La ONU apuesta por impulsar el transporte en bicicleta en Europa

La ONU apuesta por impulsar el transporte en bicicleta en Europa

Arranca el primer plan paneuropeo para promover el uso de la bicicleta, que según Naciones Unidas aportará un triple beneficio a nuestras sociedades: el impulso de la economía local con más empleos verdes, el aumento de la salud de las personas y la protección activa de nuestro clima


El impulso de la bicicleta como medio preferente de transporte en ciudades y distancias cortas ha sido una de las principales apuestas de muchos países europeos en la reconstrucción post-pandémica. Ciudades como Milán o París han abrazado definitivamente las dos ruedas y países como Francia han lanzado planes de ayuda para que todos los ciudadanos puedan disponer de una bicicleta propia, una estrategia que también se refuerza desde la Unión Europea (UE). Este martes, Naciones Unidas se ha sumado a esta decidida apuesta con la aprobación del primer Plan Director Paneuropeo para el Fomento de la Bicicleta, que según la propia organización supone “un acontecimiento histórico para la región en la senda hacia un sistema de movilidad climáticamente neutro”.

El Plan Director está diseñado principalmente para ayudar a las partes interesadas, tanto a nivel nacional como local, a racionalizar los esfuerzos para promover el uso de la bicicleta y tiene siete objetivos clave que deben aplicarse de aquí a 2030, que van desde aumentar significativamente el uso de la bicicleta en la región hasta proporcionar un espacio adecuado en favor de la movilidad activa, pasando por ampliar y mejorar la infraestructura ciclista o elaborar y aplicar políticas, planes, estrategias y programas nacionales para el uso de la bicicleta. También se pretende aumentar significativamente la seguridad de los ciclistas y reducir el número de víctimas mortales y de lesiones en serie, integrar el uso de la bicicleta en las políticas sanitarias e incorporar el uso de las dos ruedas en la planificación del uso del suelo y de las infraestructuras urbanas, regionales y de transporte.

“La adopción del primer Plan Director Paneuropeo para el Fomento de la Bicicleta es un hito histórico para Europa en el camino hacia un sistema de movilidad climáticamente neutro. El uso de la bicicleta aporta un triple beneficio a nuestras sociedades: el impulso de la economía local con más empleos verdes, el aumento de la salud de las personas y la protección activa de nuestro clima”, destacó Leonore Gewessler, ministra federal de Acción Climática, Medio Ambiente, Energía, Movilidad, Innovación y Tecnología de Austria, país impulsor del programa.

Y es que el uso de la bicicleta no solo es bueno para la movilidad de las personas y beneficioso climáticamente: durante la pandemia de la COVID-19 se ha consolidado como una forma eficaz de apoyar el distanciamiento físico, como un instrumento para la actividad física diaria, y como un modo de transporte eficaz para los viajes esenciales. De hecho, muchos países han sido testigos de importantes aumentos en el uso de la bicicleta durante la pandemia, y han apoyado iniciativas como los carriles bici temporales, abriendo la posibilidad de cambios políticos duraderos. 

Sin embargo, la puesta en marcha del Plan Director puede generar nuevos grandes beneficios, como duplicar el nivel actual de uso de la bicicleta, que evitaría 30.000 muertes prematuras (principalmente por el aumento de la actividad física), con unos beneficios económicos indirectos que ascenderían a 78.000 millones de euros al año. Además, la industria del ciclismo y el cicloturismo tienen un gran potencial económico: se calcula que en la región paneuropea hay unos 750.000 puestos de trabajo relacionados con la bicicleta. Por lo tanto, duplicar la cuota de uso de la bicicleta en la UE crearía 400.000 puestos de trabajo adicionales y un volumen de negocio adicional de 3.500 millones de euros en ventas al por menor de bicicleta.

Reducir las emisiones

Además, duplicar el nivel actual de uso de la bicicleta reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero en ocho millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), con unos beneficios económicos indirectos de 1.100 millones de euros al año en la región. En la actualidad, en la región se recorren anualmente unos 131.000 millones de kilómetros en bicicleta, en sustitución de 42.000 millones de kilómetros en coche, por lo que es prioritario invertir esta proporción en la medida de lo posible.

Por otro lado, duplicar el uso de la bicicleta en la región aumentaría la cuota de espacio público disponible para las personas al reducir la congestión, con unos beneficios económicos indirectos de 4900 millones de euros. Un coche aparcado necesita más de ocho veces, y un coche en movimiento 28 veces, el espacio que necesita una bicicleta en movimiento.

Bicicleta
Bicicletas junto a un canal en la ciudad de Ámsterdam.

“El Plan Director para el Fomento del Uso de la Bicicleta es un excelente ejemplo de cooperación intersectorial e internacional para abordar los retos globales a los que nos enfrentamos hoy en día”, explica el doctor Wolfgang Mückstein, ministro federal de Asuntos Sociales, Sanidad, Asistencia y Protección del Consumidor de Austria, que  añadió que “el uso de la bicicleta está asociado a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y, al promover este modo de transporte saludable, pretendemos frenar la contaminación atmosférica y el ruido del tráfico, por lo que la adopción de este Plan Director paneuropeo supone un hito en la construcción de un futuro más saludable y sostenible en Europa”.

En cualquier caso, el aumento del uso de la bicicleta puede acelerar el progreso hacia varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. Por ejemplo, el uso de las dos ruedas apoya estilos de vida saludables y no contaminantes, previstos en el ODS 3 sobre salud y bienestar; crea puestos de trabajo y fomenta el turismo, como refleja el ODS 8 dedicado al trabajo decente y al crecimiento económico; y contribuye a descarbonizar la movilidad, meta recogida en el ODS 13 que trata la Acción por el clima.

11 prioridades

Con el fin de ayudar a todos los países de la región a aprovechar el potencial de la bicicleta, el Plan Director incluye 33 recomendaciones, agrupadas en 11 áreas:

  1. Elaborar y aplicar políticas nacionales para el uso de la bicicleta, apoyada por un plan nacional para el uso de la bicicleta
  2. Mejorar el marco normativo para la promoción del uso de la bicicleta.
  3. Crear una infraestructura ciclista de fácil uso.
  4. Proporcionar inversiones sostenibles y mecanismos de financiación eficientes.
  5. Incluir la bicicleta en los procesos de planificación y facilitar la multimodalidad.
  6. Promover el uso de la bicicleta mediante incentivos y gestión de la movilidad.
  7. Mejorar la salud y la seguridad.
  8. Mejorar las estadísticas sobre el uso de la bicicleta para utilizarlas en un control y una evaluación comparativa eficientes.
  9. Promover el cicloturismo.
  10. Utilizar las nuevas tecnologías y la innovación.
  11. Promover el uso de la bicicleta para un sistema de transporte más resistente.


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