Europa se prepara para emitir sus primeros bonos verdes

Europa se prepara para emitir sus primeros bonos verdes

La Comisión Europea ha adoptado un marco de bonos verdes sujeto a evaluación independiente, un paso clave en su carrera para emitir deuda sostenible por un valor de hasta 250.000 millones de euros que sirvan para financiar la recuperación, en una semana en la que España ha colocado 5.000 millones en la primera de sus subastas de este tipo


Paso de gigante para la creación de un sistema de deuda sostenible en la Unión Europea. La Comisión ha adoptado este martes un marco de bonos verdes sujeto a evaluación independiente, avanzando con ella hacia el lanzamiento el próximo mes de un paquete de bonos verdes por un valor de hasta 250.000 millones de euros, que supondrá el 30% de la emisión total del fondo de recuperación NextGenerationEU. En concreto, la normativa recién aprobada ofrecerá a los inversores en estos bonos la seguridad de que los fondos movilizados se asignarán a proyectos ecológicos y de que la Comisión presentará informes sobre su impacto medioambiental, lo que despeja el camino para un cambio histórico en el sistema de deuda europeo, en una semana en la que España ha recibido una demanda de 60.000 millones de euros para su primer bono verde de 5.000 millones.

“La intención de la UE de emitir hasta 250.000 millones de euros en bonos verdes de aquí a finales de 2026 nos convertirá en el mayor emisor de bonos verdes del mundo. Se trata, además, de una expresión de nuestro compromiso con la sostenibilidad y sitúa las finanzas sostenibles en la vanguardia del esfuerzo de recuperación de la UE”, ha asegurado Johannes Hahn, comisario de Presupuesto y Administración. En concreto, el Ejecutivo europeo ofrecerá estos títulos de deuda de la UE exclusivamente a través de un programa de subastas que está previsto comience el 15 de septiembre, aunque lo más probable es que se retrase a octubre para asegurar las mejores condiciones en el mercado, según apuntan fuentes europeas.

Conforme a lo anunciado a principios del año, la Comisión también ha revisado su plan de financiación de la recuperación en 2021 y ha confirmado su intención de emitir en los tres meses que quedan de 2021 bonos a largo plazo por un total cercano a 80.000 millones de euros, que se complementarán con decenas de miles de millones de euros de títulos de deuda de la UE a corto plazo.

En cualquier caso, el marco de bonos verdes NextGenerationEU aprobado esta semana se ha elaborado conforme a los principios de los bonos verdes de la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA), que fija las pautas del mercado de estos bonos. En consonancia con la práctica habitual, ha sido revisado por un proveedor de segunda opinión, Vigeo Eiris, que forma parte del grupo de Soluciones ESG de Moody, y considera que el marco se ajusta a los principios de los bonos verdes de la ICMA, es coherente con la estrategia general de la UE en materia ambiental, social y de gobernanza (ASG) y supondrá una sólida contribución a la sostenibilidad.

bonos verdes
Para cubrir las necesidades financieras de la UE es necesario reorientar los flujos de capital privado hacia inversiones más sostenibles.

En este sentido, el marco se ha adaptado, en la medida de lo posible, a la norma europea sobre bonos verdes. La propuesta de estándar para los bonos verdes de la UE fue presentada por la Comisión en julio de 2021 y sometida al consiguiente proceso de codecisión en el Parlamento Europeo y el Consejo, al que seguirá un período de implementación previo a la entrada en vigor. Esta adaptación se refleja, por ejemplo, en el hecho de que una parte de las inversiones subvencionables con cargo al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) — el principal instrumento para impulsar la recuperación de Europa — ha incorporado los criterios técnicos de selección de la taxonomía de la UE.

“La confirmación de nuestro plan de financiación original para 2021 es una demostración del excelente trabajo de planificación y preparación realizado hasta la fecha. La puesta en marcha de nuestra plataforma de subastas es otra gran noticia, que aumentará todavía más el atractivo de los préstamos de la UE y tendrá un impacto duradero en los mercados de capitales de la UE”, ha explicado Hahn.

Demanda histórica para los bonos verdes españoles

La creación y aprobación del marco normativo de bonos verdes de la UE ha coincidido esta semana con la primera emisión de deuda de este tipo realizada por el Gobierno español. Esta primera tentativa ha tenido en cualquier caso un éxito sin precedentes: el Tesoro ha recibido solicitudes de inversión por valor de más de 60.000 millones de euros, 12 veces más que los 5.000 millones de euros que se tiene previsto emitir, según informa El Confidencial, que adelanta que el 91,7% de los inversores que han participado han sido fondos internacionales y dos tercios han sido de fondos ESG.

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha destacado este buen desempeño de la emisión, señalando además que “sitúa a España a la vanguardia de las finanzas sostenibles en Europa. Asimismo, la gran demanda y la elevada participación de inversores sostenibles son una muestra de su confianza en la economía y en la agenda medioambiental española”.

La emisión tiene un vencimiento a 20 años, en 2042, y el precio de colocación ha estado en torno a los siete puntos básicos por encima de emisiones comparables, según los datos recogidos por Bloomberg. En el comunicado realizado tras la emisión el ministerio afirma que se ha realizado a un tipo de interés del 1,034%. Fuentes conocedoras de la colocación confirman que el libro se ha cerrado este mediodía, por lo que las cifras son definitivas, y destacan que la demanda ha sido de alta calidad y mayor de la habitual.

BBVA, Banco Santander, Barclays, Crédit Agricole, Deutsche Bank y JP Morgan han actuado como directores de esta emisión, que servirán para financiar inversiones sostenibles en España como la modernización de la red de transporte ferroviario eléctrico, proyectos de I+D+i para la mitigación y adaptación al cambio climático, inversiones para la mejora en la gestión del agua o gastos destinados a la prevención de incendios y a la defensa de las especies autóctonas, entre otros.



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