La cuarentena analógica de la España “vaciada” - EL ÁGORA DIARIO

La cuarentena analógica de la España “vaciada”

El déficit estructural de la España vaciada trasciende lo sanitario y agudiza la brecha digital del mundo rural que vive una eterna cuarentena analógica donde cuatro millones de personas carecen de acceso a internet

María Santos
Madrid | 13 abril, 2020

Tiempo de lectura: 8 min



Después de casi un mes, confinados en casa resulta inimaginable como hubiese sido posible que 46 millones de españoles aguantaran sin conexión a internet en sus hogares sin salir para ralentizar el imparable avance del COVID-19.

En una de las primeras comparecencias del presidente del Gobierno Pedro Sánchez destacaba que desde el inicio de las medidas excepcionales que adoptó el ejecutivo para “aplanar la curva” de contagios por coronavirus y evitar el colapso del sistema sanitario, el consumo de internet en nuestro país se había disparado un 80%.

¿Se imaginan esta cuarenta, que ya se acerca a los 30 días sin todos esos memes que circulan por redes sociales y que nos han permitido sacar una sonrisa a esta pandemia que arrasa por donde pasa?

¿Sin esas herramientas Instagram, Facebook, Twitter o TikTok que nos han permitido compartir la nueva cotidianeidad con nuestro entorno?

¿Se la pueden imaginar sin teléfonos inteligentes sin hacer videollamadas con las personas que queremos a las que seguimos poniendo cara y abrazamos virtualmente?

¿Sin plataformas de contenidos de ocio o culturales y que solo puedan consumir los contenidos sobre la pandemia que ocupan horas y horas de emisión en las cadenas de televisión y emisoras de radio convencionales?

¿Y cómo se encara el teletrabajo, o la educación on line de todos los escolares sin clase cuando la conexión a internet no pasa de los 100 megas, si llega?

El coronavirus no sólo ha evidenciado las carencias y el déficit estructural de la España vaciada, sino que ha mostrado la enorme brecha digital de muchos de los que viven fueran de los núcleos urbanos de las grandes y medianas ciudades, una brecha que mantiene más aislada aún si cabe a esta España rural que vive una eterna cuarentena analógica.

España vacía y mayor

La densidad media en España es de 93 habitantes por kilómetro cuadrado, por debajo de la media europea (aprox. 120 hab/km2).

Hay más de dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas.

Personas que tienen muy limitado el acceso a las nuevas tecnologías y, por ello, a la interacción con otras personas durante la cuarentena.

De ellas, el 72,3% son mujeres.

Para los y las mayores que viven solos, la soledad de la cuarentena se ve agravada por el estrés psicológico de pertenecer al grupo de mayor vulnerabilidad ante la COVID-19.

Brecha digital

España tiene la red de fibra óptica más extensa de Europa y una de las coberturas más potentes de telefonía móvil 4G, sin embargo, todavía existen 26.767 poblaciones con menos de 10 habitantes a las que no llega internet de calidad y alrededor de 13 millones de personas estarían afectadas por esta falta de cobertura, según los últimos datos publicados por la Secretaría de Estado para el Avance Digital, dependiente del Ministerio de Economía.

En España hay casi cuatro millones de personas, el 7% de la población, que no disponen de una conexión de calidad a Internet

Hace pocos días y a la vista del papel que la digitalización está jugando en la lucha donde la pandemia, donde una simple videollamada ayuda a morir acompañados o a acompañar en la enfermedad a los seres queridos, el sindicato UGT denunciaba que la razón principal de que España tenga una de las brechas digitales más grandes de Europa es que, pese a que los operadores se agarran a que el 99% de la población puede conectarse a banda ancha 4G y el 81% accede a internet de más de 100 Mbps, fuera de los entornos urbanos aún hay muchas regiones sin cobertura.

Esta falta de cobertura afecta sobre todo a Galicia, Castilla y León y Asturias. Por el contrario, Illes Balears, La Rioja y Madrid, son las regiones con menor número de poblaciones sin cobertura. Las provincias con más zonas sin cobertura son todas las gallegas, en especial A Coruña, con 5.300 poblaciones sin cobertura.

Las últimas cifras publicadas en 2019, en las que se dilucidaba que aún existen casi cuatro millones de personas -lo que equivale a un 7% de la población-, que no disponen de una conexión de calidad a Internet. cuando según la Agenda Digital Europea, el objetivo era alcanzar un 100% de cobertura de al menos 30 Mbps y un 50% con velocidad superior a los 100 Mbps en enero de 2020.

Teruel Existe denuncia que el 40% de la población de la provincia aragonesa vive en «zonas blancas NGA», es decir, aquellas que el Ministerio de Transformación Digital define como las que disponen de «cobertura de redes de banda ancha de nueva generación, ni previsiones para su dotación por algún operador en el plazo de tres años en base a planes de inversión creíbles».

Insisten en que “una comarca que se quede aislada tecnológicamente es una comarca muerta a corto o medio plazo. En los pequeños núcleos de población, es imposible teletrabajar o seguir una clase online por el deficiente sistema de conectividad a internet”.

Ya en diciembre del año pasado todas las plataformas y colectivos de la España Vaciada se unieron en un manifiesto en el que plasmaban su preocupación por la crisis funcional del medio rural, con una escasa densidad de población como síntoma más evidente del auténtico problema que sufre una parte importante de nuestro país: un grave desequilibrio territorial y como consecuencia de él una crisis estructural territorial que, prolongada durante décadas, amenaza con hacer inviable el territorio en términos sociales, económicos y demográficos.

El 5% de la población española vive en el 54 % del territorio. En municipios donde no llega Internet y donde las autovías están a más de 30 kilómetros

Ya entonces pedían la adopción de medidas urgentes encaminadas a la implementación de las políticas en materia de nuevas tecnologías de la información y la comunicación con el objetivo prioritario de garantizar la conectividad del territorio, y no de las personas.

Solo así, destacaba el manifiesto por la España Vaciada “primando al territorio, es posible garantizar un acceso universal y, por lo tanto, al alcance de todos los ciudadanos, con independencia de donde vivan o de donde se encuentren puntualmente, tengan acceso a una tecnología digna, equiparable a la que se tiene en el medio urbano”.

Para ello, reclamaron que las zonas escasamente pobladas deben ser prioritarias en la implantación del 5G, pues si lo que llega es tecnología ya superada, será imposible alcanzar de facto a las 12 zonas más desarrolladas. En esta cuestión vital, hay que ser conscientes de que la brecha tecnológica hace más pobres a los ya pobres.

Déficit sanitario

Esta crisis del Covid19 ha puesto en evidencia también el déficit de estructuras sanitarias que tiene la España rural, personal insuficiente, falta de medios materiales, falta de espacio, población envejecida que hacen que, por ejemplo Soria sea una de las provincias que se encuentran a la cabeza de los contagios de toda España y también a la cabeza en número de fallecimientos.

Soria o Teruel se enfrentan a esta crisis sanitaria con 10 y 6 camas UCI en toda la provincia, respectivamente

Desde el inicio del confinamiento la Plataforma Soria Ya hizo un llamamiento a los “hijos pródigos” para que no visitaran sus tierras a fin de evitar la llegada masiva del coronavirus conscientes de sus carencias.

Afirman que “nuestros gobernantes pueden tratar de minimizar lo que está ocurriendo, pueden contarnos cuentos para niños, pero la realidad es la que es: la provincia de Soria es pequeña, las noticias de nuevos contagios y fallecimientos corren de boca en boca como la pólvora, y los sorianos somos ahora perfectamente conscientes de la agónica situación sanitaria en Soria”.

Lugares como Soria o Teruel se enfrentan a esta crisis sanitaria con 10 y 6 camas UCI en toda la provincia, respectivamente, así como de menor cantidad de personal en caso de necesitar refuerzos.

Además, todos estos recursos se concentran en sus capitales, por lo que, para cuestiones de mayor urgencia surgidas en pueblos o ciudades más pequeñas, la única opción sería el traslado al hospital más cercano, normalmente a unos 60 o 70 km de distancia.

En Soria, según los últimos datos del INE, el 25,7% de la población es mayor de 65 años y en Teruel el 24,1%. Porcentajes muy superiores al 19,3% que promedia el país.

La población envejecida del territorio, la falta de atractivo para retener talento profesional en su hospital y la ausencia de un parque sanitario privado del que tirar en tiempos de crisis, tampoco ayudan a mejorar el colapso que acecha a la provincia, insisten desde la plataforma Soria Ya!

Soria se ha convertido en una de las provincias más atacadas por el coronavirus, en relación de contagiados y fallecidos respecto a la población total.

El porcentaje de infectados en la provincia soriana es de 0,79%, un porcentaje muy alto si se compara con el ratio de contagiados-habitantes de Castilla y León y España, que están en torno al 0,25%. En cuanto a los fallecidos, hay más de dos por cada 1.000 habitantes.

Solo cuentan con una ambulancia medicalizada, por lo que los traslados de los enfermos se convierte en una odisea. Otra causa es la escasez de hospitales, solo hay un complejo sanitario que se divide en dos hospitales:el Santa Barbara, con solo 270 camas y 10 UCI, y el Virgen de Mirón. Tras la llegada del coronavirus se ha ampliado el número de UCI hasta 21.

Ante estos graves problemas y la imposibilidad para poder atender a todos los enfermos, ya se están enviando pacientes a otras provincias cercanas, como Burgos, Valladolid o Logroño.

De hecho, el alcalde soriano, Carlos Martínez, ya pidió ayuda al Gobierno nacional: “A la hora de priorizar el desplazamiento de personal se tenga en cuenta las necesidades de una provincia como Soria. La realidad es mucho más cruda que los datos oficiales“.

Afrontar una pandemia del siglo XI anclados a los años 30

En la España vaciada no solo escasea el internet de las cosas y las casas y los servicios sanitarios, las limitaciones de movilidad impuestas por el confinamiento aisla aún más a sus pocos habitantes que también se ven privados de su contacto con la realidad sin la visita a la farmacia, a los municipios colindantes a por pan, frutas, pescados,…la prohibición de los mercados ambulantes en aras a combatir el COVID también les priva de acceso a alimentos y bienes de primera necesidad.

Pero la solidaridad y el papel asistencial, ahora más que nunca de la Guardia Civil o Protección Civil cubren estas carencias facilitando compras de medicamentos, llevando el pan, o la compra allá donde por no llegar no llega ni el coronavirus.

Como Pedro Riaño panadero de Prioro que recorre todo el Alto Cea y zonas de la Montaña Palentina para el reparto de sus productos.

Realiza una gran labor social con los habitantes, muchos de ellos de avanzada edad preguntándoles incluso si necesitan algún producto de primera necesidad para que no tengan que desplazarse durante este Estado de Alarma y confinamiento de la población.

Extremando las medidas de seguridad e higiene, con desinfectante en mano y mascarilla puesta, todos los días recorren los pueblos, valles y carreteras de nuestra comarca para acercar el pan a las casas y viviendas.

De vecino en vecino y como han acordado en estos días, los habitantes de los pueblos dejan una bolsa en la ventana o en la verja del patio para que depositen el pedido del pan y exista el mínimo contacto posible para hacer frente al Coronavirus.

Además, dentro de la bolsa, en un papel, apuntan el pedido y si es necesario algún otro producto para que al día siguiente se la puedan acercar.

Y es allí donde los alcaldes y el ámbito local ejerce más que nunca su función de servicio al ciudadano identificando personas, necesidades y buscando soluciones ingeniosas al margen de la burocracia para cubrir necesidades básicas más allá de la salud de las que también nos priva la pandemia.

La gran paradoja

Desde el confinamiento de las urbes, los migrantes del campo, encerrados en espacios pequeños en los que con suerte tenemos un balcón o ventanal que nos permite ver el cielo de la ciudad cuando salimos a homenajear todos esos héroes que no pueden parar, los que corremos por el salón para mantener la forma, los que estiramos la jornada laboral trabajando desde casa “conectados a internet”, añoramos los paisajes que se pierden en el horizonte, el aire limpio, los espacios abiertos e imaginamos qué diferente sería hacer la cuarentena allí.

Quizá, el coronavirus, cuando nos recuperemos del golpe de las pérdidas nos permita reparar todas las brechas de ese mundo rural mucho más vacío que ahora añoramos y en lugar de volver para trabajar en el campo, ese que nos viene dando de comer y rellena los lineales de los supermercados, nos haga volver a trabajar al campo y repoblar y cohesionar una España desequilibrada e injusta con la que hoy está más aislada que nunca.

LAS CIFRAS DE LA DESPOBLACION EN ESPAÑA

España ha experimentado un importante crecimiento demográfico este siglo. Entre 2001 y 2019, el país ha pasado de 41,1 a 47 millones de habitantes. Casi 6 millones más de personas, lo que supone un crecimiento cercano al 15%.

Sin embargo, la cifra global esconde una realidad diferente: en el siglo XXI se ha intensificado el proceso de despoblación, y este proceso de pérdida se acelera en la última década.

Cuatro comunidades autónomas pierden población a lo largo del siglo XXI (Extremadura, Galicia, Castilla y León y Asturias); pero ya son nueve las que pierden en la última década (2010-2019) junto a las cuatro anteriores, también pierden Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y La Rioja.

Tres de cada cuatro municipios en España pierden población en la última década.

El fenómeno de la despoblación es eminentemente rural, y afecta con mayor gravedad a los pequeños municipios.

En España hay 6.815 municipios con menos de 5.000 habitantes, que concentran a 5,7 millones de personas, el 12% del total.

En la última década, han perdido población 5.620. 8 de cada 10 municipios menores de 5.000 habitantes pierden habitantes esta década.

En los municipios de menos de 5.000 habitantes hay 410.000 personas menos que hace una década. Han perdido una población equivalente a la de toda la provincia de Lleida.

En municipios de menos de 1.000 habitantes, la despoblación llega al 86% de los casi 5.000 términos. Aunque pequeños, aún viven en ellos más de 1,4 millones de habitantes. En la última década, pierden más de 200.000 habitantes, una población similar a la de toda la ciudad de Pamplona.

Pero la despoblación también llega a las pequeñas ciudades y capitales del interior: 29 capitales de provincia pierden población en la última década.

La densidad media en España es de 93 habitantes por kilómetro cuadrado, por debajo de la media europea (aprox. 120 hab/km2)


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