Un envase que conserva mejor los alimentos y es biodegradable

Un envase que conserva mejor los alimentos y es biodegradable

Un proyecto encabezado por el CSIC ha logrado elaborar un envase, a partir de suero de queso y microcelulosa de cáscaras de almendras, con una alta capacidad para preservar alimentos perecederos


La invención del plástico supuso una revolución para la humanidad, pero también un enorme desafío porque, a medida que se incrementaba la producción de este material, creció la necesidad de mejorar la gestión de los residuos que generaba.

El tiempo ha demostrado nuestra incapacidad por evitar que estos plásticos acabasen en el medio, por lo que muchos países han empezado a considerar su prohibición en ciertos campos o a desarrollar materiales con características similares, o incluso mejores, que sean más respetuosos con el medio que nos rodea.

El PHBV se produce a partir de suero de queso y microcelulosa de cáscaras de almendras

En este sentido, el proyecto YPACK, financiado por la Unión Europea (UE) y liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha logrado desarrollar un envase que puede alargar la vida útil de carnes, pescados o verduras, y degradarse en un periodo máximo de 90 días desde que se desecha. Por tanto, no solo mitiga el problema de los desechos, sino que puede reducir el desperdicio de comida, que es uno de los objetivos de la estrategia de la bioeconomía circular de la UE.

“El paquete ideal implica huellas de carbono e hídricas más bajas, es biodegradable en el medio ambiente y compostable, hace uso de desechos o subproductos, está diseñado ecológicamente, es seguro y tiene las propiedades de conservación adecuadas para minimizar el desperdicio de alimentos. YPACK está cumpliendo con esta visión”, ha explicado José María Lagarón, investigador del CSIC en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) y coordinador del proyecto.

Los expertos del proyecto YPACK han buscado desde sus inicios que sus productos, además de biodegradables, sean activos, es decir, que participen de forma activa en la conservación del producto.

Resultados en escala industrial de envases producidos con la tecnología para aumentar la vida útil de los productos frescos como carne, frutas, verduras y pasta fresca | Foto: YPACK

En un paso previo a este nuevo envase, denominado “bio-papel”, los expertos utilizaron 3-hidroxibutirato-co-3-hidroxivalerato (PHBV) creado a partir de subproductos de la industria alimentaria y se incorporó óxido de zinc y aceite esencial de orégano, dos ingredientes activos.

“Estos compuestos tienen buena actividad antimicrobiana contra dos bacterias que pueden causar intoxicación alimentaria: Staphylococcus aureus (estafilococo áureo) y Escherichia coli (E. coli)”, han detallado desde el CSIC.

Los resultados en fase piloto muestran el potencial de los envases activos de base biológica para aumentar la vida útil de los productos frescos como carne, frutas, verduras y pasta fresca

Los investigadores descubrieron que una proporción óptima de los ingredientes activos, óxido de zinc y aceite esencial de orégano, mostraron efectos antibacterianos a corto, 15 días, y medio plazo, hasta 48 días, en sistemas abiertos y cerrados. Gracias a este dato pudieron desarrollar el nuevo envase.

“La fórmula podría usarse para productos alimenticios en los que el paquete se abre y se cierra varias veces, por ejemplo, en el caso de rebanadas de pan o lonchas de jamón. Por lo tanto, podrían usarse tanto en bandejas como en películas de contacto alimentario como una capa activa”, han aclarado desde el CSIC.

El siguiente paso consistirá en evaluar la validez del envasado industrial en este tipo de productos frescos, los que más se desperdician. Para ello se llevará a cabo un perfil del consumidor y un estudio de mercado para identificar las preferencias de los consumidores y las necesidades del mercado y combinarlas con las nuevas regulaciones de la UE y el desarrollo de materiales de embalaje.

Por ahora, el proyecto YPACK ha realizado un estudio preliminar que incluyó a más de 7.000 consumidores de siete países (Dinamarca, Francia, Hungría, Países Bajos, Portugal, España, Turquía) que ha demostrado la aceptación del uso de cáscaras de almendras y suero de queso en los materiales de envasado de alimentos, así como las tecnologías de envasado pasivo y activo.

No obstante, cabe destacar que, debido a las restricciones regulatorias dentro de la UE, en envase desarrollado por YPACK no contendrá, en principio, esa capa activa y solo se limitará a producirse en base a su cualidad biodegradable.



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