Cinco historias en torno al agua - EL ÁGORA DIARIO

Cinco historias en torno al agua

Cinco historias en torno al agua

El agua dulce es el recurso más importante para la humanidad y está presente en todas sus actividades sociales, económicas y ambientales. Es el requisito para la existencia de vida en nuestro planeta, un factor que influye en el desarrollo social y tecnológico, una fuente posible de bienestar o de miseria, de cooperación o de conflicto


El Ágora
Madrid | 20 julio, 2019


¿Quiénes están excluidos del agua?

El acceso al agua y el saneamiento es un derecho humano reconocido por la comunidad internacional. Sin embargo, más de 2.000 millones de personas carecen de acceso a los servicios básicos.

En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución histórica que reconoce que “el derecho al agua potable y al saneamiento es un derecho humano” y en 2015 el derecho humano al saneamiento fue reconocido como derecho independiente. El texto obliga a los Estados a crear condiciones para brindar acceso universal al agua y al saneamiento, sin discriminación y dando prioridad a los más desfavorecidos.

Adoptado cinco años después, el Objetivo 6 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible pide que se garantice la gestión sostenible y el acceso al agua potable y el saneamiento para todos de aquí a 2030.

Sin embargo, a pesar de los importantes progresos alcanzados en los últimos 15 años, este objetivo sigue e fuera del alcance de gran parte de la población mundial. En 2015, tres de cada diez personas (2.100 millones) carecían de acceso a servicios seguros de agua potable y 4.500 millones de personas, es decir, seis de cada 10 habitantes del planeta, carecían de instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura. Es claro que estamos muy lejos del objetivo fijado por las Naciones Unidas.

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Agua potable para 6.000 familias haitianas

En Haití sólo el 50% de la población en las zonas urbanas y 30% en las zonas rurales tiene acceso al suministro público de agua. El suministro de agua es intermitente y raramente es tratada con cloro.

Esto se debe a la falta de una infraestructura adecuada para el almacenamiento de agua. Los servicios de saneamiento sólo están disponibles para el 29 por ciento de la población y únicamente se emplea inodoros muy rudimentarios en la mayoría de los hogares.

Como resultado de esta falta de servicios, las mujeres y los niños suelen dedicar mucho tiempo para conseguir agua para sus familias.

Por ello la Agencia Española de Cooperación (AECID) se ha aliado con la Unión Europea con el objetivo de promover el desarrollo económico y social del barrio de Martissant un barrio de la periferia de Puerto Príncipe donde 6.000 personas se beneficiarán de los nuevos servicios de agua potable y 2.000 de saneamiento.

Este nuevo programa, que se implementará este año 2019, tiene como objetivo mejorar la distribución del agua a través de la ejecución de 20 km de red condominial y secundaria de agua potable en el barrio de Martissant, acompañado de un proyecto piloto de saneamiento e higiene.

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Moda Azul

La huella ambiental de la industria de la moda es inmensa y va mucho más allá del uso de materias primas. La fabricación mundial de ropa y calzado produce aproximadamente 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por ejemplo, para hacer un pantalón tipo jean se necesitan 3.781 litros de agua, teniendo en cuenta la producción de algodón, la fabricación, el transporte y el lavado. En el proceso se emiten 33,4 kilogramos de carbono equivalente, lo mismo que al conducir 111 kilómetros o ver 246 horas de televisión en una pantalla grande.

Incluso solo lavar nuestra ropa libera microfibras de plástico y otras sustancias que contaminan los océanos y el agua potable.

Alrededor de 20% de la contaminación industrial de agua proviene del teñido y el tratamiento de textiles.

Debemos alejarnos de la ropa desechable y transformar a la industria para que genere y mantenga valor para la sociedad, sin contaminar el medio ambiente.

Como consumidores, esto significa comprar menos. Algunos estudios estiman que una prenda promedio se usa diez veces antes de ser desechada. Se proyecta que la demanda de ropa aumentará 2% al año, mientras que la cantidad de veces que usamos cada prenda ha disminuido en un tercio respecto a la década del año 2000.

Plástico soluble

Un millón de bolsas de plástico se consume cada minuto en el mundo. La mayoría termina en vertederos o en los océanos. Este artículo creado en la década de 1960 a base de polietileno tarda 500 años en descomponerse en el medio ambiente.

Así que cuando Roberto Astete y Cristian Olivares, fundadores del emprendimiento chileno Solubag, presentaron una bolsa de plástico que se desintegra en el agua en pocos minutos, sorprendieron a muchos. 

La gracia de esta bolsa es que se disuelve completamente en agua y el agua que queda es inocua. Se puede tomar, no tiene ningún químico.

Para las Solubag se utiliza caliza en vez de derivados del petróleo. Es por eso que su impacto ambiental es nulo si se compara con el de otras alternativas, como las bolsas oxo-biodegradables, que están hechas con base en polietileno y se desintegran en muchos trozos pequeños de plástico contaminante.

La fórmula química de las Solubag se basa en el alcohol de polivinilo (PVA), un material con el que dieron Astete y Olivares mientras trabajaban en la fabricación de cápsulas de detergente biodegradables.

Biofactorías, ejemplo de economía circular

Convertir las aguas residuales y los lodos procedentes de alcantarillas en energía limpia es todo un ejemplo de economía circular aplicada a la gestión del agua urbana. 

Un caso de éxito reconocido con el premio “Momento para el Cambio” de la Secretaría de Naciones Unidas para el Cambio Climático es de las tres biofactorías chilenas de Aguas Andinas, pertenecientes a Suez, que en 2022 emitirán cero residuos, serán autosuficientes y sus emisiones de carbono a la atmósfera serán neutras.

Este nuevo modelo, basado en la economía circular, se lleva a cabo aplicando tres criterios: la reutilización del agua, la generación de energías renovables y la valorización de residuos.

España es un referente importante en el progreso de este modelo, que se está materializando con éxito en Granada y Barcelona, y se proyecta poder extenderlo progresivamente a otras zonas con el objetivo de alcanzar el residuo cero y la autosuficiencia energética en las instalaciones que gestiona Suez en todo el mundo.

Biofactoria Gran Santiago Aguas Andinas
Biofactoria Gran Santiago Aguas Andinas

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