'Sorpasso' histórico de las renovables a los combustibles fósiles en la energía europea

‘Sorpasso’ histórico de las renovables a los combustibles fósiles en la energía europea

‘Sorpasso’ histórico de las renovables a los combustibles fósiles en la energía europea

La producción eléctrica renovable ha superado por primera vez a las energías fósiles en la Unión Europea, un hito que tiene mucho que ver con la paralización de la actividad económica por el coronavirus y el destierro del carbón en países como España



El año 2020 está siendo clave por muchos motivos, aunque ha sido sin duda la pandemia de coronavirus el evento que con razón más ha copado las preocupaciones sociales, políticas y económicas en Europa. Sin embargo, este año está siendo también histórico para la generación de energía en el Viejo Continente, con una transición ecológica sectorial que ha dado un salto dramático en estos seis primeros meses de 2020. Y es que, por primera vez, las renovables han superado a los combustibles fósiles en la generación eléctrica de la Unión Europea, un hito que en parte se debe a la paralización de la actividad económica por la COVID-19, pero que también responde a una estrategia coordinada para que nuestra producción de electricidad sea sostenible.

Es lo que se desprende del informe anual sobre el sector eléctrico europeo publicado este miércoles, que es elaborado cada año por el think tank británico Ember a partir de los datos de producción de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad.

Es el punto culmen de una tendencia que se ha ido acelerando conforme acababa la pasada década: cada vez hay más capacidad eléctrica renovable y menos centrales térmicas, sobre todo de carbón. Pero ha habido que esperar a este primer semestre de 2020 para que se produzca el sorpasso: durante este tiempo, las energías renovables han generado el 40% de la electricidad de la UE-27, mientras que los combustibles fósiles generaron el 34%. El cuadro se completa con la nuclear, muy importante en países como Francia, que no emite gases de efecto invernadero aunque sigue sin encontrar una solución para eliminar los residuos radioactivos que produce.

Por supuesto, el omnipresente coronavirus, que ha reducido la demanda de electricidad en un 7%, ha tenido parte de la responsabilidad de este hito, ya que en caso de oferta excesiva los países europeos privilegian la electricidad renovable al ser menos costosa de producir y más difícil de almacenerar. Pero, en cualquier caso, este dato histórico se debe sobre todo a que el carbón ha sido mayoritariamente reemplazado por energía eólica y solar.

De hecho, la cuota de mercado del carbón se ha reducido a la mitad desde 2016  y ahora solo supone el 12% de la generación de electricidad de la UE. Mientras tanto, la energía eólica y solar ha aumentado su cuota de mercado del 13% en 2016 al 21% en el primer semestre de 2020. Este mayor despliegue, unido a la caída de la demanda, ha supuesto que la cantidad de electricidad europea proveniente de la energía eólica creciera un 11%, la solar un 16% y la hidroeléctrica un 12%.

España, a la cabeza en el abandono del carbón

Todos los países de la UE han podido celebrar una caída en la generación de carbón, aunque en términos absolutos fue Alemania la que experimentó el mayor colapso, con más 31 TWh menos (una caída del 39%). Es más, a pesar de que la demanda eléctrica alemana cayó menos que otros países, porque no cerró del todo su economía en ningún momento, su abandono del carbón fue mayor que la media. Según Ember, esto no solo se debe al aumento de la generación renovable, sino también a que Alemania exportó mucha menos electricidad porque muchos países no necesitaban importar tanto.

Incluso en países tradicionalmente dependientes del carbón, como Polonia, República Checa, Bulgaria y Rumanía, el carbón cayó en una proporción considerable: 12%, 20%, 20% y 40% respectivamente. Sin embargo, es España la que protagoniza la mayor caída en términos porcentuales: la generación de carbón en nuestro país se hundió un 58%. Este movimiento se produjo incluso antes de que cerraran la mitad de las centrales a finales de junio, ya que no ejecutaron las inversiones de desnitrificación y desulfurización que exigía la UE para cumplir con los requisitos de reducción de emisiones.

centrales
La central térmica de Compostilla, en El Bierzo (León), es una de las ha cerrado el pasado 30 de junio.

Pero, además del coronavirus y la normativa ambiental europea, hay un segundo motivo para esta caída del carbón, que de hecho también se deriva de la acción comunitaria: el alto precio de este material por su gran volumen de emisiones. Desde 2018 existe a nivel europeo un sistema de comercio de emisiones (conocido como ETS por sus siglas en inglés), que obliga a todas las grandes industrias a pagar por el dióxido de carbono que emiten. Esto ha provocado que las centrales de carbón pierdan casi toda su competitividad frente a opciones como las energías renovables o incluso el gas natural, que aunque también es un combustible fósil que exige mayor inversión inicial, emite menos CO2.

El colapso del carbón en el resto de Europa deja a Polonia como el alumno menos aventajado de la clase en cuanto a transición energética se refiere. La caída en Alemania o Rumanía ha provocado que Polonia ahora genere tanta electricidad con carbón como los 26 países restantes de la UE combinados. Además, la dependencia polaca del carbón no solo es perjudicial para el medio ambiente, sino que mantiene los precios más altos para sus ciudadanos: la electricidad mayorista en Polonia es un 73% más cara que la de la vecina Alemania y solo es superada por Grecia como la más cara de Europa.

Contracción del gas

La caída del carbón fue tan severa que ha arrastrado por detrás al gas natural, un combustible que hasta ahora estaba en crecimiento pero que este año ha sufrido una contracción del 6% en la UE. La generación de gas bajó en once países, pero ha sido sobre todo en España e Italia donde se experimentaron las caídas más amplias en la generación de gas, del 20% y 16%.

Este se debe a que la generación de gas, como el próximo combustible más caro después del carbón, se contrae si hay una demanda baja y existen otras alternativas más baratas, como es el caso de las renovables. De hecho, teniendo en cuenta que aún queda una desaceleración de la demanda extendida por delante y que cada vez hay más implantación de las energías renovables, en Ember se atreven a aventurar que 2019 acabará significando el fin del reinado del gas como alternativa barata y viable, “aplastando cualquier esperanza persistente de la industria del gas de un resurgimiento a medida que cierren las unidades de carbón”.

nuclear
Central nuclear de Cattenom, en el noreste de Francia.

Sin embargo, no todo pueden ser buenas noticias. Según apunta el informe, la COVID-19 ralentizará las nuevas instalaciones eólicas y solares este año. Un varapalo a los objetivos europeos, ya que las instalaciones eólicas y solares necesitarán duplicarse o triplicarse en la década de 2020 en comparación con la última década, para alcanzar el objetivo de una reducción del 55% en las emisiones para 2030, que es el que fija la Comisión Europea en su Green New Deal.

“A medida que avanzamos hacia un período de crecimiento económico incierto, precios sólidos del carbono y expansión continua de las energías renovables, es evidente que los combustibles fósiles ya no tienen ningún sentido económico”, explica Dave Jones, analista senior en Ember. De hecho, ahora que la Unión Europea ha establecido fondos para una transición y modernización justas para las regiones del carbón de Europa y ha acordado un paquete de estímulo contra la COVID-19, sigue siendo más necesario que nunca que todos los países aumenten su ambición de reducir las emisiones del sector eléctrico en la próxima década, para poder completar así la transición europea del carbón a las renovables.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
COP 25
COP 25
Nuestras Historias del Día
Otras noticias destacadas

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies