Vacuna digital para la reconstrucción postpandémica

Vacuna digital para la reconstrucción postpandémica

El coronavirus ha demostrado hasta qué punto resulta crucial para los ciudadanos y las empresas estar conectados. Europa, junto al resto del planeta, se propone avanzar en resiliencia digital , convirtiéndola en una palanca estratégica del cambio y en aliada de la reconstrucción verde

María Santos
Madrid | 25 septiembre, 2020

Tiempo de lectura: 8 min



El pasado 1 de julio Alemania asumió la presidencia de turno de la Unión Europea con la reconstrucción verde y la digitalización como ejes de su gestión en el próximo semestre de 2020, seis meses cruciales en los que la Unión Europea se enfrenta con el mayor reto de su historia tras la Segunda Guerra Mundial.

El escenario social y económico devastador que ha dejado la pandemia de la COVID-19, que ha agudizado la brecha entre los países del norte y del sur dejando a Italia y España al límite de su solvencia, hace que la próxima presidencia del UE sea fundamental para garantizar el futuro de esta institución y la reconstrucción de las economías comunitarias para las futuras generaciones.

En este contexto Europa se propone avanzar en resiliencia digital, convirtiéndola en una palanca estratégica del cambio. Para ello priorizará inversiones del fondo de recuperación para favorecer la conectividad y los servicios online en el tejido social y empresarial comunitario, una materia en la que España es uno de los países que más han avanzado.

Según el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI) correspondiente a 2020, que analiza el rendimiento digital general de Europa y hace un seguimiento de los avances de los países de la UE en su competitividad digital, España es uno de los que más han avanzado en el ámbito digital en los últimos cinco años hasta ocupar el segundo puesto en servicios públicos digitales.

Resiliencia digital en tiempos de crisis

Para la Comisión Europea estos avances revisten una importancia aún mayor en el contexto de la pandemia de coronavirus, que ha demostrado que las tecnologías digitales se han vuelto esenciales al permitir la continuación la vida laboral, seguir de cerca la propagación del virus o acelerar la búsqueda de terapias y vacunas.

Además, los indicadores del DESI pertinentes para la recuperación muestran que los estados miembro de la UE deben intensificar sus esfuerzos por mejorar la cobertura de las redes de muy alta capacidad, asignar el espectro 5G para permitir el lanzamiento comercial de servicios 5G, mejorar las competencias digitales de los ciudadanos y proseguir la digitalización de las empresas y el sector público.

La vicepresidenta ejecutiva, Margrethe Vestager, afirmaba recientemente: “Esta crisis del coronavirus ha demostrado hasta qué punto resulta crucial para los ciudadanos y las empresas estar conectados y poder interactuar entre sí en línea. Seguiremos colaborando con los estados miembros para determinar los ámbitos en los que se necesita más inversión para que todos los europeos puedan beneficiarse de los servicios e innovaciones digitales”.

Así, en el marco de la Agenda de la Década Digital para reforzar la soberanía digital de Europa, la Comisión ha publicado una Recomendación en la que pide a los estados miembro que impulsen la inversión en infraestructuras de conectividad de banda ancha de muy alta capacidad, incluida la 5G, que es la piedra angular de la transformación digital y un pilar esencial de la recuperación.

El despliegue a tiempo de las redes 5G ofrecerá importantes oportunidades económicas en los próximos años, dado que es un activo crucial para la competitividad europea y la sostenibilidad, así como un importante elemento facilitador de los futuros servicios digitales.

De forma paralela, la Comisión ha propuesto un nuevo reglamento para que la Empresa Común de Informática de Alto Rendimiento Europea mantenga y haga avanzar el liderazgo de Europa en la tecnología de supercomputación a fin de sustentar toda la estrategia digital y garantizar la competitividad de la Unión en el contexto mundial.

Las infraestructuras digitales han demostrado ser vitales durante la pandemia para ayudar a los ciudadanos, los servicios públicos y las empresas a superar la crisis y, sin embargo, las inversiones se han ralentizado recientemente pese a que el acceso a internet de banda ancha constituye tanto un producto básico para los europeos como una apuesta geoestratégica para las empresas.

Instituciones de todo el mundo afirman que una mayor conectividad no solo contribuirá a crear empleo, impulsar el crecimiento sostenible y modernizar la economía europea, sino que también ayudará a Europa a aumentar su resiliencia y a lograr la autonomía tecnológica.

Hasta mediados de septiembre de 2020 los estados miembro (y el Reino Unido) habían asignado por término medio solo el 27,5 % de las bandas pioneras de 5G. Por tanto, es esencial que los estados eviten o minimicen cualquier retraso en la concesión de acceso al espectro radioeléctrico para garantizar que se desplieguen oportunamente las redes 5G, instan desde Bruselas.

La España digital

La economía digital en España se aproximó al 19% del PIB en 2019, por encima de la mayoría de los países del mundo, pero lejos de líderes digitales como Estados Unidos o China

La digitalización es ya una realidad en nuestro país. A una velocidad de vértigo, y de manera más flagrante tras situaciones como la que acabamos de vivir a causa de la pandemia del coronavirus, está transformando nuestras vidas, nuestro modelo de organización social y, por supuesto, también nuestra economía.

El tamaño de la economía digital en España se aproximó al 19% del PIB en 2019, situando a nuestro país por encima de la mayoría de los países del mundo, pero lejos de líderes digitales como Estados Unidos o China, según el informe Economía Digital en España, elaborado por la Asociación Española de Economía Digital (Adigital).

Este dato sitúa a la economía digital como segundo sector más relevante en la economía española, sólo superado por el inmobiliario (12,3%), y por encima de sectores principales como el alojamiento y la restauración (6,2%) o el comercio minorista (6%).

El estudio revela que hay sectores líderes que han adoptado la componente digital como parte de su cultura y que agrupan el 33% de la economía digital a pesar de suponer sólo un 3,6% del PIB.

Por otro lado, “hoy en día hay sectores que están menos digitalizados y que están acelerando su transformación y esperamos que contribuyan de forma muy importante en los próximos años. Gracias a esta aceleración esperamos que la inversión digital del sector privado crezca un 6%-7% anual hasta 2025”, indica el estudio.

Digitalización para anticipar las alertas

Ejemplos de la iniciativa empresarial no faltan en España. Uno de ellos, SUEZ España, con una inversión de 25 millones de euros en I+D+i en 2019 (de ellos, un 24% en digitalización), utiliza la inteligencia artificial, la realidad virtual aumentada y el análisis de datos en iniciativas como la red de centros de innovación Dinapsis, que desarrolla tecnología puntera para combatir, con estrategia transversal y con visión local, el cambio climático y contribuir al desarrollo de ciudades inteligentes y territorios más resilientes y sostenibles.

Anticiparse es siempre básico: por ejemplo, COVID-19 City Sentinel es una solución que detecta y cuantifica la presencia en las aguas residuales del virus SARS-CoV-2 y permite avanzar las estrategias contra la epidemia; o la aplicación Smart River Basin para prever y mitigar los efectos de las inundaciones, mucho más frecuentes debido al cambio climático.

La brecha digital en América Latina

UNICEF. Lisa Adelson

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) lanzó esta misma semana un informe sobre perspectivas económicas en el que advierte que la transformación digital puede representar una salida a la crisis económica y social provocada por la pandemia de COVID-19, en una región donde podrían cerrar 2,7 millones de compañías, la mayoría de ellas -2,6 millones- microempresas.

Esta cifra supondría la pérdida de 8.5 millones de puestos de trabajo en un mercado laboral que, previo a la crisis de la COVID-19, contaba con un 40% de los trabajadores sin acceso a ninguna clase de protección social y donde el 60% trabaja de manera informal.

La pandemia ha evidenciado la necesidad de contar con una economía digital sólida para no ampliar las brechas de desigualdad, de género y de baja productividad de la región

“Esta crisis ha evidenciado algo fundamental que resaltamos en el informe y es que la digitalización hoy es un bien básico y necesario, pero nuestra región aún tiene 40 millones de hogares sin conectividad a internet que no pueden participar en teletrabajo o teleducación”, alerta la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

Bárcena explica que una mejor reconstrucción requerirá igualdad, sostenibilidad y repensar el modelo de desarrollo, dirigiendo los esfuerzos a la “infraestructura de la vida” (agua, electricidad, salud y protección social) y la creación de nuevos empleos con base en un nuevo pacto político, fiscal y social orientado hacia sectores que conduzcan a una economía más verde.

La brecha digital en América Latina deja a 32 millones de menores excluidos de la educación telemática

Destaca, además, el importante papel de las tecnologías digitales durante la pandemia, y señala que la infraestructura social y productiva de la región “no está suficientemente madura”, por lo que el rápido cambio tecnológico demanda “un desafío decisivo” ante unas tecnologías que han sido fundamentales en el campo de la salud, el aprendizaje y el comercio electrónico.

La Cepal prevé que estas tecnologías revolucionarán los sistemas educativos y de teletrabajo, pero que “la brecha de acceso a las tecnologías digitales puede ser un nuevo rostro de la desigualdad”.

Aunque más del 67% de la población ya estaba conectada a internet antes de la pandemia, Bárcena advirtió que el 46% de los niños entre 5 y 12 años viven en hogares sin a internet. Unos “32 millones de menores están excluidos de la educación telemática”, recalca.

La “canasta básica digital”

Colombia acelera ante el reto de la transformación digital

En la 75 Asamblea de Naciones Unidas el presidente de Colombia, Iván Duque, ha explicado que la transformación digital ya formaba parte de su agenda de desarrollo antes de la aparición de la COVID-19, pero que se ha acelerado durante la aparición de la misma.

Entre los múltiples logros durante sus dos años de gobierno ha destacado la aprobación de una ley para reformar el sector de tecnologías de la información y la comunicación que busca tener el 70% del territorio conectado a redes de alta velocidad para agosto del año 2022.

Para universalizar el acceso a las nuevas tecnologías en la región los expertos proponen la creación de una canasta básica digital que incluya un teléfono móvil, un ordenador portátil y una tableta junto a un plan de acceso a banda ancha de bajo precio. Su costo sería de alrededor del 1% del PIB y tendría que hacerse en conjunto con el sector privado.

También sería necesario aplicar medidas de flexibilidad regulatoria para que haya neutralidad en la red incentivando usos de servicios de educación, salud y gobierno mediante la aplicación de tarifas cero.

Otra de las claves que se apuntan desde la institución latinoamericana es aprovechar la era digital para transformar al Estado y fortalecer alianzas público-privadas y con la sociedad y producir planes nacionales con agendas orientadas a cerrar dos brechas: la de género y la territorial entre zonas rurales y urbanas.

Sería también importante impulsar un roaming (los recargos que utilizan las operadoras en cada país en las tarifas de las llamadas o mensajes con origen o destino en el extranjero) gratuito de ámbito regional, como el que ya opera en la Alianza del Pacífico.

Digitalización de infraestructuras de vida

También el Banco Interamericano de Desarrollo propone apostar por la digitalización para mejorar la eficiencia en los servicios esenciales de agua, transporte y energía en América Latina y Caribe, cerrar la brecha de la desigualdad y remontar en la post-pandemia

América Latina y el Caribe necesitan algo más que invertir en nuevas estructuras. Así de contundente se muestra el  Banco Interamericano de Desarrollo que traza el rumbo de una masiva transformación de la infraestructura en América Latina y el Caribe mediante avances en eficiencia, uso de las tecnologías digitales y un cambio de enfoque hacia la calidad y la asequibilidad de los servicios al consumidor en lugar de las estructuras.

El último informe del Banco Interamericano de Desarrollo, El Camino a una Mejor Infraestructura en América Latina y el Caribe, afirma que destinar más fondos públicos y privados a garantizar el acceso, calidad y asequibilidad de estos servicios esenciales es fundamental para reducir la desigualdad y asegurar la prosperidad de la región en los próximos años.

Aumentos relativamente menores en la eficiencia de los servicios mediante un incremento de la digitalización y otras acciones pueden impulsar el crecimiento en 5,7 puntos porcentuales durante un período de 10 años. Para América Latina y el Caribe, eso representa alrededor de 325.000 millones de dólares.

El Camino a una Mejor Infraestructura en América Latina y el Caribe es parte de la serie de estudios insignia Desarrollo en las Américas y resultado de largos años de investigación sobre las últimas tendencias en los sectores de agua, energía y transporte y sobre cómo pueden éstas ser adoptadas por los países de América Latina y el Caribe.

La región adolece de profundas brechas en infraestructura frente a las economías más desarrolladas, señalan los estudios. América Latina y el Caribe han invertido un 2,8% de su PIB en infraestructura durante la última década, la mitad que los países emergentes de Asia.

“Durante demasiado tiempo nos hemos enfocado en los ladrillos, cañerías y otros activos tangibles”, afirma Agustín Aguerre, Gerente del Departamento de Infraestructura del BID.

“La tecnología digital nos permite tener una mejor comprensión de cómo la gente utiliza las carreteras y  consume agua y electricidad. Nuestra infraestructura del futuro será más económica, más sustentable y acorde con la necesidad de nuestros ciudadanos”, agrega.

 



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