Europa progresa en ODS a la espera del impacto de la pandemia

Europa progresa en ODS a la espera del impacto de la pandemia

La Unión Europea ha avanzado bastante en los últimos cinco años en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, según apunta la última edición del informe temático de Eurostat, pero la reciente pandemia de coronavirus podría estar ralentizando el progreso


La Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no solo son un pilar fundamental de la política de Naciones Unidas, sino que también son una prioridad para la Unión Europea. Gran parte de la hoja de ruta comunitaria de las próximas décadas, contenida dentro del Pacto Verde Europeo, se basa de hecho en este proyecto global, del que la Comisión se ve como garante e impulsora. Por eso, cada año Eurostat publica un documento en el que analiza mediante indicadores cuantitativos y cualitativos las principales tendencias del avance de la Agenda 2030, tomando como referencia los últimos cinco años. Un lustro en el que, según el informe de 2021 publicado este martes, la UE ha podido avanzar considerablemente en la mayoría de los ODS, aunque el progreso está siendo más rápido en unas áreas que otras y la pandemia de coronavirus amenaza con hacer retroceder parte de lo logrado.

En promedio, la UE ha mejorado en casi todos los ODS durante el período de cinco años más reciente, según los datos e indicadores disponibles evaluados por Eurostat, aunque dentro de las metas ha podido haber un empeoramiento en áreas concretas. Esto provoca que la evaluación general de metas especialmente importantes como el ODS 13 “Acción por el clima” sea más o menos neutral. Por un lado, las tendencias positivas son visibles en cuestiones como la mitigación del clima, gracias a la proporción creciente de energía renovable en Europa o el apoyo a la acción climática, que ha tenido un fuerte empujón gracias al lanzamiento de diferentes leyes climáticas o el creciente apoyo financiero a los países en desarrollo.

Sin embargo, la evaluación de este mismo ODS se ve afectada negativamente por el deterioro de otros indicadores, como la intensificación de los impactos climáticos, el aumento de las temperaturas medias o la subida general de las emisiones en el último lustro en varios países de la UE. Sin embargo, el propio Eurostat indica que, con el reciente acuerdo sobre la Ley Europea del Clima, que obligará a revisar la legislación actual de la UE sobre clima y energía, se esperan “progresos más significativos” en los próximos años.

En cualquier caso, según el informe, la UE ha logrado los mayores avances en los últimos cinco años con el ODS 16 “Paz, justicia e instituciones sólidas“, aunque también se han observado avances significativos en la reducción de la pobreza y la exclusión social (ODS 1) y en la mejora de la situación sanitaria de los países europeos (ODS 3). Sin embargo, debido al desfase temporal de algunos indicadores, que aún no cuentan con datos completos del año pasado, la evaluación de estas dos metas sobre pobreza y salud aún se refiere al período hasta 2019 y por lo tanto aún no refleja los impactos de la crisis sanitaria.

Lo mismo ocurre con el progreso moderado que ofrecen metas como las ciudades sostenibles (ODS 11), el consumo y la producción (ODS 12), la agricultura sostenible (ODS 2) y la innovación (ODS 9), ya que sus mejoras no tienen en cuenta los datos de 2020 y su evaluación refleja por lo tanto el período anterior al inicio de la pandemia. Sin embargo, en otras áreas ya se ha podido observar como el COVID-19 ha ralentizado notablemente el progreso promedio.

Es sobre todo el caso de economía y el mercado laboral (ODS 8), donde la crisis sanitaria ha interrumpido la mejora continua observada desde 2013, pero también se pueden observar impactos similares en las áreas de educación (ODS 4), igualdad de género (ODS 5) y otras desigualdades (ODS 10), así como alianzas y medios de implementación globales (ODS 17), donde los datos de 2020 muestran un claro deterioro para los indicadores individuales.

Sin suficientes datos para el agua

A pesar de ser dos de los ODS más importantes, ya que sirven en gran medida de base a muchas otras áreas de la Agenda 2030, para los objetivos restantes, el ODS 6 “Agua limpia y saneamiento” y el ODS 14 “Vida submarina”, Eurostat no ha podido calcular las tendencias generales de la UE debido a la falta de datos suficientes durante los últimos cinco años. Sin embargo, el informe si apunta algunas características del sector del agua en los que se han observado progresos en los últimos años, como el acceso al saneamiento, aunque los resultados en áreas como la calidad de los ecosistemas acuáticos son menos positivos.

En lo relativo al saneamiento, las tasas de conexión y la calidad de los servicios de agua en la UE ya eran elevadas hace más de diez años, pero han seguido mejorando: la proporción de la población que no tiene bañera, ducha ni inodoro interior con descarga de agua en su hogar disminuyó del 2,3% en 2014 al 1,6% en 2019. Los datos también muestran que entre 2014 y 2019, la proporción de la población conectada al tratamiento de los desechos secundarios del agua aumentó en la mayoría de los Estados miembros.

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Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR)

Sin embargo, la evaluación de las aguas europeas concluye que, aunque la contaminación por nutrientes ha disminuido desde la década de 1990, sigue siendo la razón principal por la que el 28% de las masas de agua superficial de la UE no han alcanzado una buena calidad del agua. Entre 2014 y 2019, la concentración de fosfatos en los ríos de la UE aumentó un 7,3%, una contaminación que sigue provocando una eutrofización grave en las aguas costeras, lo que provoca el agotamiento del oxígeno de las aguas superficiales y daña a los peces, invertebrados y ecosistemas completos.

Por último, y aunque falte esa evaluación completa, el informe también aporta datos sobre estrés hídrico y explotación sostenible de acuíferos, un área en el que aprueban 24 de los 27 Estados miembro. Solo España y Grecia mostraron un estrés hídrico con valores anuales superiores al 20%, aunque Chipre es el país con mayores problemas al mostrar un severo estrés hídrico medio anual superior al 70%. Sin embargo, tal y como apunta Eurostat, los valores nacionales anuales “pueden enmascarar el estrés hídrico regional y estacional”, que de hecho es común en muchas regiones europeas y especialmente en el sur, por lo que estos problemas se deben más a cuestiones relacionadas con el cambio climático que a problemas nacionales de mala gestión de los recursos hídricos.

Problemas con ecosistemas y energía

En cualquier caso, en todos los indicadores mencionados hasta el momento, ha habido progresos de algún tipo en el último lustro, aunque todavía quede por ver estadística en mano el efecto final de la pandemia. Sin embargo, hay una minoría de indicadores en los que la UE no solo no ha mejorado en este período sino que ha empeorado ligeramente: es el caso del ODS 7 “Energía limpia y asequible” y el ODS 15 “Vida en la tierra”.

Eso sí, ambos muestran solo un “ligero alejamiento” de la UE de la Agenda 2030, según las palabras de Eurostat. En el caso del ODS 7, esta evaluación general ligeramente negativa se debe principalmente a los importante aumentos en el consumo de energía de la UE en el período de 2014 a 2019, pero aún no refleja las reducciones, al menos temporales, que se produjeron en 2020. Al menos, la UE sí ha conseguido mejorar bastante su productividad energética y la intensidad relativa de las emisiones de gases de efecto invernadero de su consumo de energía en cinco años, aunque “es en cualquier caso difícil la consecución de la meta de 2030″, según el informe.

ecosistemas
Los ecosistemas fragmentados como los europeos impiden la conservación de las especies.

Por otro lado, la evaluación del ODS 15 muestra que los ecosistemas y la biodiversidad siguen bajo constante presión de las actividades humanas. Los datos no mienten: las disminuciones en la diversidad biológica son continuas y fuertes, sobre todo en lo relativo a las poblaciones de insectos polinizadores como abejas o mariposas, y no hay manera de frenar la degradación de la tierra. De hecho, Eurostat afirma que “los objetivos globales actuales de conservación y sostenibilidad no se cumplirán a menos que se implemente un cambio transformador“.

A pesar de estos problemas, que podrían verse exacerbados por la pandemia si se confirma el deterioro en otros indicadores, el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, ha querido mandar un mensaje de optimismo con un comunicado publicado junto al informe. “En general, la pandemia de COVID-19 ha dificultado aún más el logro de los ODS. Pero estoy convencido de que las medidas políticas sin precedentes que estamos adoptando, en particular a través de los fondos europeos NextGenerationEU, nos volverán a encaminar, y que en dos o tres años muchos de los indicadores mostrarán un progreso significativo en comparación con la actualidad”, ha asegurado.



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