cualquier caso, estos ríos incandescentes han arrasado con un total de 789,6 hectáreas -35,8 más en las últimas 41 horas- y 1.835 edificaciones, 121 más que en la última actualización del sistema europeo vía satélite ‘Copernicus’. A esto se suman las más de 6.500 hectáreas sepultadas por un manto de 25 centímetros de cenizas volcánicas que, además de sentenciar a la vegetación que aplasta, amenaza a las infraestructuras humanas por su peso.

Ángel Víctor Torres, presidente de Canarias, ha querido aprovechar el aniversario para asegurar que la isla bonita se volverá a levantar y que nadie tendrá que abandonar una isla que ama. “Somos islas volcánicas, venimos de volcanes y La Palma ha sobrevivido a lo largo de su historia a distintos movimientos sísmicos y también a erupciones”, ha resaltado.

La Palma había sufrido hasta la fecha siete erupciones desde que hay registros históricos, desde la Conquista de Canarias del siglo XV, todas en el entorno de la Cumbre Vieja. El último registro se corresponde con el volcán de Teneguía (1971), donde la erupción se prologó 24 días.

No se sabe cuando finalizará la actual erupción, pero, teniendo en cuenta los datos históricos y los depósitos de magma que alimentan el volcán, este episodio podría prolongarse hasta los 84 días, con una media de 55 días, o lo que es lo mismo, podría seguir expulsando lava al menos hasta noviembre o incluso llegar a diciembre.


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