Expandir las renovables en el mundo en desarrollo, un reto pendiente

Expandir las renovables en el mundo en desarrollo, un reto pendiente

Los países en desarrollo son los que más van a incrementar las emisiones de efecto invernadero en los próximos años, por lo que el camino a la neutralidad climática exige multiplicar allí por siete las inversiones en energías limpias de aquí a 2030


Sin ayuda al desarrollo no hay transición energética. El futuro climático del mundo depende cada vez más de si el mundo en desarrollo puede realizar una transición exitosa a sistemas energéticos más limpios, ya que estos países son los que más van a incrementar las emisiones de efecto invernadero en los próximos años a medida que progresen económicamente. Por eso, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha hecho este miércoles un llamamiento a un cambio radical en los esfuerzos globales para movilizar y canalizar el aumento masivo de la inversión en renovables que se requiere en el mundo en desarrollo, que debería multiplicarse por siete de aquí a 2030 para facilitar que el planeta alcance la neutralidad climática.

Esta conclusión se extrae del último informe elaborado por la AIE, en colaboración con el Banco Mundial (BM) y el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), donde calculan que la inversión en renovables en las zonas menos industrializadas debería pasar de los menos de 150.000 millones de dólares en 2020 a alrededor de un billón anual para comienzos de la próxima década. Sin embargo, la tendencia actual es la contraria: el pasado año, en el contexto de la crisis de la covid-19, esas inversiones se redujeron en un 8%. Y no parece que, sin impulso internacional y gubernamental, esta situación pueda cambiar en el corto plazo, ya que los capitales se resisten a dirigirse a unos mercados que consideran de mayor riesgo.

En este sentido, la AIE recomienda a los Gobiernos de los países más desarrolados que otorguen a las instituciones financieras públicas internacionales un mandato estratégico sólido para financiar las transiciones de energía limpia en el mundo en desarrollo. Y es que, según apunta el informe, a menos que se tomen medidas concretas, las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía de este mundo en desarrollo, con economías que se encuentran principalmente en Asia, África y América Latina, aumentarán en 5.000 millones de toneladas durante las próximas dos décadas.

“En muchas economías emergentes y en desarrollo, las emisiones aumentan mientras que las inversiones en energía limpia se tambalean, creando una peligrosa línea divisoria en los esfuerzos globales para alcanzar los objetivos climáticos y de energía sostenible”, ha explicado Fatih Birol, director ejecutivo de la IEA. “Los países no están comenzando este viaje desde el mismo lugar, muchos no tienen acceso a los fondos que necesitan para hacer una transición rápida hacia un futuro energético más saludable y próspero, y los efectos dañinos de la crisis de la covid-19 duran más en muchos partes del mundo en desarrollo”, ha enfatizado.

Las tendencias recientes en el gasto en energía limpia apuntan a una brecha cada vez mayor entre las economías avanzadas y el mundo en desarrollo, aunque las reducciones de emisiones son mucho más rentables en este último. La desigualdad sigue siendo por tanto la norma entre países desarrollados y economías emergentes, que representan actualmente dos tercios de la población mundial, pero solo una quinta parte de la inversión mundial en energía limpia y una décima parte de la riqueza financiera mundial. A pesar de estos datos, los países más pobres enfrentan costes de deuda y capital que son hasta seis veces más altos que en los Estados Unidos o Europa, lo que impide un mayor apoyo estatal y motiva que las inversiones anuales en todas las partes del sector energético en los mercados emergentes y en desarrollo hayan caído alrededor de un 20% desde 2016.

Una inversión rentable

Evitar una tonelada de emisiones de CO2 en las economías emergentes y en desarrollo cuesta en promedio aproximadamente la mitad que en las economías avanzadas, según el informe. Esto se debe en parte a que las economías en desarrollo a menudo pueden pasar directamente a tecnologías más limpias y eficientes sin tener que eliminar o reacondicionar los proyectos de energía contaminante que ya están en marcha.

Sin embargo, las economías de mercados emergentes y en desarrollo que buscan aumentar la inversión en energía limpia enfrentan una serie de dificultades que pueden socavar los rendimientos ajustados al riesgo para los inversores y la disponibilidad de proyectos financiables. Los desafíos incluyen la falta de disponibilidad de acuerdos comerciales que respalden ingresos predecibles para inversiones intensivas en capital, la difícil solvencia crediticia de las contrapartes y la escasa disponibilidad de infraestructura habilitante, entre otros factores a nivel de proyecto. Cuestiones más amplias, como el agotamiento de las finanzas públicas, la inestabilidad de la moneda y las debilidades de la banca local y los mercados de capital también plantean desafíos para atraer inversiones, además de los diferentes problemas de seguridad que se plantean en unas zonas de conflicto que también se encuentran en su mayoría en el mundo en desarrrollo.

carbón
Un hombre trabajando en la minería del carbón en Sudáfrica.

“El sistema internacional carece de un enfoque claro y unificado en el financiamiento de la reducción de emisiones y la energía limpia, particularmente en las economías emergentes y en desarrollo. Las estrategias, capacidades y niveles de financiación actuales están muy por debajo de lo que se necesita. Nuestro informe es un llamado a la acción global, especialmente para aquellos que tienen la riqueza, los recursos y la experiencia para marcar la diferencia, y ofrece acciones prioritarias que se pueden tomar ahora para hacer avanzar las cosas rápidamente”, ha asegurado Birol en la presentación del informe.

Las acciones prioritarias se detallan de hecho en el informe, que reúne diferentes iniciativas exitosas en las áreas de energía limpia, eficiencia y electrificación, así como transiciones para los sectores intensivos en combustibles y emisiones. En total, casi 50 estudios de casos del mundo en desarrollo en diferentes sectores en países como Brasil, Indonesia, Senegal o Bangladesh que la AIE quiere que sirvan de ejemplo a la hora de canalizar y facilitar la inversión. La mayoría están centrados en las áreas de energías renovables y eficiencia energética, pero también hay proyectos que pueden sentar las bases para ampliar los combustibles bajos en carbono y la infraestructura industrial necesaria para descarbonizar rápidamente economías en crecimiento. El informe también insta a fortalecer los marcos financieros sostenibles, abordar las barreras a la inversión extranjera, facilitar los procedimientos para la concesión de licencias y la adquisición de tierras, y revertir las políticas que distorsionan los mercados energéticos locales.

Oportunidad para la igualdad

En cualquier caso, la AIE subraya que las inversiones y actividades de energía limpia pueden generar oportunidades económicas sustanciales y empleos en industrias que se espera que prosperen en las próximas décadas a medida que se aceleren las transiciones energéticas en todo el mundo. Por eso, pide que las transiciones de energía limpia se centren en las personas y sean inclusivas, incluidas acciones que construyan modelos equitativos y sostenibles para el acceso universal a la energía moderna.

Por ejemplo, el gasto en electrodomésticos, vehículos eléctricos y edificios energéticamente eficientes puede brindar más oportunidades de empleo y respaldar especialmente el papel de las mujeres en impulsar el cambio y mejorar la igualdad de género. Eso sí, es imprescindible ayudar a las comunidades locales a navegar las nuevas oportunidades, así como las cargas económicas que surgen de la transición de los combustibles fósiles y el posible cierre de activos intensivos en emisiones.

“Abordar los desafíos de la transición requiere un enfoque en el diálogo público transparente, desarrollar programas para impulsar las habilidades en todos los aspectos de las transiciones de energía limpia y apoyar el crecimiento de nuevas oportunidades laborales en actividades económicas más sostenibles”, enfatiza el informe.



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