Jamie Margolin, pionera del movimiento climático juvenil en EEUU

Jamie Margolin

Activista climática

Jamie Margolin, una activista climática colombiano-estadounidense que fue incluida en 2019 en la prestigiosa lista de las 100 Mujeres de la BBC, conversa con nuestro corresponsal en Estados Unidos, Argemino Barro, sobre el movimiento ecologista juvenil y su situación en EEUU


Argemino Barro
Madrid | 19 febrero, 2021

Tiempo de lectura: 5 min



Antes de que las grandes capitales se llenaran de protestas juveniles contra el cambio climático y de que Greta Thunberg hablase en Naciones Unidas, varias alumnas de un instituto de Seattle empezaron a construir un movimiento global.

La entonces quinceañera Jamie Margolin y tres compañeras habían asistido ese año, 2017, al abandono del Acuerdo Climático de París ordenado por Donald Trump y a una serie de huracanes devastadores en Estados Unidos. Los incendios que rodearon su ciudad ese verano, cubriéndola de humo negro, fueron para ellas una llamada a las armas: el principio de una marcha que ha alcanzado la primera línea política.

“Era difícil respirar”, recuerda Margolin, cuya familia es originariamente colombiana, en conversación telefónica. La activista, que ya estaba implicada en iniciativas verdes locales, se alió con Nadia Nazar, Madelaine Tew y Zanagee Artis para formar Zero Hour: una oenegé que tiene hoy miles de miembros en todo el mundo. “Entonces no se veía a jóvenes activistas, no era popular. Empezamos a organizar marchas y nos llevó un año levantar el movimiento”.

Zero Hour, inspirado en parte por las protestas indígenas contra el oleoducto Dakota Access, resultó ser uno de los primeros bloques en la arquitectura del movimiento climático juvenil, que en septiembre de 2019 logró convocar a cuatro millones de manifestantes y 4.500 huelgas escolares en 150 países. Una rebelión de la que ha salido una nueva generación de líderes activistas, como Jamie Margolin.

“El movimiento nació de las marchas, porque la gente se inspiró y empezó a emprender acciones por su cuenta. Más gente se interesó y se involucró y así creció. Hoy trabajamos con diferentes movimientos en todo el mundo”, dice la ecologista, que el pasado diciembre cumplió 19 años. “Ahora estamos presionando a la Administración Biden para que apoye el Green New Deal y luche contra el cambio climático”.

El Green New Deal, un plan de claros tintes rooseveltianos, es la iniciativa climática más ambiciosa hasta la fecha. Presentado hace tres años por el ala izquierda del Partido Demócrata, propone construir una economía que funcione al 100% con energías limpias, mediante la renovación de las infraestructuras de transporte, energéticas, hídricas y de la vivienda, una modernización de los sectores agrícola y manufacturero y la aplicación de todo tipo de políticas socialdemócratas: entre ellas, una sanidad pública universal, y un empleo y una sólida pensión garantizados.

“Muchos ecologistas menores de 20 años en EEUU suman decenas de miles de seguidores en las redes sociales”

La joven activista ambiental de EEUU Jamie Margolin. | FOTO: Zero Hour
La joven activista ambiental de EEUU Jamie Margolin. | FOTO: Zero Hour

Una de las partes más sensibles del Green New Deal es su precio. Las estimaciones llegan hasta los 36 billones (trillions) de dólares. Uno de sus principales promotores, el senador socialista Bernie Sanders, calcula el coste en algo menos de la mitad: 16,3 billones de dólares. Lo que a día de hoy representa el 76% del PIB estadounidense.

Margolin sabe que el presidente Joe Biden, un demócrata moderado de la vieja escuela, se ha negado públicamente a adoptar el Green New Deal y tiene su propio plan, algo más taimado. Así que su estrategia militante es construir desde abajo, desde la calle. “Si hay bastante presión pública, creo que sí que lo adoptará. Si se vuelve políticamente beneficioso”, dice la activista. “Creo que lo podremos hacer con presiones de todo tipo: lobbyes, protestas, hablando con él por los redes sociales… Hay que cambiar la opinión pública para que el pueblo lo apoye”.

Margolin ya se ha dado más de un paseo por los pasillos marmóreos de Washington. Estuvo entre los líderes juveniles que testificaron ante el Congreso en 2019, respondiendo a las preguntas de los senadores sobre el cambio climático. Algunas más informadas que otras. Junto a ella se encontraban Benji Backer, un joven ecologista conservador entrevistado por El Ágora, y la sueca Greta Thunberg.

“Ahora estamos presionando a la Administración Biden para que apoye el Green New Deal y luche contra el cambio climático”.

Le pregunto a Margolin por la preeminencia de la llamada “Juana de Arco” del clima, cuyo resplandor mediático parece haberse apagado en el último año. “Greta Thunberg está activa, pero los medios siempre se van a la siguiente cosa”, responde. “Ahora más gente está prestando atención al coronavirus que al cambio climático, lo cual entiendo. Pero hay otros activistas. Ella no es la única. No me gusta que los medios ignoren el trabajo de otros”.

Muchos ecologistas menores de 20 años suman decenas de miles de seguidores en las redes sociales y han desfilado más de una vez por los principales canales de televisión de EEUU. Militantes como Varshini Prakash, organizadora de una sentada frente a la oficina de la jefa parlamentaria demócrata, Nancy Pelosi; Xiuhtexcatl Martinez, fundador del grupo NOW y denunciante del caso Juliana contra Estados Unidos, sobre la responsabilidad del Gobierno de proteger a la gente contra los efectos del clima; Alexandria Villaseñor o Isra Hirsi, co-fundadora de U.S. Youth Climate Strike (e hija de la congresista somalí-americana Ilhan Omar).

Es un paisaje político tan diverso como agitado, en el que hay corrientes, subcorrientes y sub-subcorrientes. Una maraña de sensibilidades que a veces chocan y otras se alían entre sí. Jamie Margolin, por ejemplo, se presenta siempre como judía, Latinx (término identitario para referirse a las personas de origen latinoamericano) y lesbiana. Elementos que, además de conformar su identidad, orientan su activismo político.

“La gente marginalizada siente más los efectos del cambio climático”, dice en referencia a las comunidades negras y latinas, que, según varios estudios, tienden a vivir en las zonas más contaminadas de Estados Unidos. “La gente más vulnerable es la que siente los peores efectos. Por eso es importante que tengamos conversaciones de diversidad, porque todo está interconectado”.

La joven estadounidense Jamie Margolin muestra el libro publicado para concienciar sobre el cambio climático en EEUU. | FOTO: Zero Hour
La joven estadounidense Jamie Margolin muestra el libro publicado para concienciar sobre el cambio climático en EEUU. | FOTO: Zero Hour

Respecto al otro lado del panorama político, la derecha norteamericana y en especial los seguidores del expresidente Donald Trump, Margolin dice que no quiere dedicarles su atención. “Yo no hablo con la gente que apoya a Trump, porque si está en el extremo yo no la puedo ayudar. Es mejor no emplearse en eso. Otra gente lo hace y está bien, pero para mí no me parece un buen uso del tiempo”.

El correcto uso del tiempo, precisamente, es una de las fijaciones de Margolin: la necesidad de desconectar de la militancia para no quemarse ni perder la motivación, lo cual es habitual en el a veces exigente mundo del activismo. “Cómo va uno a ayudar al planeta si no se puede ayudar a uno mismo”, dice. Estas y otras recomendaciones han ido a parar a su libro,  publicado en junio del año pasado. Una serie de consejos para quienes quieren implicarse en el compromiso ecologista y no saben por dónde empezar.

Además, Margolin, que hoy estudia Cine y Televisión en la Universidad de Nueva York, está involucrada en proyectos que no tienen nada que ver con el clima ni con la política, como Art Majors: su propia serie de ficción. “Es una comedia que trata de un grupo de amigas de la universidad y de sus luchas, y está lleno de personajes LGBT. Creo que no hay mucha representación positiva de mi comunidad y es la razón por la que estoy haciendo esta serie”.

El deshielo de los polos, la desertificación, la cada vez mayor frecuencia e intensidad de los huracanes o la deforestación son desafíos globales, y Margolin no tiene intención de limitar su activismo a los Estados Unidos. Asegura que mantiene un fuerte vínculo con Colombia, la tierra de su familia, y está en proceso de implicarse más en sus cuestiones ambientales. Entre otras urgencias, Colombia es el país del mundo donde ha habido más asesinatos de militantes ecologistas.

“Yo nací en Estados Unidos, pero tengo bien cerca de mi corazón los problemas ambientales de Colombia. Allí es peligroso”, explica. “Estoy en conversaciones con jóvenes colombianos activistas para aprender de ellos lo más posible”.



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