Bolsa de plástico, de papel o de tela: ¿cuál es más sostenible?

Bolsa de plástico, de papel o de tela: ¿cuál es más sostenible?

La bolsa de plástico es el producto estrella de un solo uso que malgasta grandes cantidades de agua y energía para fabricar un producto tan efímero. Dejar de utilizarlas puede ser una buena idea para proteger el medio ambiente, pero ¿cuál es la bolsa que deberíamos llevar a la compra si nos importa el planeta? Por desgracia, la respuesta no es sencilla, pero desde El Ágora te vamos a ayudar a decidirte.


Cada español gasta de media 180 bolsas de plástico al año, alrededor de 8.500 millones de unidades en total.

La utilización media de una bolsa es de 15 minutos, pero pueden tardar en torno a 500 años en degradarse.

Las bolsas de plástico constituyen el 12% de nuestra basura global, sin embargo, solo una pequeña parte se recicla, mientras que la gran mayoría llega a los sistemas de alcantarillado y acaba en los océanos, llegando incluso a formar islas de hasta 1,6 millones de kilómetros cuadrados. De hecho, España es actualmente el país de la Unión Europea que más plásticos vierte a los océanos.

Estas estimaciones muestran un paisaje apocalíptico y desmesurado que, de continuar así, para 2050, el peso de los residuos plásticos será superior al peso de todos los peces del planeta.

Adiós a los plásticos de un solo uso

Después de un 2020 prácticamente nulo en cuanto a la lucha contra los plásticos de un solo uso por el uso de mascarillas y guantes, hemos dado la bienvenida a un nuevo año con una noticia positiva: la prohibición definitiva de estos plásticos en todos los países de la Unión Europea y de las bolsas de plástico ligeras (espesor menor de 50 micras) y muy ligeras (menos de 15 micras) en supermercados y comercios de España, exceptuando si son compostables. Un pequeño gesto para el ciudadano, aunque un gran beneficio para el medio ambiente.

Por si no lo recuerdas, en el 2018 se introdujo el Real Decreto 293/2018 que surgía con el objetivo de reducir el consumo de bolsas de plástico y prevenir así su negativo impacto. A partir del 1 de julio de ese mismo año quedó prohibida la entrega de manera gratuita de bolsas de plástico en puntos de venta de bienes y productos. El gesto tan común como darle a un cliente varias bolsas de plástico sin tener que pagar por ellas ya es parte de la historia.

En 2020 se eliminaron también las bolsas de plástico fragmentable, es decir, aquellas fabricadas con aditivos que se descomponen en microplásticos y se impuso que las bolsas gruesas (más de 50 micras de espesor) fueran fabricadas con al menos un 50% de plástico reciclado.

¿De qué material debería ser mi bolsa?

Hemos demonizado al plástico y con razón. Los residuos generados por el consumo de plástico han sido y son todavía un grave problema que afecta a todos los rincones del planeta y no hace más que aumentar cada día. ¿Esto quiere decir que las bolsas de papel son una opción más sostenible? No necesariamente. El problema no es el material en sí, sino su mal uso. Pero ¿por qué?

  • Extracción: Para producir bolsas de papel necesitamos árboles, para las de plástico, petróleo. El petróleo es un recurso finito, mientras la madera es un recurso renovable. Papel 1 – plástico 0.
  • Producción: Las bolsas de papel necesitan cuatro veces más energía y tres veces más agua de lo que se requiere para hacer bolsas de plástico, lo que en cifras significa que las de papel contaminan el aire un 70% y el agua un 50% más que las de plástico. Papel 1 – plástico 1.
  • Distribución: Cargar 1000 bolsas de papel en un camión consume más gasolina y, por tanto, emite más CO2 que 1000 de plástico dado que las de papel pesan hasta 10 veces más. Se necesitarían hasta siete camiones, frente a uno, para transportar las mismas bolsas de papel que de plástico. Papel 1 – plástico 2.
  • Durabilidad: Todo depende de la calidad de la bolsa, pero generalmente las de plástico aguantan más que las de papel, no se mojan y estropean e, incluso, son más fáciles de guardar. Papel 1 – plástico 3.
  • Reciclaje: Una vez que dejan de ser útiles, ambas bolsas se pueden reciclar, sin embargo, el plástico es más difícil de reciclar y se obtienen productos de inferior calidad que con el papel. En caso de acabar en el medio ambiente, el papel se degradará mientras que el plástico no. Papel 2 – plástico 3.

Si has leído hasta aquí debes de estar bastante confundido. ¿Debo entonces utilizar mejor las bolsas de plástico? No necesariamente.

No tenemos que sustituir el plástico por el papel, ni el papel por el plástico, sino evitar los productos desechables, y tanto las bolsa de plástico como la de papel lo son. “El problema no es el material que utilices, sino la usabilidad que le des”, afirma Irene Tato, fundadora y CEO de Bolseta, la bolsa da vida.

En 2011, la Agencia del Medio Ambiente de Reino Unido realizó un análisis de las diferentes bolsas que utilizamos para hacer la compra y determinó que hay que reutilizar la bolsa de papel hasta tres veces para que su impacto sobre el planeta se equipare al de una de plástico gruesa. He aquí la respuesta a tu pregunta.

Las bolsas de tela, la mejor alternativa

La contaminación generada por los productos de un solo uso afecta a los ecosistemas a nivel mundial. Y aunque algunos países han realizado grandes esfuerzos con el fin de mitigar este problema, no es suficiente sin la conciencia y el compromiso de los consumidores.

Vivimos rodeados de plástico. En nuestra casa, en nuestro trabajo, nuestros coches, nuestra ropa, en el supermercado… Por lo que plantearse vivir sin tanta cantidad de plástico es todo un reto, la buena noticia es que cada día crece la idea de crear hábitos de consumo más responsables. Por ejemplo, reducir los residuos plásticos derivados de tu compra en el supermercado es una tarea fácil en la que podemos aportar nuestro pequeño granito de arena. Las bolsas reutilizables de tela son la opción más práctica y menos agresiva con el medio frente a las bolsas de plástico, siempre y cuando, y como ya hemos explicado, les demos un uso correcto.

Un buen ejemplo son las bolsas de tela de MrsGinger, un proyecto que se inició “con el objetivo de colaborar con el medio ambiente” afirma Marta Lorenzo, su fundadora, “la naturaleza es mi principal fuente de inspiración. Me apasiona crear cosas bonitas con alma que sean capaces de acercarnos un poco más a nuestro entorno natural”. Sus bolsas están producidas en Barcelona y estampadas por ella misma con sus diseños florales en acuarela, por lo que su huella medioambiental es mucho menor. Las bolsas de MrsGinger son un buen ejemplo para reducir el uso de las bolsas de plástico, siempre y cuando, al ser de poliéster, las utilices más de 35 veces, fácil, ¿verdad?

Bolseta, la bolsa da vida también nace ante la necesidad de aportar una solución a la sostenibilidad y eliminar las típicas bolsas de un solo uso de los supermercados para poder pesar y transportar las frutas y verduras. Irene Tato decidió hacerlas ella misma con unos restos de tela de malla y pronto fueron un éxito entre vecinos y amigos. Fue tal la acogida, que la fundadora de Bolseta, decidió buscar la forma de hacer llegar sus bolsas a más personas, naciendo así este proyecto de bolsas solidarias con residuo cero.

bolsa, plástico

Se trata de “una malla de poliéster de nueva creación con una certificación europea OEKO TEX exento de Bisfenol A (BPA)”, explica Tato, “ligera pero muy resistente y fácilmente lavable y reciclable”. Gracias al material del que están hechas pesan poco y se permite ver lo que hay en el interior para cumplir con las normas de los supermercados. Estas bolsas reutilizables, además, son de elaboración local y venta de proximidad, ya que son producidas en Tarrasa (Barcelona) por la Fundación Portolà que trabaja en la inserción laboral de personas con discapacidad intelectual. Desde que se inició el proyecto en 2017, gracias a la venta de sus bolsetas y teniendo en cuenta que se utilizan de media una vez a la semana, se han dejado de utilizar 17,6 millones de bolsas de plástico. La sostenibilidad, la solidaridad y la proximidad son los tres pilares de Bolseta.

avani, bolsa, plásticoOtra alternativa a las bolsas de plástico son unas bolsas de almidón de yuca que se convierten en comida para los peces si estas acaban en el océano. Esta idea la tuvo el biólogo indonesio Kevin Kumala cuando regresó a su Bali natal en 2009 tras varios años y encontró montañas de este material en las playas paradisiacas de arena blanca y agua cristalina que él recordaba. Apenas cinco años después, Kumala junto a su socio Daniel Rosenqvist, fundaron la empresa Avani Eco, donde además de estas bolsas, producen envases desechables para comida hechos de caña de azúcar y pajitas a base de almidón de maíz que se biodegradan más rápido y no dejan ningún residuo tóxico.

En definitiva, la próxima vez que vayas a la compra, primero, pregúntate si de verdad necesitas una bolsa, recuerda que el mejor residuo es el que no se produce. Y segundo, en caso afirmativo, intenta usarla cuantas más veces mejor y reciclarla cuando esta sea inútil. “El problema no es el material que utilices, sino la usabilidad que le des”.


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