De la necesaria solidaridad - EL ÁGORA DIARIO

De la necesaria solidaridad

De la necesaria solidaridad

El desafío que se presenta ante la humanidad solo se superará si nos ayudamos unos a otros. Y cuando salgamos de esta crisis tendremos dos opciones: volver al orden mundial de antes de la pandemia o lidiar decididamente y todos juntos con los problemas que nos hacen innecesariamente vulnerables



LA HISTORIA

“El COVID-19 es la máxima prueba que hemos encarado juntos desde la formación de la ONU. Esta crisis humana requiere una acción coordinada, decisiva, incluyente e innovadora de las economías líderes y demanda un enorme apoyo financiero y técnico a los países y poblaciones más pobres y vulnerables del mundo”, ha afirmado el secretario general de las Naciones Unidas.

¡HASTA LA ONU SE PREOCUPA! 

Por supuesto. Han saltado todas las alarmas. El informe de la ONU se ha divulgado poco después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciara que la economía mundial ha entrado en una etapa de recesión tan aguda o peor que la de 2009 que siguió a la crisis financiera global. “El género humano está en juego.” Ha declarado Guterres, el secretario general.

¿HABRÁ QUE OLVIDARSE DEL CAMBIO CLIMÁTICO POR AHORA?

Al contrario, a pesar de la suspensión de la COP 26 de Glasgow, para Naciones Unidas, el panorama cuando salgamos de esta crisis nos presentará dos opciones: volver al orden mundial de antes de la pandemia o lidiar decididamente con los problemas que nos hacen innecesariamente vulnerables. El objetivo es lograr que la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible se convierta en el camino a seguir para construir sociedades más equitativas y seguras para todos.

¿Y CÓMO VAMOS A HACERLO? 

La idea es crear el Fondo de Respuesta y Recuperación COVID-19, que ayudaría a financiar tres objetivos: atajar la emergencia sanitaria, enfocarse en el impacto social y la respuesta económica para ayudar a los países a lograr una recuperación con capacidades fortalecidas en la línea de la agenda 2030. Las necesidades del Fondo se proyectan en 1.000 millones de dólares para los primeros nueve meses, que parece francamente poco dadas las dimensiones de la tarea, pero que serán revisados según evolucionen los efectos de la pandemia.

Al mismo tiempo habrá que aliviar las deudas, lo que significa exenciones inmediatas para el pago de intereses durante 2020. Es fundamental que los países desarrollados asistan inmediatamente a los menos desarrollados para apuntalar sus sistemas de salud y su capacidad de respuesta para detener la transmisión del coronavirus. En un mundo interconectado nuestra salud depende de la suya.

PERO NO ES FÁCIL PENSAR EN LOS DEMÁS CUANDO TÚ ESTÁS MAL

En los peores momentos es cuando más hay que pensar en todos. Italia y España estaban quejosos por la falta de empatía y solidaridad que mostraban parte de los países de la Unión. Temíamos incluso el surgimiento de una desafección europea en nuestros países.

Pero afortunadamente las críticas han provocado la reflexión y un cambio de actitud. Así, la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen ha hecho una declaración institucional de compromiso:  “Los europeos estamos sufriendo la mayor tragedia humana dentro de nuestra Unión desde las dos guerras mundiales. Los primeros y más duramente golpeados son Italia y España, y estamos de luto con ellos. Europa viene ahora en su ayuda con una iniciativa llamada SURE“, ha dicho en un mensaje virtual, procedimiento habitual estos días. A pesar de la inconcreción, sin duda es importante el cambio de posición emocional de la Unión, que como es lógico se manifiesta con el compromiso material. Se habla de 100.000 millones de euros mutualizados, es decir garantizados entre todos, para sostener el empleo en los países que lo necesiten, empezando por Italia y España.

Si es mucho o si es poco será discutible, pero lo importante es el cambio de actitud para evitar la erosión de la Unión, que es más importante que nunca. Pues como decía uno de sus fundadores, Jean Monet, la Unión crece con las crisis.

¿Y EN ESPAÑA, QUÉ? ¿SOMOS O NO SOMOS SOLIDARIOS? 

Lo somos mal que le pese a alguno. Se están produciendo ejemplos todos los días. Dejando a un lado el caso formidable de Amancio Ortega e Inditex, que lidera toda la reacción de las grandes empresas para ayudar a hacer frente a la crisis sanitaria a la vista de la incapacidad oficial, por ejemplo el caso de decenas de entidades y emprendedores que tratan de crear un diseño sencillo de respirador de código abierto para que se fabrique de forma rápida donde haga falta. Hay más de 45 proyectos que buscan crear estos aparatos esenciales para atender a pacientes de coronavirus y algunos de ellos ya se ha probado con éxito en personas, y además han sabido coordinarse a través de la Fundación Cotec para ser más eficaces, y los resultados son inminentes.

También el gobierno finalmente ha decretado una serie de medidas de apoyo a las pequeñas empresas, los autónomos y las familias para evitar el colapso económico del sistema en los mese que vienen. Con algunos matices, son medidas correctas y necesarias, cuya eficacia dependerá de la capacidad administrativa de su puesta en marcha. Ya hemos visto como el aluvión de ERTE’s ha colapsado su tramitación. Para ser solidarios con los más perjudicados hemos de ser eficaces.

¿MIRAMOS AL FUTURO?

Hay que mirar al futuro, y en ese sentido el MITECO de Teresa Ribera –una de las ministras que mejor ha gestionado sus responsabilidades en esta crisis- ha remitido a la Comisión Europea el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) que pretende reducir un 23% las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) respecto a 1990 y generar entre 250.000 y 350.000 empleos netos anuales hasta 2030.
Es una salida a la crisis económica subyacente a la sanitaria, en la línea de las indicaciones del secretario general de las Naciones Unidas.

En Estados Unidos, por el contrario, entre las medidas para impulsar la actividad del país en plena emergencia médica, el presidente Trump considera que es momento de relajar las normas de calidad ambiental del país, por ejemplo las referidas a la contaminación emitida por los vehículos de este motor. Así, el Gobierno de EEUU acaba de aprobar una norma que suaviza los estándares de control de emisiones y consumo que impuso en 2012 la administración de Obama, y la EPA anuncia que minimiza sus inspecciones. No son buenas señales. También es verdad que aprobó un plan de dos billones de dólares para dinamizar la economía.

Confiemos en que, como decía Jean Monet, esta crisis refuerce nuestros vínculos, nos haga más fuertes y más conscientes de nuestras acciones. A los españoles, a los europeos y a la humanidad global.


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