Toma de posesión de Joe Biden: ¿Una nueva era climática en EEUU?

Toma de posesión de Joe Biden: ¿Una nueva era climática en EEUU?

Este miércoles arranca oficialmente el mandato del nuevo presidente de los Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, que se ha comprometido a situar al país en la vanguardia de la acción climática y concurrió a las elecciones con una completa agenda verde


Pocos relevos presidenciales han dado esta impresión de cambio de era. La toma de posesión como presidente de los Estados Unidos de Joe Biden tras un único mandato del republicano Donald Trump anuncia en principio que a partir de este miércoles se puede producir una transformación de las políticas del gigante americano en materias como inmigración, política exterior o lucha contra la discriminación. Pero, sobre todo, la llegada del veterano demócrata a la Casa Blanca, que ha coincidido con la recuperación del control del Congreso por parte de su partido, puede suponer un giro de 360 grados en materia ambiental, ya que Biden se ha comprometido a situar la acción climática en el corazón de su extrategia política.

De hecho, el jefe de Gabinete de Biden, Ron Klein, ya ha adelantado que el nuevo presidente aprovechará el arranque de su legislatura para firmar varias órdenes ejecutivas el mismo día de su inauguración. Entre ellas, está la vuelta de Estados Unidos al Acuerdo de París, lo que significa el retorno del segundo mayor contaminador del mundo al marco de la COP y puede servir para aumentar la ambición mundial en cuanto a recortes de emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero los planes climáticos de Biden van mucho más allá, o al menos así lo ha asegurado el propio presidente electo y su nuevo enviado especial para el clima, el ex secretario de Estado John Kerry, que inaugura este cargo creado especialmente para la ocasión. Y es que entre los objetivos anunciados por Biden hasta el momento se incluye una electricidad libre de carbono para 2035, lo que supone aumentar exponencialmente las capacidades de energía eólica y solar, ya que también se quiere lograr que EEUU tenga emisiones netas cero para 2050. También quiere mejorar millones de edificios y hogares para que sean más eficientes energéticamente y reformar el sistema de justicia para dar mayor cabida a los litigios ambientales.

Kerry
El nuevo enviado especial para el clima de EEUU, John Kerry, junto al presidente electo Joe Biden en un acto de campaña. | EFE/EPA/AMANDA SABGA

“Joe Biden se está preparando para lidiar con el cambio climático de una manera que ningún presidente de los Estados Unidos lo ha hecho antes: movilizando a toda su administración para enfrentar el desafío desde todos los ángulos de una manera estratégica e integrada“, explica el ex-gobernador de Colorado y colaborador del nuevo presidente, Bill Ritter, en una tribuna para The Conversastion.

Según este político demócrata, la estrategia se hace “evidente” al analizar las personas que Biden ha elegido para su gabinete: la mayoría tiene experiencia a la hora de incorporar las cuestiones climáticas en las políticas públicas, algo imprescindible si se quiere que el giro ambiental de Biden se extienda a todas las agencias y niveles de gobierno.

Sin embargo, no es la primera vez que un presidente estadounidense hace grandes promesas en relación con el clima que, al final, se quedan en poco o nada. Por ejemplo, Barack Obama se comprometió a ser un referente de la acción climática y transformar el modelo energético de Estados Unidos, pero durante sus ocho años de Gobierno las emisiones nunca dejaron de crecer y la proporción de renovables en el mix energético estadounidense apenas aumentó un punto.

Aún así, el contexto parece favorecer las intenciones de Biden: en los más de 10 años que han pasado desde la elección de Obama, el cambio climático se ha convertido en un problema urgente del que los ciudadanos norteamericanos son cada vez más conscientes. Y es que, aunque todavía existe un importante negacionismo climático, sobre todo en el Partido Republicano que ahora estará en la oposición, las consecuencias tangibles del calentamiento global son cada vez más numerosas, como el calor excesivo en verano en todo el país, los incendios forestales en California o los huracanes cada vez más intensos que destrozan la costa atlántica.

Un cambio por concretar

Aunque se conocen las grandes líneas y cifras del previsible giro ambiental de Joe Biden, los planes climáticos y energéticos anunciados hasta ahora no aportan apenas detalles sobre cómo se van a lograr esos objetivos, por lo que el público solo puede especular sobre lo que podría suceder en los próximos meses.

Estamos por lo tanto ante una transformación por concretar, sobre todo en lo relativo a políticas de descarbonización, aunque el equipo de Biden ya ha dado algunas pistas sobre cuáles pueden ser las prioridades.

Por ejemplo, los demócratas anunciaron en campaña que Biden pretendía establecer una división de Justicia Ambiental y Climática dentro del Departamento de Justicia de EEUU, una novedad con la que se pretende poder castigar a los mayores contaminadores del país. Y es que bajo la Administración Trump, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha remitido la menor cantidad de casos penales anticontaminación al Departamento de Justicia en 30 años. “Permitir que las corporaciones continúen contaminando, afectando la salud y la seguridad tanto de sus trabajadores como de las comunidades circundantes, sin consecuencias, perpetúa un abuso de poder atroz“, ha llegado a asegurar el nuevo presidente.

Un hombre porta una mascarilla con la leyenda Black Lives Matter frente a una bandera a media asta en Los Ángeles, California, el 20 de julio de 2020. | EFE/EPA/CHRISTIAN MONTERROSA

Además, se sabe también que las políticas climáticas de Joe Biden buscarán tener un marcado acento social. De hecho, el presidente electo ya se ha comprometido en campaña a privilegiar las comunidades de bajos ingresos, especialmente las minorías latina y afroamericana, en sus programas de subvenciones de energía limpia y rehabilitación de edificios.

Pero más allá de las grandes promesas, falta aún mucha concreción en temas clave como el transporte, la industria o la agricultura. Por ejemplo, el transporte es actualmente el principal emisor de dióxido de carbono del país y descarbonizarlo requerirá eliminar algo tan estadounidense como los motores de combustión interna en un período de tiempo relativamente corto, lo que ahora mismo parece impensable.

Lo que es seguro es que Biden contará con un equipo gubernamental con hasta siete cargos con una fuerte conexión con el medio ambiente, un hito que da pistas de la ambición climática de una nueva administración que ahora deberá demostrar que EEUU puede pasar de las palabras a los hechos en materia ambiental.



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