Los últimos de la clase. (Y mientras, el virus de China ya ha pedido asilo) - EL ÁGORA DIARIO

Los últimos de la clase.
(Y mientras, el virus de China ya ha pedido asilo)

Los últimos de la clase.
(Y mientras, el virus de China ya ha pedido asilo)

España lidera desde hace cinco años el ranking europeo de países con más infracciones ambientales. Esta triste posición que nos cuesta mucho dinero la hemos alcanzado a base de dejadez e ineficacia a la hora de acatar las normativas de la UE. En el deshonroso listado, la depuración del agua y el tratamiento de residuos son las grandes asignaturas pendientes



LA HISTORIA

(Suena una fanfarria olímpica).

España es, junto a Grecia, el Estado de la Unión Europea que más infracciones ambientales acumula. Somos los últimos de la clase.

(Y mientras, nuestra vicepresidenta primera estaba preocupada de que nadie pensara que “el mobile” se suspendía porque España no era capaz de parar al virus. Y el virus se instaló en España el día en que hubiera empezado “el mobile”).

YA NOS PONDREMOS LAS PILAS! , ¿NO?

No, porque lo peor es que ya van cinco años en los que los españoles lideramos esta triste lista. Son informes que se arrastran año tras año sin que el Gobierno o las administraciones públicas actúen y que nos están costando mucho dinero. Pero si insistimos (¡nosotros podemos!) nos costaran más.

(Y mientras, el martes nos enteramos de que en un solo día el virus ha llegado, y se ha instalado de Barcelona hasta Algeciras, después de atacar la industria turística canaria).

¿LA DEPURACIÓN, COMO VEÍAMOS LA SEMANA PASADA?

La depuración del agua urbana es sin duda nuestro mayor problema. Nos está costando 10,35 millones de euros semestrales de las arcas públicas. Y no se avista una solución hasta 2023.

Pero eso no es todo.

¡¿NO?!

No. Tampoco hemos cumplido con nuestras obligaciones en previsión de inundaciones en Canarias. Ni estamos actuando contra el expolio del agua en Doñana (estos días están los expertos de UNESCO inspeccionando si hemos hecho algo con los pozos ilegales), que pone en cuestión la supervivencia de un Parque Nacional de vital importancia para Europa por su biodiversidad única y su posición estratégica en el tránsito de las aves entre nuestro continente y África.

Por no hablar de las filtraciones de nitratos de nuestra agricultura y ganadería hacia los acuíferos, que puede depararnos otro susto en forma de sanciones comunitarias si no se lanza un plan específico para controlar esos vertidos peligrosos e incontrolados de la actividad agropecuaria.

(Y mientras, el impacto económico del coronavirus sigue aumentando en todo el mundo).

PUES VAYA! ¿Y HAY MÁS?

Sí… Las basuras, otro tema en el que las sanciones ya vienen de lejos… Y del que también hemos hablado a raíz de la catástrofe de Zaldibar. Más de la mitad de los residuos que se producen en España acaban en vertederos sin ser tratados de ninguna forma, una cifra que nos aleja de las recomendaciones de la UE y nos devuelve al Spain is different

La UE nos recrimina además que no proporcionemos la información completa sobre esos vertederos y apunta a sancionarnos de nuevo si no se toman acciones inmediatas. Los avisos se acumulan, pero España ni siquiera reconoce la existencia de la mayoría de los vertederos por los que ya se nos ha multado.

Otro frente aparece en el reciclado de pilas y baterías. Según Europa, no hemos remitido los datos sobre la tasa de recogida de estos componentes electrónicos, lo que impide saber si estamos cumpliendo con la normativa europea. Una desconfianza que no extraña si se observa el desolador panorama general en materia de economía circular: la Comisión afirma que el país está “lejos de alcanzar” el objetivo de la UE de reciclar el 50% de los residuos urbanos a finales de 2020.

(Y mientras, en Europa no se ponían de acuerdo en cómo definir a los pacientes objetivo, para poder establecer un protocolo común en todos los países miembro en la lucha contra el virus).

PERO ESPERA, QUE HAY MÁS: CONTAMINACIÓN, CAZA, INFRAESTRUCTURAS

Bruselas nos amenaza también con una sanción importante si no se soluciona el exceso de contaminación atmosférica en Madrid y Barcelona, un problema por el que ya se nos ha dado un periodo de gracia que ha expirado. También nos urge a desarrollar normativas que ayuden a cumplir las directivas en materia de contaminación acústica. Y más expedientes abiertos (¡hasta llegar a los 25!) por temas tan concretos como la construcción de una vía de AVE sin informe ambiental o la falta de protección de la tórtola europea en los planes de caza.

¡Que no falte de nada! Entre tanto las sanciones también se pueden multiplicar.

La única buena noticia es que el año pasado se cerraron 11 expedientes sin multa. ¡Otro récord! Pero sin duda más positivo que la de liderar cinco años seguidos el ranking de países infractores.

(Y del virus seguiremos hablando).


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