La pequeña edad de hielo permitió a Colón llegar a América

La pequeña edad de hielo permitió a Colón llegar a América

La pequeña edad de hielo permitió a Colón llegar a América

La pequeña edad de hielo hizo bajar las temperaturas del hemisferio norte. El planeta se encontraba en pleno cambio climático cuando la expedición de Cristóbal Colón partió en busca de las especias. Ello permitió en plena época de huracanes que arribase en las costas del Caribe


Jorge Astorquia
Madrid | 26 noviembre, 2021


El 1492 se las prometía como un año frío en Europa. No en vano, ya desde hacía 150 años el clima cada vez era más gélido. Las nevadas eran comunes en Sevilla, el río Ebro se congelaba y los glaciares en las montañas comenzaban a crecer. Cada año los inviernos comían más terreno a la primavera y costaba sacar adelante las cosechas. El hemisferio norte estaba adentrándose en la Pequeña Edad de Hielo. Un periodo que comenzó alrededor del año 1300 y se dio por terminado a mediados del siglo XIX.

El imperio otomano había bloqueado la ruta de la seda hacia Europa y, por tanto, muchos de los productos que ayudaban a conservar los alimentos en Occidente no llegaban. Los portugueses habían conseguido seguir la costa de la terra queimada (África) hasta dar con la ruta de las especias y hacía falta para los reinos de Castilla y Aragón conseguir un empujón económico ya que las guerras en la península, las malas cosechas y la falta de especias estaban haciendo perder poder a la corona frente al resto de reinos europeos.

pequeña edad de hielo

El 3 de agosto de ese mismo año se financió una expedición de sobra conocida que trató de llegar a Zipango (La tierra de la que nace el Sol) que había mencionado Marco Polo en El libro de las maravillas del mundo.

Por aquel entonces no había duda de la esfericidad de la Tierra, al contrario de lo que creemos. Colón no demostró que la Tierra fuera redonda ya que estaba demostrado por Eratóstenes, Ptolomeo y Posidonio entre otros.

Los vientos alisios favorecieron la navegación hacia el oeste y la expedición no tuvo gran contratiempo hasta su llegada a tierra el 12 de octubre de 1492 a una tierra muy distinta de las indias, América.

Es una aventura muy familiar porque se ha relatado y enseñado en multitud de ocasiones aunque hay un detalle que se pasó por alto. Colón había llegado a tierra en plena época de huracanes.

La temporada de huracanes en el Caribe comienza desde junio hasta noviembre ¿Por qué no afectó esto a Colón?

Recreación de las carabelas Santa María, La Niña y La Pinta, con las que Cristóbal Colón hizo su primer viaje a América. | FOTO: Michael Rosskothen

Un viaje más fácil

En los cuatro viajes que hizo al Nuevo Mundo (entre los años 1492 y 1504), solo en una ocasión uno de esos huracanes se interpuso en su camino, pero tuvo la capacidad de anticiparlo y esquivarlo gracias a lo que previamente le habían contado los taínos, que era el pueblo indígena que ocupaba por aquel entonces la región antillana, con los que Colón mantuvo distintos encuentros.

Aquellos nativos empleaban el nombre fonético jurakán –que los conquistadores españoles convirtieron en la palabra huracán – para referirse no solo a los ciclones tropicales que ocurren en aquella región, sino a cualquier tormenta o tempestad.

La temporada de huracanes en el Caribe comienza desde junio hasta noviembre ¿Por qué no afectó esto a Colón?

Algunos científicos proponen que durante la Pequeña Edad de Hielo, el hemisferio norte sufrió un período de bajas temperaturas que provocó que el agua del océano Atlántico estuviese más fría de lo normal y, como consecuencia, evitaba la formación de huracanes, que se forman a partir de la evaporación de las aguas calientes.

Estudios realizados en los Cayos de Florida de dendrocronología, que analiza los efectos del clima en el crecimiento de los anillos de los árboles, apoyan esta teoría ya que han detectado que hubo una reducción del número de huracanes hasta de un 75% en los años de menores temperaturas en el hemisferio norte entre el siglo XV y el siglo XVII.

Ilustración de un huracán en el Golfo de México, camino de Texas. | Crédito: Limbitech

Hubo una reducción de huracanes hasta de un 75% entre los siglos XV y XVII

A los 51 años de edad, Cristóbal Colón, a los mandos de una flota de dos carabelas (la Capitana y la Santiago) y dos naos (la Gallega y la Vizcaína), inició su cuarto y último viaje partiendo de Cádiz el 9 de mayo de 1502. El 29 de junio la flota llegó a Santo Domingo, en la isla de La Española.

Los días previos, navegando ya por aguas caribeñas, Colón fue constatando que se aproximaba un huracán. Sabía por los taínos que se trataba de un fenómeno natural particularmente peligroso, y supo leer en el cielo y en el mar cómo se iba manifestando. Colón fue bordeando La Española por el sur, dirigiéndose hacia su parte occidental, buscando un lugar donde poder protegerse lo más posible del huracán.

Esa decisión que Colón tuvo que adoptar a toda prisa fue acertada y, con casi total seguridad les salvó la vida.

Seguramente si Cristóbal Colón se hubiera enfrentado a los huracanes en su primer viaje no habría reaccionado con tan buen cálculo y las tres conocidas carabelas no habrían llegado a América, devoradas por las tempestades del Caribe.

La historia habría sido muy distinta.



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