Agua para educar y educar para el agua

Agua para educar y educar para el agua

La falta de agua está muy relacionada con las tasas de escolarización. Las mujeres y niñas dedican más de 125 millones de horas cada día a recoger agua para sus familias y las enfermedades hídricas en la infancia privan de 1.900 millones de días escolares en el mundo

El Ágora
Madrid | 22 enero, 2021

Tiempo de lectura: 5 min



La educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva. La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó hace ya tres años el 24 de enero Día Internacional de la Educación para poner el valor el papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo.

Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.

En la actualidad, 262 millones de niños y jóvenes siguen sin estar escolarizados, 617 millones de niños y adolescentes no pueden leer ni manejan los rudimentos del cálculo; menos del 40% de las niñas del África subsahariana completan los estudios de secundaria y unos cuatro millones de niños y jóvenes refugiados no pueden asistir a la escuela.

Agua para educar

El acceso a la educación está  ligado también al nivel de acceso al agua, al igual que a la pobreza, los conflictos armados o la emergencia climática.

En zonas con problemas de acceso a los recursos hídricos y sanitarios los niños, sobre todo las niñas, emplean su tiempo en ir a buscar agua diariamente a varios kilómetros de sus casas, lo que les impide hacer ninguna otra actividad como estudiar.

Las enfermedades hídricas en la infancia privan de 1.900 millones de días escolares

Las niñas son las principales afectadas en esa búsqueda de recursos hídricos en poblaciones que carecen de él y unas instalaciones sanitarias nulas o deficientes en los centros escolares limitan su asistencia y acceso, por falta de higiene y privacidad.

También hay casos más graves donde la proliferación de enfermedades más graves por beber agua en ínfimas condiciones sanitarias, o las hambrunas a causa de sequías continuadas, hacen que la educación pase a un plano secundario.

Consciente de ello, la UNESCO insta a tener en cuenta y mejorar este punto en el plano de la educación: “Mejorar las instalaciones de agua, saneamiento e higiene en los centros educativos puede tener efectos positivos significativos en los resultados de salud y educación. Las instalaciones mejoradas, junto con la educación en higiene, también pueden reducir el absentismo y aumentar la demanda de educación, en particular entre las adolescentes, que podrían abandonar los estudios debido a la falta de servicios higiénicos solo para mujeres.”

Cuando las escuelas disponen de agua segura, retretes y jabón para lavarse las manos, los niños cuentan con un entorno saludable de aprendizaje y hay más posibilidades de que las niñas sigan asistiendo a clase cuando tienen el periodo.

Los niños que reciben información sobre agua segura, saneamiento y hábitos de higiene en la escuela pueden reforzar comportamientos positivos de por vida en sus casas y sus comunidades.

Cuando los niños tienen acceso a agua segura, retretes y jabón para lavarse las manos en la escuela, cuentan con un entorno más favorable para estudiar, aprender y desarrollar todo su potencial

UNICEF en su Manual de Escuelas Amigas de la Infancia estima que “con el suministro de agua potable y saneamiento se reduce la incidencia de enfermedades diarreicas y se podrían ganar alrededor de 1.900 millones de días escolares”, y que una forma de lograrlo es “dotar a las escuelas de agua potable, mejorar las instalaciones de saneamiento y ofrecer educación sobre la higiene que favorezca la adopción de comportamientos saludables para toda la vida”.

Las mujeres y niñas dedican más de 125 millones de horas cada día a recoger agua para sus familias en recipientes que pueden llegar a pesar hasta 20 kilos. Cargan con el peso de recoger el agua para sus familias, lo que en muchas ocasiones las aparta de la educación y de la actividad económica.

La inversión en agua, saneamiento y promoción de la higiene supone importantes ahorros en costes de salud y tratamiento de enfermedades. También mejora la atención escolar y permite a los niños, especialmente a las niñas, permanecer en el colegio y terminar su educación.

En este sentido, Kelly Ann Naylor, jefa mundial de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF afirma que si la educación es la clave para ayudar a los niños a escapar de la pobreza, el acceso a agua y saneamiento es esencial para ayudarlos a aprovechar al máximo su educación. “Desatender esta necesidad es descuidar el bienestar y la salud de los niños. No obstante, nos enfrentamos a la difícil batalla de garantizar que se prioricen fondos para instalar y mantener servicios básicos de agua, saneamiento e higiene en todas las escuelas”, añade Naylor.

Educación y cultura del agua

Para cumplir con los desafíos de la Agenda 2030 de la ONU es fundamental redundar en un cambio de paradigma en la gobernanza del agua con el fin de mejorar y actualizar la educación hídrica en todos los niveles.

Esta educación hídrica debe interpretarse en un sentido más amplio de las ciencias hidrológicas y ha de incorporar un enfoque multidisciplinario e interdisciplinario cuyo objetivo sea el de lograr avances en el conocimiento científico a través de la capacitación de especialistas en ciencia, así como fortalecer y mejorar el sector hídrico a través de la formación de profesionales del sector y responsables en la toma de decisiones.

La educación hídrica también involucra trabajar con profesionales de medios de comunicación, con el fin de mejorar sus capacidades para comunicar los problemas del agua de manera clara y efectiva.

Además, son necesarias, según Unesco, estrategias de educación comunitaria que promuevan la conservación de los recursos hídricos a nivel global, así como la generación de habilidades en las autoridades locales de coadministración de recursos hídricos.

Los organismos internacionales insisten en mostrar las acciones destinadas a integrar los recursos hídricos como un componente fundamental de los programas educativos desde el nivel prescolar hasta el nivel medio superior para la educación hídrica.

Desde Unesco afirman que hay que desarrollar acciones encaminadas a la mejora de la educación hídrica a nivel medio superior, enfocada en la formación de científicos que den un mayor impulso a las ciencias del agua, así como en educar a las nuevas generaciones de profesionales, administradores y responsables de la toma de decisiones en materia de agua.

Para lograr una seguridad hídrica, los estados encaran complejos desafíos ligados a factores sociales, económicos, y climáticos, entre otros, en los ámbitos local, regional y global. por lo que son necesarios apoyos al desarrollo de programas de capacitación profesional y cursos de corta duración para ingenieros, administradores y responsables de la elaboración de políticas dentro del sector agua.

Capacitación en nuevas tecnologías

La gestión de los recursos hídricos en un contexto de cambio climático requiere profesionales formados con un enfoque multidisciplinar para una nueva gobernanza del agua.

El cambio climático no es una disciplina por sí misma, sino un fenómeno que exige de transversalidad de conocimientos y aproximaciones, por lo que los programas de formación en el ciclo integral del agua deben propiciar profesionales con una amplia competencia técnica y de gestión, que incorporen una visión holística del recurso y los ecosistemas con una marcada orientación ambiental.

Este contexto obliga a modificar los enfoques y adaptar las formas de aprender en continuo de los profesionales para poder gestionar un recurso esencial como el agua, del que depende el desarrollo de las comunidades, la salud pública, la actividad económica y la propia naturaleza.

El agua es un recurso comprometido y cada vez más escaso que demanda profesionales de primer nivel.

Hablar de educación hídrica es también concienciar a los escolares sobre la importancia del agua y el medio ambiente, así como dar a conocer el ciclo natural y urbano del agua a través de juegos interactivos. De esta forma, se refuerzan conductas de ahorro, consumo y uso responsable del recurso.



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