La falta de liquidez amenaza de muerte los bolsillos de ciudadanos y empresas - EL ÁGORA DIARIO

La falta de liquidez amenaza de muerte los bolsillos de ciudadanos y empresas

La falta de liquidez amenaza de muerte los bolsillos de ciudadanos y empresas

El parón de actividad provocado por el coronavirus sitúa a cientos de miles de ciudadanos y a muchas empresas en situación comprometida. Falta liquidez, las medidas de impulso prometidas por el Estado tardan en ejecutarse y,  mientras, el aparato recaudatorio de la administración cumple imparable su calendario



LA HISTORIA

De la promesa de 100.000 millones en avales para empresas solo se han concretado 20.000 y ya las entidades bancarias los han comprometido antes de su vigencia.

Por otro lado un alud de más de 330.000 ERTE’s colapsa el sistema y retrasa el pago de prestaciones. Saturada la Administración y desbordadas gestorías y asesorías, los afectados por ERTE, cerca ya de tres millones, tendrán que esperar por lo menos al 10 de mayo para cobrar los 1.098 euros.

Por supuesto nadie ha dicho que se amplía el plazo para pagar los impuestos trimestrales más allá del 20 de abril, por ejemplo hasta el 20 de mayo, para que dé tiempo a la tramitación de las ayudas. Y del IRPF ya ni hablamos.

Para completar el amenazante panorama, los ministros de finanzas de la UE no se han puesto de acuerdo, bloqueados sobre todo por Holanda, sobre la disposición de fondos para frenar los efectos económicos de la pandemia.

Y como símbolo de la generalizada frustración de los ciudadanos de la Unión, el profesor Mauro Ferrari, presidente del Consejo Europeo de Investigación (ERC), ha dejado su puesto tras no conseguir persuadir a Bruselas y su burocracia de la necesidad de organizar un gran programa científico a escala comunitaria para luchar contra el COVID-19.

¿DÓNDE SE QUEDAN, PUES, TODAS LAS PROMESAS?

De momento, ni tan siquiera los fondos ya comprometidos están llegando a paliar las necesidades de liquidez de los ciudadanos y las empresas, embarrados en los habituales corsés administrativos.

Las siempre odiosas comparaciones nos muestran una Alemania donde las ayudas parecen llegar de forma inmediata a sus peticionarios. El pago a los trabajadores de los ERTE’s debería garantizarse inmediatamente, incluso antes de su aprobación, quedando la posibilidad de retracto para después, si el expediente fuera incorrecto.

Nadie entiende la cicatera puesta a disposición de solo el 20 % de los avales anunciados. La incertidumbre está añadiendo angustia a la situación.

¿De quién ha sido la idea de tanta cautela? ¿Y quién la ha autorizado? ¿Por qué esta ausencia de impulso político a las medidas ya aprobadas? Impulso político significa poner la solución de las necesidades de los ciudadanos y las empresas (que son complementarias) por encima de las formas que exigen los aparatos burocráticos de las administraciones. Se trata de priorizar salvar a los justos incluso al precio de que se cuele algún pecador.

EL DINERO NO LLEGA PERO LA MAQUINARIA DE COBRAR IMPUESTOS NO PARA

Efectivamente. El 20 de abril, próximo límite para el pago de las obligaciones trimestrales de empresas y autónomos, está ya en el horizonte. La economía está paralizada hace ya un mes, la liquidez de empresas y autónomos empieza a estar bajo mínimos, las ayudas como ya hemos visto van a tardar en llegar, ¿por qué no se anuncia ya una moratoria para el pago de esos impuestos hasta que prestamos y ayudas se concreten?

Hay que detener la maquinaria recaudatoria y sus mecanismos punitivos frente al impago hasta que las ayudas sean efectivas, porque hoy no lo son. Los bancos adelantan créditos a sus clientes más solventes, pero no a los más necesitados. Y empieza a detectarse una cierta condicionalidad en la letra pequeña que aleja las ayudas de la universalidad anunciada a bombo y platillo.

Igual podemos decir del cobro del IRPF el próximo mes de junio. Cientos de miles de trabajadores se han quedado sin empleo sobrevenidamente. Es urgente arbitrar medidas que aplacen el pago del impuesto hasta que el paro empiece a hacerse efectivo, hasta que las empresas recuperen liquidez, hasta que, en fin, el pago de los impuestos no amenace la supervivencia misma de las empresas, los autónomos y las economías familiares.

No decimos que no se paguen los impuestos, pero sí decimos que el Estado no puede exigir a los ciudadanos que pongan en precario sus existencias a causa de la ineficacia del aparato político y administrativo.

¿ Y QUÉ VA A PASAR CON EUROPA?

Probablemente lo sepamos la próxima madrugada. Holanda exige una condicionalidad dura para el uso del MEDE, ahora que Alemania acepta que se limite a asegurar que los fondos se utilizan para paliar los efectos de la crisis sanitaria. Tampoco es de extrañar que oyendo las proclamas de Iglesias, o viendo la sombra de Salvini tras la sensata figura de Conte, desde Europa algunos duden del uso de las ingentes y necesarias, cantidades de dinero de las que se está hablando.

Esperemos que los fondos que la señora Von der Leyen anunció la semana pasada se articulen con agilidad, que es por otra parte un adjetivo ajeno a la burocracia comunitaria.

Si el dinero no fluye rápido, la fe en Europa como idea puede quedar seriamente herida.



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