Reforzar las alianzas para construir ciudades sanas - EL ÁGORA DIARIO

Reforzar las alianzas para construir ciudades sanas

Reforzar las alianzas para construir ciudades sanas

Un programa piloto del Foro Económico Mundial en Jersey City, Austin y Bombay permite conocer diferentes fórmulas para mejorar la salud y bienestar de sus habitantes, demostrando que las alianzas entre actores son clave para construir las urbes del futuro


El Ágora
Madrid | 9 julio, 2021


En las ciudades está en juego la salud de la humanidad. Actualmente, más del 55% de la población mundial vive en zonas urbanas y se espera que este porcentaje aumente al 68% para 2050 según las Naciones Unidas. Sin embargo, las ciudades suelen tener grandes dificultades a la hora de garantizar el bienestar físico y mental de sus ciudadanos: dentro del desafío existencial que supone vivir en el mundo moderno, es en las metrópolis donde los individuos deben hacer frente a las mayores presiones y tensiones para cuidar su cuerpo y mente. Un problema que afecta especialmente a las ciudades en constante expansión del mundo en desarrollo pero que también encuentra reflejos en los urbes supuestamente más avanzadas.

De hecho, la pandemia de COVID-19 ha destacado aún más la necesidad de empoderar a las personas, de manera preventiva, para llevar una vida saludable en los centros urbanos. Y es que incluso las enfermedades no transmisibles, como la obesidad, la diabetes o la hipertensión, han aumentado más rápidamente en las zonas urbanas en los últimos años. Ante esta situación, muchas corporaciones locales buscan la forma de mejorar la salud y el bienestar con políticas pensadas para cambiar el estilo de vida y las condiciones ambientales. Sin embargo, cada vez más estudios dejan claro que los gobiernos de las ciudades no pueden resolver este desafío solos y necesitan el liderazgo de las empresas, la sociedad civil y el mundo académico para resolverlo.

Así lo pone de manifiesto el recién publicado Manual de estrategias para ciudades y comunidades saludables, un documento pionero elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) y el Wyman Forum en el que se parte de experiencias concretas para proponer soluciones globales aplicables en cualquier urbe del mundo para mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Y es que la base del informe es el programa piloto desarrollado en tres ciudades, que demuestra que en lugares tan diversos como Jersey City y Austin, en los Estados Unidos, y Bombay en la India, se pueden desarrollar programas efectivos de vida saludable mediante la creación de asociaciones público-privadas que se centren en dimensiones clave como la nutrición o el saneamiento, creando además sinergias a nivel de gobernanza.

“Creemos que, con un enfoque colaborativo, las ciudades tienen el potencial de ser centros de innovación y progreso, ya que pueden empoderar a los consumidores para que logren un mejor estado físico y mental mediante elecciones de estilo de vida positivas en sus entornos locales”, explican Zara Ingilizian y Mayuri Ghosh, autoras del estudio y directoras de la Plataforma para el Futuro del Consumo del WEF, dentro de la cual se enmarca la iniciativa Ciudades y Comunidades Saludables. Es más, según indican en el prefacio del informe, “una vida saludable ya no es una opción; es un imperativo” que además conecta directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.

“A través de nuestra asociación con estas tres ciudades durante los últimos dos años, descubrimos que los gobiernos de las ciudades (alcaldes, departamentos de salud pública, administradores de la ciudad) necesitan asociaciones efectivas con las partes interesadas para apoyar los esfuerzos de bienestar de los ciudadanos”, apuntan además Ingilizian y Ghosh. Pero, exactamente, ¿cómo se conforman estas alianzas y qué es exactamente lo que puede aportar cada actor?

Ciudades y conocimiento privado

Según se apunta en el informe del WEF, la principal virtud del sector privado es su capacidad de incorporar una mentalidad de mercado a cualquier proyecto, ayudando a mejorar su eficacia y eficiencia. Y es que, si se alinean objetivos económicos e impacto social, las corporaciones pueden obtener rentabilidad de sus actividades al mismo tiempo que mejoran el bienestar de una ciudad concreta. Además, las empresas pueden aportar nuevas capacidades a los gobiernos locales a través de la innovación, la investigación y sus amplios recursos financieros y humanos, que pueden complementar y ampliar el esfuerzo que hacen las ciudades para mejorar la salud y bienestar de sus habitantes.

Una de las principales áreas de inversión y colaboración que permiten mejorar la calidad de vida, especialmente en las ciudades en constante expansión del mundo en desarrollo, es la gestión del agua y el saneamiento. Eso es precisamente lo que se ha priorizado en Bombay, India, donde, dentro del programa del WEF, la Corporación Municipal del Gran Mumbai se ha aliado con la multinacional Unilever para mejorar la higiene de miles de personas.

En concreto, a través de la iniciativa Suvidha, Unilever está desarrollando instalaciones WASH asequibles a largo plazo en los asentamientos informales más grandes de la ciudad, con el objetivo de acabar con las graves deficiencias locales en materia de higiene y saneamiento. Para ello, se han construido hasta el momento cinco centros que ofrecen baños, agua potable purificada, lavadoras y duchas para los titulares de pases asequibles mensuales o de un solo uso. Actualmente, los centros atienden a aproximadamente 13.000 personas todos los días y existe la oportunidad de ampliar la iniciativa a otros asentamientos informales de India y Bangladesh.

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Interior de las instalaciones de la iniciativa Suvidha en Bombay | Unilever

Otro ejemplo de las posibilidades de la colaboración público-privada viene de Nueva Jersey, en EEUU, donde bajo el liderazgo del gobierno local se ha apostado por mejorar el bienestar físico y mental de sus residentes facilitando el acceso a opciones saludables de nutrición.

Para lograrlo, el ayuntamiento Jersey City se ha aliado con la startup AeroFarms, pionera en agricultura urbana para implementar instalaciones de granjas verticales en pleno corazón de la ciudad que permita brindar una mejor nutrición a sus habitantes con menos recursos. Actualmente, el programa ya ha desarrollado granjas verticales en 10 sitios clave de la ciudad y espera entregar aproximadamente 19.000 kilos de productos frescos a los residentes cada año, sin cargo alguno.

 

El éxito del programa ha facilitado que, a través del programa de intercambio de conocimiento del WEF, se desarrolle un proyecto similar en Austin, Tejas. Allí, gracias a la colaboración entre el ayuntamiento y otra start-up local, Good Apple Foods, las personas con menores ingresos reciben una caja de verduras orgánicas cada semana. Además, la iniciativa utiliza excedentes de vegetales de las granjas cercanas, lo que reduce los desechos locales y limita el desperdicio de alimentos.

La importancia de cooperar

El proyecto piloto del WEF en estas tres ciudades demuestra la importancia de buscar inspiración, consejos y tecnología útil en otras urbes, sin importar las diferencias de tamaño, riqueza y heterogeneidad social. Al fin y al cabo, Austin triplica en población a Jersey City y ambas ciudades no tienen demasiadas similitudes en cuanto a características geográficas. Pero es imprescindible que el intercambio de conocimiento no se produzca solo entre zonas más desarrolladas, ya que las urbes europeas y estadounidense también pueden aprender mucho de sus homólogas africanas o asiáticas.

Por ejemplo, gracias al programa del WEF, Jersey City adaptó una idea denominada “autobuses de salud” de la ciudad de Pune, situada al oeste de la India. Allí, se creó un sistema especial de autobuses dirigido exclusivamente a las mujeres que buscaba ofrecerles un acceso seguro a los baños públicos, incluyendo además servicios de salud adicionales en los vehículos. Jersey City ha adaptado ese modelo a su contexto para ofrecer una gama de servicios a las personas sin hogar y a los residentes más pobres de la ciudad, que incluyen duchas, exámenes de detección, asesoramiento y lavandería. A largo plazo, los administradores de la ciudad esperan incluso utilizar estos autobuses para conectar a los clientes con viviendas adecuadas y otras agencias.

Calle de Bombay, India.

Por supuesto, es imprescindible contar también con el tercer sector, como demuestra la experiencia de Austin, donde la coalición sin ánimo de lucro Austin Healthcare Council trabaja con el departamento de salud pública de la ciudad para ayudar a familias de entornos vulnerables a superar con éxito los primeros meses de paternidad a través del programa United Way Family Connects. Este “proyecto holístico”, como lo definen sus creadores, busca conectar la salud de los bebés y los padres con aspectos clave del bienestar, como la buena nutrición, el sueño, la conexión social, el empleo y los ingresos. Solo en 2020, se llegó a 800 familias y se prevé doblar este número en 2021.

En los próximos años, la iniciativa Ciudades y Comunidades Saludables pretende llegar a muchas más urbes mediante el establecimiento de una red de intercambio de conocimiento que reúna a empresas, ONG y expertos académicos en torno al desarrollo urbano sostenible. El objetivo no es otro que crear una comunidad global de colaboración que permita que las ideas innovadoras que surjan en una metrópoli concreta puedan ser replicadas en diversas ciudades del mundo.



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