La hora de la verdad - EL ÁGORA DIARIO

La hora de la verdad

La hora de la verdad

El coronavirus se ha convertido en la principal amenaza económica y social que haya sufrido nunca la España democrática. La cifras evolucionan a velocidad de vértigo y las soluciones para hoy quizá no sirvan mañana. Pero una cosa sí está clara, hemos de asumir todos la responsabilidad individual de reducir el riesgo de contagio social. Está en nuestras manos



LA HISTORIA

El coronavirus ha pasado de ser una gripe -o poco más- que no justificaba anular una manifestación rentable políticamente, a convertirse, en menos de una semana, en la principal amenaza económica y social que haya sufrido nunca la España democrática.  

¿DE VERDAD ES TAN GRAVE?

Gravísimo. Las cifras evolucionan a velocidad de vértigo. Con más de 3.000 españoles afectados, más de la mitad en la Comunidad de Madrid y 84 fallecidos, ya somos el quinto país del mundo por número de contagios. Y sabemos que lo peor está por llegar, y que este fin de semana se espera una evolución astronómica de contagios, ingresos y muertes.
Por si fuera poco, la Bolsa sufre la peor caída de su historia y cierra con un lastre del -14%. La Liga y todas las competiciones deportivas han sido suspendidas y equipos como el Real Madrid de baloncesto, puestos en cuarentena. Mientras, el Ejército se prepara para intervenir si fuera necesario con hospitales de campaña y Los Reyes han cancelado su agenda y se han sometido al test de coronavirus.

PERO… ¿NADIE HACE NADA?

Ha hecho falta que el Gobierno estuviera en cuarentena por el positivo confirmado de Irene Montero, que distribuyó equitativamente en el Consejo de Ministros del martes la carga viral que se llevo a casa desde la mani del domingo 8, para poder escuchar al Presidente Sánchez. Por un lado, desgranar un plan de intervención económica para paliar los devastadores efectos de la pandemia en las empresas y el empleo; y por otro, apelar a la responsabilidad individual y a la disciplina social y hacer recomendaciones a diestra y siniestra. Apelaciones y recomendaciones que debería aplicar a su gobierno, que ha banalizado desde el principio la situación y que además acusa públicamente, con repugnante desfachatez, a los gobiernos de la Comunidad de Madrid de ser culpables del desaguisado.

BUENO, MÁS VALE TARDE QUE NUNCA, PERO… ¿Y SANITARIAMENTE?

Como dijo Merkel sin aspavientos, el 70% de la población enfermará, el 80% de los contagiados presentará síntomas leves que puede tratarse con control u hospitalización domiciliaria; el 20% restante requerirá hospitalización y el 5% ingreso en camas de cuidados intensivos con respiración asistida.
Y lo importante, y en eso coinciden todos los expertos internacionales, es lograr distribuir en el tiempo el número de contagios graves para no colapsar el sistema sanitario. De lo contrario, empezarían los triajes en el hospital, que viene a ser decidir a quién se salva y quien muere, en función de los medios disponibles.
Por su parte, la Comunidad de Madrid se ha embarcado en un audaz plan de colaboración público privada para integrar el total de servicios hospitalarios de la región bajo las órdenes del consejero de sanidad, lo que permitirá multiplicar las camas, quirófanos y demás instalaciones disponibles. También ha medicalizado algunos hoteles y residencias para disponer de espacio para los enfermos leves que no puedan confinarse sin riesgo para terceros. Y contratará 1.700 nuevos profesionales sanitarios.

¿Y ESO SERÁ SUFICIENTE?

La verdad es que no. Hemos de asumir todos la responsabilidad individual de reducir el riesgo de contagio social. En nuestras manos está no distribuir la potencial carga viral minimizando los contactos sociales y nuestra movilidad. Y evitando, desde luego, a las personas de riesgo.
También responsabilidad política teñida de imaginación y determinación para traer a nuestro país todas las soluciones que han funcionado en otros lugares, como la aplicación coreana para smartphone, para monitorizar a los ciudadanos en cuarentena y en hospitalización domiciliaría. Hay que aprender de los demás, ¿por qué la mortalidad es tan baja en Alemania?

LA HORA DE LA VERDAD

Lo cierto es que el escenario cambia cada día vertiginosamente, y las soluciones para hoy quizá mañana no sirvan. Estamos en una situación de alto riesgo en la que toca demostrar madurez, audacia y serenidad a partes iguales.
Es en las situaciones límite cuando aprendemos quiénes somos, o cuándo tenemos la oportunidad de decidir lo que queremos ser, y con pulso firme cumplirlo.
Ha llegado la hora de la verdad, nos jugamos la vida de muchas personas y el futuro de muchas más. Estemos a la altura.

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