Residuos electrónicos, el desecho que bate récords en 2019

Residuos electrónicos, el desecho que bate récords en 2019

La humanidad produjo durante el año pasado 53,6 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos, de los cuales solo el 17% se recicló. En España, la norma indica que se deben recoger el 65% del peso total de todos los aparatos electrónicos introducidos, una cifra que por poco no se cumplió y que se podrá alcanzar con ambición y concienciación


La velocidad con la que suceden los avances tecnológicos sobrepasa con creces nuestra capacidad de asimilación de los residuos que generan. Esto, unido a las particularidades de la economía lineal en la que nos basamos, siembra el perfecto campo de cultivo para propiciar una crisis ambiental.

La razón es que un residuo de aparato eléctrico y electrónico (RAEE) mal gestionado puede acabar en el medio ambiente y contaminarlo a unos niveles inimaginables. Por ejemplo, el fósforo que hay dentro de un televisor es capaz de contaminar hasta 80.000 litros de agua, los componentes de una batería de móvil 50.000 litros de agua.

Estos desechos alcanzarán un volumen de 74 tm para el 2030, según la ONU

Por este motivo, la Organización de las Naciones Unidas se ha mostrado pesimista con los últimos datos ofrecidos por el Global E-waste Monitor que apuntan a que durante el 2019 se generó un récord de 53,6 millones de toneladas métricas ™ de desechos electrónicos en todo el mundo, un 21% más en solo cinco años.

De todos ellos, solo el 17,4% se recogieron y reciclaron correctamente, demostrando que la humanidad no está encaminada hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), tal y como ha mencionado David M. Malone, rector de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) y subsecretario general de la ONU.

Se precisan de mayores esfuerzos para garantizar una producción, consumo y eliminación global más inteligente y sostenible de los RAEE. Con este informe queremos contribuir a la sensación de urgencia para dar la vuelta a este peligroso patrón”, añadió David M. Malone.

Por regiones, Asía fue el líder indiscutible en la generación de residuos, al aglutinar unas 24,9 tm, seguido de las 13,1 tm de América y Europa, con 12 tm. En términos per cápita, a cada persona le correspondieron unos 7,3 kilos de RAEE de media. En este sentido, Europa lideró la tabla, con 16,2 kilos. Tras ella se encontraron Oceanía, con 16,1 kilos, y América, con 13,3 kilos.

El caso de España

De acuerdo con el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, entre el año 2016, 2017 y 2018 se introdujeron al mercado español aproximadamente 672.217.324,61 kilogramos de aparatos eléctricos y electrónicos.

El objetivo impuesto por el Gobierno de España para el 2019 fue el de reciclar 65% de todo ese peso (tal y como estipula la actual norma), es decir, 436.941.261 kilogramos o 9,35 kg de RAEE por habitante. Un objetivo que no se alcanzó por un pequeño margen. Ahora, el ejecutivo se plantea 489.431.084,26 Kg para el 2020, unos 10, 41 Kg por habitante, lo cual apunta a ser todo un desafío teniendo en cuenta el balance del año anterior.

En esta gesta de recogida de residuos participan entidades como Recyclia, una organización sin ánimo de lucro que gestiona cuatro Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) que tienen como fin canalizar la correcta gestión de los RAEE. Para ello, necesitan la participación activa de las empresas.

El tipo de producto que más se introduce en nuestro país son aquellos aparatos con una dimensión superior a 50 centímetros y, por lo tanto, son los que más recogen. Tan solo el año pasado, el 45% de los equipos que se recogieron entre todos los sistemas colectivos fueron de este tipo.

Estos aparatos, a nivel doméstico, se corresponden con lavadoras o lavadoras, es decir, aquellos que no llevan un intercambio de temperatura.

En el año 2019 se introdujeron en el mercado 296.843.187,99 kilos de este tipo de aparatos a nivel doméstico, y 381.196.082,79 en su totalidad.

“La política europea de medio ambiente se basa en la filosofía de que “quien contamina, paga”. Como norma general, quien debe hacerse responsable de sus productos y de su respectivo ecodiseño es el productor (el fabricante)”, señala Gabriel García, director general y de operaciones de Recyclia.

“En el continente europeo apenas existe esa figura del fabricante, por lo que se responsabiliza al importador. Esto provoca que las fabricas o empresas que producen no tengan relación el usuario final que debe gestionar el residuo. Para servir de nexo entre ambos nos encontramos nosotros, que a través de las aportaciones que realizan, podemos establecer los puntos de recogida para poder gestionar el residuo correctamente en nombre de ese fabricante”, añade Gabriel García.

“Nosotros vamos construyendo esas redes para que los residuos se gestionen conforme a la normativa europea y española”

Actualmente, Recyclia cuenta con el apoyo de más de 1.600 empresas que financian los residuos que gestionan. Una ayuda más que importante que les ha permitido establecer la tercera red más grande de Europa, en cuanto a recogida de pilas y baterías se refiere, y cerca de 80.000 puntos de recogida en España entre todas sus fundaciones.

Gracias a ellos, han podido gestionar cerca de 50.000 millones de toneladas de RAEE en nuestro país durante el 2018. Una enorme cifra que para ellos es fruto del constante trabajo y ambición que emanan desde todas las instituciones implicadas para cumplir con los objetivos marcados.

Se trata de dar facilidades. Aunque a nivel del usuario doméstico y de RAEEs también tenemos el derecho de llevar nuestros productos directamente al distribuidor donde los hemos comprado, lo que se llama el 1×1 (si compras uno, tienes el derecho de entregar otro). De hecho, si la tienda tiene más de 400 m2 puedes llevar tu aparato electrónico sin necesidad de adquirir otro”, explica Gabriel García.

“El Real Decreto 110/2015 recoge nuestros derechos a la hora de gestionar nuestros RAEE”

“Muchas entidades municipales también tienen habilitadas instalaciones para que podamos enviar nuestros residuos electrónicos. Con lo cual, se puede decir que poseemos una aceptable red de recogida porque, aunque no tengamos un punto limpio cerca, siempre podemos acudir a un distribuidor”, aclara.

Seguir concienciando

A finales del mes pasado, el Equipo del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Comandancia de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife (SEPRONA) llevó a cabo una operación en la que detuvieron a 34 personas en las islas de Tenerife y Gran Canaria por un delito continuado de traslado ilegal de grandes cantidades de residuos peligrosos a diversos países del continente africano.

Según destacan las fuentes policiales, el total de residuos peligrosos enviados de forma ilegal entre el 2018 y 2019, cuando operó la banda criminal, asciende a casi 2.500.000 kgs de los cuales, más de 750.000 kgs fueron RAEE, donde destacan las más de 160 toneladas de monitores y pantallas CRT y las 145 de neveras.

Este es solo un ejemplo de lo que pasa dentro de nuestras fronteras y reflejo de lo que sucede en el resto del mundo. Para Gabriel García esta es una de las grandes lacras de la recogida de residuos electrónicos:

“Para seguir mejorando la gestión de residuos se debe luchar contra este tipo de casos, más que nada, por las posibles repercusiones medioambientales que puede acarrear”, informa.

Ellos, en este caso, no tienen las competencias necesarias para combatir estos crímenes, pero si pueden hacer uso de otra arma que pueden mitigarlos en un futuro: la concienciación.

“Para poder gestionar más residuos es necesario, por un lado, controlar los canales de gestión para que los productos puedan llegar a su destino correcto. Por el otro, se debe concienciar a la población de que estos productos se deben depositar en unos sitios específicos. Si los usuarios desconocen el procedimiento, es imposible que se puedan seguir avanzando”, comenta Gabriel García.

En este sentido, Recyclia lleva trabajando activamente desde 2005, momento en el que no han parado de recoger año tras año cada vez más toneladas de RAEE, a través de diferentes campañas de concienciación.

Este año, la crisis del coronavirus ha echado por tierra muchas de las actividades que tenían organizadas para impulsar la concienciación para el 2020. No obstante, han tenido margen para realizar algunas, sobre todo con los más pequeños.

“Los niños tienen un enorme potencial ya que pueden adquirir rápido estos valores respetuosos con el medio ambiente”.

Con la última campaña que tienen en curso pretenden impulsar el reciclaje de pilas y baterías no solo con el objetivo de aumentar la concienciación, sino de plantar un bosque que sirva de homenaje a todas aquellas que lucharon contra el virus que nos asola en estos momentos.

“A veces, el reciclaje va mucho más allá. Hay una serie de valores que queremos establecer, como el respeto, y esta campaña los introduce de forma muy clara”, concluye Gabriel García.



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