Se abre una grieta gigante en el último bastión de hielo ártico

Se abre una grieta gigante en el último bastión de hielo ártico

Un estudio recoge el nacimiento de un agujero de más de 3.000 kilómetros cuadrados en una capa de hielo ártico con más de cinco metros de grosor. Para los autores, se trata de una mala señal para esta región que no está acostumbrada a estos fenómenos que pueden ser nefastos para los ecosistemas


La última zona de hielo (LIA, por sus siglas es ingles) se conoce así por ser la región que contiene el hielo más antiguo y grueso del Ártico, con espesores que superan los cinco metros. Sin embargo, incluso este bastión helado está asediado por los impactos del cambio climático y las primeras heridas de esta guerra ya se han podido observar en diversas ocasiones.

La última de ellas ocurrió durante el verano del año pasado cuando los satélites registraron un agujero en el hielo de 3.000 kilómetros cuadrados. Según el estudio científico que recoge el suceso, se trata de la primera polinia identificada en la región, aunque otros escritos informan de casos similares en la LIA en el 2018.

“Nadie había visto una polinia en esta área antes. Al norte de la isla de Ellesmere, es difícil mover el hielo o derretirlo solo porque es grueso y hay bastante. Por lo tanto, generalmente no hemos visto formarse polinias en esa región antes”, comenta Kent Moore, investigador del Ártico en la Universidad de Toronto-Mississauga, quien es el autor principal del estudio.

 

Tal y como recoge, la polinia se formó durante condiciones extremas de viento en un anticiclón persistente, o una tormenta de alta presión con vientos fuertes que giran en el sentido de las agujas del reloj. Las condiciones extremas del viento crearon la brecha al empujar el hielo a un lado, lo cual es común en otras áreas, pero inusual en la LIA.

“La formación de una polinia en la zona es realmente interesante. Es como una grieta en el escudo de esta capa de hielo sólido que normalmente existe en esa área. El hecho de que esto esté sucediendo también está realmente resaltando cómo está cambiando el Ártico”, destaca David Babb, un investigador de hielo marino de la Universidad de Manitoba que no participó en el estudio.

Dado que el hielo del Ártico se vuelve más delgado cada año por el cambio climático, las polinias podrían formarse con más frecuencia, lo que podría desencadenar un ciclo de retroalimentación de la pérdida de hielo.

“Lo que pasa con el adelgazamiento del hielo es que es más fácil moverlo. A medida que el hielo se vuelve más delgado, es más fácil crear estas polinias con un forzamiento menos extremo, por lo que existe alguna evidencia de que estas polinias pueden volverse más comunes o agrandadas de lo que eran en el pasado”, señala Moore. Y las temperaturas más cálidas significan que es poco probable que se reemplace el hielo perdido.

¿Son las polinias un enemigo?

Una polinia es un área de aguas abiertas en una región que normalmente está cubierta de hielo. Según los autores, las polinias se forman principalmente de dos maneras: en la primera, el viento expulsa el hielo de la región, mientras que en la segunda es el calor quien derrite el hielo y abre el agujero.

Asimismo, las polinias tienden a formarse en los mismos lugares año tras año y generalmente crecen cerca de la costa, donde el paisaje puede canalizar los vientos a lo largo de la costa, soplando de manera constante en el mismo lugar.

Las polinias no son necesariamente malas para el ecosistema local en escalas de tiempo breves. El hielo cubierto de nieve no deja entrar mucha luz al agua debajo de él, lo que limita la cantidad de fotosíntesis que puede ocurrir y eso ralentiza la productividad en los niveles superiores de la cadena alimentaria. Cuando el hielo se rompe, el ecosistema se activa.

Una polinia en un lago de Canadá

“Cuando hay hielo marino alrededor, es como un desierto. Pero cuando llegas a un área de agua abierta, de repente, pueden ocurrir todo tipo de actividades. Las aves marinas van allí para alimentarse, al igual que los osos polares y las focas. Son regiones increíblemente productivas”, explica Moore.

Sin embargo, el rápido nacimiento de polinias a corto plazo para el ecosistema local no supera el daño a largo plazo e irreversible de la pérdida de hielo marino.

“Hay un tiempo transitorio en el que, si comenzamos a perder hielo, podría haber una ganancia neta porque sería más productivo. Pero a largo plazo, a medida que el hielo se derrite y se desplaza mar adentro y especies como las morsas y las aves marinas pierden acceso a él, perdemos ese beneficio. Y, finalmente, hace tanto calor que las especies no pueden sobrevivir”, concluye el experto.


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