El cambio climático desaparece de la agenda de Estados Unidos

El cambio climático desaparece de la agenda de Estados Unidos

Ensimismados en preocupaciones mas inmediatas como el coronavirus o la violencia policial, los estadounidenses parecen haber eliminado la lucha contra el cambio climático de sus prioridades, mientras el calentamiento del planeta continúa avanzando impasible


El calentamiento global no se ha detenido. Sigue ahí, modificando las condiciones climáticas y distorsionando, según estudios científicos, los fenómenos naturales. En California ya han comenzado los fuertes incendios y en la Costa Este, en ciudades como Nueva York, los árboles partidos y la caída del tendido eléctrico dejaron testimonio de la tormenta Isaías. Pese a ello, el cambio climático parece haber salido del paisaje: tanto de los medios de comunicación como de la mente de unos ciudadanos agobiados por nuevos y numerosos problemas.

En una encuesta del pasado diciembre, organizada por Harris Poll, la mayoría de estadounidenses consideraban el cambio climático como el principal problema para la sociedad. Ocho meses más tarde, según un sondeo de Harris anticipado por la revista Fortune, la preocupación por el clima no solo ha caído por debajo de la pandemia de coronavirus: el cambio climático ha pasado a ser el penúltimo de una docena de problemas que tienen en vilo a los norteamericanos.

Preguntados por una serie de medidas gubernamentales contra el calentamiento global, los encuestados mostraron, de media, poco interés. La única medida que logró más de un 50% de apoyo fue la de otorgar créditos fiscales para la construcción de edificios ecológicos. La indiferencia es más patente en los estados del sur, los más conservadores de Estados Unidos. En el otro extremo, con un mayor apetito público por estas medidas, está California.

Pese a la apatía social respecto al clima, el actual Gobierno de EEUU continúa manos a la obra, deshaciendo los límites a la contaminación que había establecido la administración Obama. El presidente Donald Trump, que ya había flexibilizado en abril las emisiones de las plantas de carbón y otras industrias, ha anunciado que en los próximos días cancelará los límites que se habían impuesto a la difusión de gas metano. Con este decreto, las compañías energéticas ya no tendrán que instalar obligatoriamente detectores de fugas de gas metano en sus instalaciones.

Científicos y divulgadores, mientras tanto, alertan sobre la relación entre el cambio climático y la pandemia. Hace ya diez años un estudio advertía de cómo el calentamiento global modifica la composición química del aire y aumenta el riesgo de una epidemia de influenza. Recientemente, una investigación de la Universidad de Harvard probó que la mayor exposición al aire contaminado potencia la letalidad de Covid-19.

Los divulgadores también insisten en que la lucha contra la pandemia, dado su impacto global y multifacético, puede mostrarnos cómo responder al desafío del cambio climático. El coronavirus sería como un entrenamiento: una cata de lo que nos espera como especie si no nos organizamos y aplicamos una disciplina.

“En las guerras contra el coronavirus y la crisis climática, hemos conocido al enemigo y el enemigo somos nosotros”, escribe Bill Weir, corresponsal climático de la CNN. “Esta es la sensación de tanto virólogos como climatólogos que destacan hasta qué punto la pandemia nos puede enseñar cosas sobre la lucha por la supervivencia de la vida en la tierra”.

Weir especifica cinco lecciones de la pandemia aplicables al cambio climático: que negar la ciencia puede ser mortal, que las soluciones a un problema global han de ser, muchas veces, de ámbito local; que el comportamiento individual salva vidas; y que todo está interconectado. Como él dice: “En la era de los ‘multiplicadores de amenazas’, la salud de tu cuerpo depende más que nunca de la salud del planeta”.

Otro divulgador, este de mayor perfil y colocado en el centro de múltiples teorías conspirativas, es Bill Gates. El milmillonario ha pedido a los gobiernos y las sociedades que traten el cambio climático con la misma urgencia con la que tratan al coronavirus. “Si quieren entender el tipo de daño que va a infligir el cambio climático, miren al Covid-19 y extiendan el dolor a un periodo de tiempo mucho más largo”, escribió en su blog el co-fundador de Microsoft.

El filántropo llamó la atención sobre el hecho de que, con la economía mundial tambaleándose y los gobiernos imponiendo medidas de las que no tenemos memoria, las emisiones de gases de efecto invernadero solo han bajado un 8%. Dentro de veinte años, dijo Gates, los efectos del cambio climático van a ser equivalentes al de tener una pandemia de coronavirus cada década.

“La única manera de evitar las peores consecuencias del clima es acelerando nuestros esfuerzos ahora”, escribió. “Incluso cuando el mundo trabaja para detener al nuevo coronavirus y se empieza a recuperar, también tenemos que actuar ahora para evitar un desastre climático diseñando y desplegando innovaciones que nos permitan eliminar nuestros gases de efecto invernadero”.

A finales de junio, el magnate anunció que su fondo sostenible, en el que participan grandes fortunas como la de Jeff Bezos o Michael Bloomberg, espera recaudar casi 2.500 millones de dólares este año. El llamado Breakthrough Energy Ventures tiene el apoyo de una veintena de millonarios de diez países.

La pandemia, a la luz de cómo ha evolucionado la opinión pública estadounidense respecto al cambio climático, puede ser un pequeño paréntesis; un efímero reordenamiento de las prioridades sociales en un país donde la preocupación por el calentamiento global ha ido filtrándose desde los círculos científicos hasta los hogares. Según el Pew Research Center, en 2011 solo un 41% de los norteamericanos creían que la protección del medio ambiente debía de ser una prioridad. A principios de este año esa proporción había subido al 64%.

Mucho de lo que suceda respecto al clima, en Estados Unidos, dependerá de una fecha concreta: el 3 de noviembre. Si el demócrata Joe Biden, como indican todas las encuestas, gana las elecciones presidenciales, podrá volver atrás y reimponer o actualizar los límites a la contaminación que había establecido Barack Obama. Como parte de su agenda, Biden anunció el mes pasado un “plan verde” que ligaría la reconstrucción económica pos-pandemia con la ecología y el cambio climático. El candidato ha prometido invertir dos billones de dólares en iniciativas de energía limpia, en el sector del transporte y las infraestructuras, durante los cuatro años de su mandato. Si las urnas lo permiten.



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