El Programa Mundial de Alimentos de la ONU gana el Nobel de la Paz

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU gana el Nobel de la Paz

El Programa Mundial de Alimentos, la organización humanitaria líder en la lucha contra el hambre en el mundo, con sede en Roma y dependiente de Naciones Unidas, ha ganado el Nobel de la Paz 2020


Una de las puntas de lanza del desarrollo sostenible gana el Nobel de la Paz. En un año en el que la pandemia de coronavirus amenaza a 71 millones de personas con descender al umbral de la pobreza extrema y más de 270 millones se enfrentan a la terrible realidad del hambre a diario, el Comité Nobel Noruego ha anunciado este viernes que el prestigioso premio ha sido otorgado este 2020 al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas (ONU), con sede en Roma. De esta manera, el galardón reconoce por fin la ayuda incansable que aporta cada año esta organización a millones de personas en 83 de países.

“El PMA se siente profundamente honrado de recibir el Nobel de la Paz 2020 Esto es un reconocimiento al trabajo del personal que arriesga su vida todos los días para llevar alimentos y asistencia a más de 100 millones de niños, mujeres y hombres que padecen hambre en todo el mundo”, ha asegurado la organización humanitaria a través de su cuenta de Twitter. Fundado en 1961, este programa de la ONU tiene como objetivo primordial distribuir alimentos para apoyar proyectos de desarrollo, refugiados de larga duración y personas desplazadas.

Cada año, distribuye unas 15.000 millones de raciones con un costo estimado por ración de 31 centavos de dólar, una acción con la que este organismo de Naciones Unidas contribuye de forma relevante a mejorar la nutrición y a crear resiliencia en las comunidades de todo el mundo. Y, de hecho, su labor está siendo fundamental en plena pandemia de coronavirus, permitiendo que las comunidades más afectadas por la crisis sigan recibiendo la asistencia que necesitan y que esta emergencia sanitaria no se convierta por el momento en una crisis de la seguridad alimentaria.

El pasado marzo, el PMA hizo un llamamiento para recaudar 350 millones de dólares (unos 296,6 millones de euros al cambio actual) con los que apoyar los servicios de aviación, de envío, almacenamiento y transporte e ingeniería en las áreas afectadas por la pandemia. Y es que, según el economista jefe de la organización, Arif Husain, el PMA “puede contribuir a canalizar” el apoyo continuo que recibe de sus donantes, “ayudando a las sociedades y familias a recuperarse más rápido” después de la pandemia.

Aún así, el Programa Mundial de Alimentos está habituado a lidiar con situaciones que requieren soluciones urgentes. Con frecuencia, son el primer organismo en llegar al lugar de una emergencia para brindar asistencia alimentaria a las víctimas de guerras, terremotos, inundaciones, sequías, huracanes y otros desastres naturales. Y luego se quedan sobre el terreno para ayudar a las poblaciones de esas zonas a recuperar sus vidas y los medios de sustento que se han visto previamente afectados.

Alineados con los ODS

Por supuesto, el plan estratégico del PMA 2017-2021 se alinea actualmente con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU y se enfoca principalmente en dos objetivos: en la eliminación total del hambre (ODS 2) y en la revitalización de las alianzas globales para implementar estos objetivos de desarrollo sostenible (ODS 17).

Gobernado por una Junta Ejecutiva de 36 miembros y dirigido desde 2017 por el estadounidense David Beasley, el PMA dispone de 5.600 camiones, 20 barcos y 92 aviones que entregan alimentos y dan asistencia de forma constante a los más necesitados en cualquier rincón del mundo, para ayudarles en los momentos de mayor dificultad. Tiene su sede en Roma, donde colabora estrechamente con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), aunque también se asocia con más de 1.000 ONG nacionales e internacionales para ofrecer asistencia alimentaria y acabar con la raíz de las causas del hambre.

Además, realiza una importante labor de apoyo a la infancia. Al fin y al cabo, es la organización humanitaria de mayor tamaño en el mundo que aplica programas de alimentación escolar a nivel global, con una experiencia de más de 50 años que cada mes proporciona alimentos a más de 16 millones de niños en 60 países, especialmente en zonas de difícil acceso. Su plantilla está formada por más de 17.000 personas en todo el mundo, aunque de estos más del 90 % tienen su base en países donde la agencia provee asistencia.

La flamante galardonada con el Nobel de la Paz se sostiene exclusivamente con fondos obtenidos de donaciones voluntarias: más de 60 gobiernos respaldan los proyectos humanitarios y de desarrollo, pero también recibe aportaciones de empresas y de donantes privados. En 2018 llegó a recaudar 7.200 millones de dólares (unos 6.102,28 millones de euros, al cambio actual) y ese mismo año compró 3,6 millones de toneladas de alimentos.



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