El mundo rural, clave para la sostenibilidad alimentaria

Cambiar a sistemas alimentarios sostenibles exige implicación del mundo rural

Alimentar al mundo sin matar de hambre al planeta es el reto de la Cumbre de los Sistemas Alimentarios celebrada esta semana que urge la implicación de la población rural para encontrar el mejor camino


La presidencia del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Secretaría General de las Naciones Unidas han asumido “un compromiso sin precedentes” para que la población rural y agrícola pueda ser escuchada y contribuir a las estrategias y sistemas de alimentación más sostenibles en la Cumbre de los Sistemas Alimentarios.

Así lo anunciaron el presidente del FIDA, Gilbert F. Houngbo, y la enviada especial del secretario general de la ONU a la cumbre, Agnes Kalibata, durante este foro, y adelantaron que la plataforma Diálogos de Cumbres Independientes ofrecerá esa oportunidad.

Para contribuir a este desarrollo los 177 países asistentes a la Cumbre el FIDA dispondrá de 3.800 millones de dólares para invertir en zonas rurales de todo el mundo
“Nadie está más calificado para contribuir a esta discusión sobre cómo transformar nuestros sistemas alimentarios que la población rural que produce tanta de nuestra comida. Sin embargo, rara vez se sientan a la mesa”, dijo Houngbo, reelegido estos días al frente de la presidencia del FIDA.

Houngbo instó a la población rural “a aprovechar esta oportunidad y participar en esta importante discusión con sus propias ideas y soluciones”.

En ese mismo sentido, Kalibata subrayó que “el éxito de esta cumbre reside en la propia participación de la población rural de todos los lugares del mundo; se necesitan sus historias, ideas y soluciones para transformar los sistemas alimenticios, hacerlos más sostenibles y así alimentar al mundo sin matar de hambre al planeta”.

FIDA, que trabaja con las áreas rurales más pobres extendidas por todo el mundo, promueve el contacto directo con las comunidades agrícolas, productoras, mujeres y jóvenes de áreas rurales, entre otros, con el objetivo de contar con sus experiencias y conocimientos durante la Cumbre de los Sistemas Alimentarios, indica el organismo en un comunicado.

A pesar de que es en zonas rurales donde se produce la mayor parte de la alimentación consumida a nivel global, los agricultores, a menudo en pequeñas zonas rurales aisladas, siguen siendo “un sector extremadamente vulnerable a la pobreza y las hambrunas“.

Para contribuir a ese desarrollo, el FIDA dispondrá de 3.800 millones de dólares para invertir en zonas rurales de todo el mundo, gracias a una “financiación sin precedentes” acordada este jueves por los 177 países miembros en el marco de su consejo anual.

“Este amplio voto de confianza impulsa significativamente la capacidad del FIDA para abordar los devastadores impactos socioeconómicos de la COVID-19 y el cambio climático. Con esta financiación sin precedentes, el FIDA llegará aproximadamente a 140 millones de personas en las zonas más frágiles y remotas del mundo en los próximos tres años”, aseguró el organismo.

“Hacer las paces” con la naturaleza

La ONU ha pedido este jueves al mundo “hacer las paces con la naturaleza” con la presentación de un informe y hoja de ruta que aborda cómo debemos responder a la crisis climática, pérdida de biodiversidad y contaminación, que amenazan la vida tal y como la conocemos.

El informe elaborado por el Programa para el Medio Ambiente de la ONU (PNUMA), que ha sido presentado por el secretario general de la ONU, António Guterres, y la directora ejecutiva de PNUMA, Inger Andersen, plantea que el esfuerzo de la humanidad por transformar la naturaleza ha conducido a la actual crisis existencial del planeta por lo que es imperativo “transformar la relación de la humanidad con la naturaleza”.

“El Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola dispondrá de 3.800 millones de dólares para invertir en zonas rurales de todo el mundo”

El informe destaca que los cambios medioambientales amenazan el progreso realizado durante siglos al causar descomunales pérdidas económicas y millones de muertes prematuras y que el bienestar de las futuras generaciones está en peligro a menos que en la próxima década se reduzcan las emisiones de dióxido de carbono en un 45 % comparadas con los niveles de 2010, y que para 2050 se alcancen emisiones netas cero.

Entre los cambios apuntados está la respuesta conjunta a las emergencias medioambientales del planeta y la transformación de los sistemas económico y financiero para que “lideren e impulsen el cambio hacia la sostenibilidad”.

Pero el informe también indica que hay “intereses creados” que se opondrán a los cambios necesarios para evitar la catástrofe y que esta resistencia “puede ser desactivada dirigiendo subsidios hacia formas de vida alternativas y nuevos modelos de negocios”.

El secretario general de la ONU, António Guterres ha señalado que “la humanidad está librando una guerra contra la naturaleza. Esto no tiene sentido y es suicida. Las consecuencias de nuestra imprudencia ya son visibles en el sufrimiento humano, en enormes pérdidas económicas y en la acelerada erosión de la vida en la Tierra”.

Si emitimos más gases que lo que los océanos y la vegetación pueden absorber, nos enfrentamos a un cambio climático dramático. “Necesitamos reconfigurar todo el modelo y lo podemos hacer sin perder lo ganado”, asegura el informe.



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