La OCDE arranca una nueva era apostando por la sostenibilidad

La OCDE arranca una nueva era apostando por la sostenibilidad

El relevo tras quince años al frente de la OCDE del mexicano Ángel Gurría por el australiano Mathias Cormann se produce en un momento en el que la organización centra sus esfuerzos en fomentar una recuperación verde e inclusiva


Cambios en lo alto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Tras tres mandatos consecutivos y un total de quince años en el cargo, el director de este foro internacional, Ángel Gurría, dará el relevo al australiano Mathias Cormann durante la celebración este lunes y martes de la reunión a nivel ministerial del Consejo de la OCDE. Un traspaso de poder que coincide con el lanzamiento del primer informe de Perspectivas Económicas de este 2021, en el que se recomienda que los países aprovechen los planes de reconstrucción económica tras la pandemia para avanzar en la transición ecológica desde una perspectiva de colaboración y alianzas entre diferentes actores.

Es más, durante la reunión ministerial, que lleva el nombre “Valores comunes: construir un futuro verde e inclusivo” y en la que se oficializará el nombramiento de Cormann, se dará también el pistoletazo de salida al Programa Internacional de Acción por el Clima (IPAC, por sus siglas en inglés). El objetivo de esta nueva estrategia, anunciada en abril pero formalizada esta semana, es ofrecer a los países participantes un instrumento de gobernanza que facilite la transición hacia el objetivo de la neutralidad climática. Según apunta Francia, su principal impulsor, el IPAC no solo es complementario al trabajo de la COP y coherente con el Acuerdo de París, sino que ayudará a crear una economía global más resiliente para mediados de siglo “gracias a una evaluación precisa de la acción climática y al intercambio de buenas prácticas”.

Más allá de este nuevo instrumento, el informe de Perspectivas Económicas de 2021 también insiste en la necesidad de acelerar en la transformación sostenible de las economías más avanzadas. Según apunta la OCDE, actualmente las políticas, regulaciones y estándares para avanzar en descarbonización están “muy por debajo de lo que se requiere para reducir las emisiones de manera sostenible”, por lo que se prevé que las emisiones de gases de efecto invernadero aumenten nuevamente este y los próximos años si no se hace nada por remediarlo, después de caer en 2020 durante la pandemia.

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El nuevo líder de la OCDE, el australiano Mathias Cormann, en una foto de archivo. | EFE/Mick Tsikas

El documento reconoce que algunos gobiernos han incluido medidas “verdes” en sus programas de inversión y estímulo fiscal en respuesta a la pandemia, pero advierte de que éstas han sido tan solo una parte modesta del apoyo general proporcionado, por lo que el impacto de las nuevas medidas ecológicas se anula al estar acompañadas con medidas de impacto ambiental mixto o negativo. Por lo tanto, “se requieren acciones en una amplia gama de áreas para fortalecer los incentivos y los mecanismos basados en el mercado que posibiliten el ajuste hacia una economía más verde”, con paquetes de políticas de acompañamiento para compensar los impactos distributivos adversos en los ingresos de los hogares y facilitar la reasignación de recursos y adquisición de habilidades.

En este sentido, las alianzas entre diferentes actores serán imprescindibles para avanzar en descarbonización. En el informe, la OCDE recomienda medidas de colaboración público-privada como apoyar a las empresas que tengan un mejor desempeño en sus objetivos ambientales y favorecer nuevos proyectos de inversión en infraestructura, con el objetivo principal de crear una red eléctrica ampliada y modernizada. También piden incentivos para fomentar edificios y electrodomésticos energéticamente eficientes, además de nuevas políticas financieras y de apoyo a la innovación, que también “son fundamentales para facilitar la transformación ambiental, a través del diseño de estándares, el desarrollo de nuevos instrumentos financieros para proyectos bajos en carbono a largo plazo y el apoyo al desarrollo y difusión de nuevas tecnologías“.

Sin vacunación no hay recuperación

En cualquier caso, y a pesar de que en el medio y largo plazo la OCDE tiene claro que la economía mundial tiene que pasar por una transformación hacia la sostenibilidad, en el corto el objetivo es mucho más concreto: vacunar al mayor número de gente posible para dejar del todo atrás la pandemia de coronavirus. Y es que, mientras una gran proporción de la población mundial siga sin estar vacunada y persista el riesgo de rebrotes, la recuperación será desigual y vulnerable a nuevos reveses, según el informe de Perspectivas Económicas.

“Gracias a los eficaces programas de vacunación puestos en marcha en muchos países, las Perspectivas Económicas que publicamos hoy son las más esperanzadoras desde que comenzó esta devastadora pandemia. Sin embargo, para millones de personas en todo el mundo, la posibilidad de que se les administre una vacuna sigue siendo remota. Necesitamos acelerar urgentemente la producción y la distribución equitativa de vacunas”, ha explicado Gurría en su último acto como presidente de la OCDE.

recuperación
El restablecimiento de las políticas puede generar una recuperación postpandémica más sólida.

A pesar de que todavía queda por resolver esta necesidad respecto a las vacunas, la OCDE ha revisado al alza sus proyecciones de crecimiento para las principales economías del mundo desde las últimas Perspectivas Económicas publicadas en diciembre de 2020: ahora prevé un crecimiento del PIB mundial del 5,8% para este año (frente al 4,2% proyectado en diciembre). Una invitación al optimismo que no debe hacer sin embargo que los Gobiernos bajen la guardia.

Tal y como ha asegurado Laurence Boone, Economista Jefe de la OCDE, el apoyo a los ingresos de ciudadanos y empresas debe continuar, pero también ha de evolucionar y adaptarse a la fortaleza de la economía y a la situación sanitaria. Conforme las medidas de contención se levanten, una focalización más precisa de las ayudas allí donde hacen más falta —mediante iniciativas de reciclaje profesional e inserción laboral, entre otras,— mejorará las perspectivas, especialmente las de los trabajadores poco cualificados y los jóvenes. El apoyo también debe centrarse en empresas viables, para fomentar el uso de capital en detrimento de la deuda, así como en crear empleos e invertir en digitalización.

España: invertir en digitalización

Como es habitual, dentro del informe de Perspectivas Económicas 2021 se detallan las previsiones país por país, que revelan que España será el país de la zona euro que más crezca tanto en 2021 como en 2022, en sintonía con las previsiones publicadas recientemente por la propia Comisión Europea. En concreto, la OCDE calcula que el producto interior bruto (PIB) español subirá un 5,9% el próximo año, lo que significa dos décimas más de lo que había anticipado a comienzos de marzo. Para 2022, la revisión es incluso mayor, de 1,5 puntos, hasta el 6,3%.

La digitalización será clave también en el sector del agua.

La clave para que este rebote económico se traduzca en un crecimiento sostenible y sostenido a largo plazo está según el informe en la digitalización. Y es que, aunque España tiene una de las mejores infraestructuras digitales de la UE, “existe todavía un margen considerable para aprovechar los beneficios de la adopción de tecnologías digitales y su uso eficaz para producir nuevos modelos de negocio y productos más competitivos”.

El mayor problema para avanzar hacia una economía verdaderemente digital y más sostenible está en el desajuste entre las habilidades que necesitan los empleadores y las calificaciones de los solicitantes de empleo, que se espera que crezca en el futuro en España. Según la OCDE, no solo hay espacio para mejorar las habilidades digitales, sino también para la adopción digital de tecnologías por parte de las empresas, especialmente las pymes.



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