Malas noticias y buenos propósitos - EL ÁGORA DIARIO

Malas noticias y buenos propósitos

Malas noticias y buenos propósitos

Las previsiones del FMI para España son ciertamente nada halagüeñas. El primer contribuyente al PIB español es el turismo, el sector más sensible al llamado distanciamiento social que nos acompañará durante meses después del confinamiento. La recuperación solo podrá venir de la mano de un estrecha colaboración entre lo público y las empresas. Entre todos.



LA HISTORIA

El Fondo Monetario Internacional ha puesto negro sobre blanco lo que ya sabíamos, que España tendrá una difícil salida de esta crisis, con una combinación de recesión y paro solo superada por Grecia en 2020 (que venía de una situación mucho peor), pero que en 2021 ya crecerá más que nuestro país.

Los números que el FMI aventura para España son una caída del 8% del PIB para 2020 con un paro que llegará al 20,8%, y un crecimiento del 4,3%, el menor de nuestro entorno, para 2021, con un desempleo que no bajará del 17,5%.

VAYA PANORAMA

Ciertamente el panorama no es halagüeño. A ello contribuyen varias cosas. El primer contribuyente al PIB español es el turismo, casi el 15% de nuestra creación anual de riqueza, y es bien sabido que ese es probablemente el sector más sensible al llamado distanciamiento social, que ya la Organización Mundial de la Salud ha anunciado que deberá prolongarse durante meses, más allá de las temporadas perdidas de primavera y verano.

A ello se suma lo que el profesor Tamames ha definido como “la ineficacia e ineficiencia del Estado en la aplicación de las medidas paliativas de la crisis que ha diseñado, y cuya aplicación está ralentizada por motivos operativos, tanto en lo referente a los parados temporales o definitivos, como en lo tocante a los avales para garantizar la liquidez de las empresas. Si eso sigue así la crisis puede adquirir dimensiones monstruosas y dejar amables las previsiones del FMI”, en su análisis en La Verdad Desnuda de Capital Radio.

¿Y NO HAY NADA QUE PODAMOS HACER?

Hay que establecer desde ahora mismo una intensa relación de colaboración con cada uno de los sectores económicos, para diseñar “conjuntamente” los planes específicos para salir de la crisis. No tiene sentido un planteamiento autárquico desde la administración donde la mayoría de los sectores son empresas y trabajadores privados.

La CEOE ya está preparando documentos en relación a la llamada desescalada, y haría bien en tener en cuenta a los sindicatos desde el primer momento para poder ofrecer un planteamiento consensuado y difícil de rechazar por el Gobierno. Intentar la desescalada desde el “ordeno y mando” de lo público sería un error.

Doña Teresa Ribera tiene enfrente una ardua tarea que solo puede acometerse desde la más intensa colaboración entre lo público y la realidad económica encarnada por empresas y trabajadores. Hay que organizar grupos de trabajo que planeen ya cómo puede ser la vuelta a la actividad en cada sector, pero contando con ellos de forma decisiva. Ya se ha visto que no se debe orillar a los que más saben de cada cosa.

¿Y DE LOS ERTEs Y LOS CRÉDITOS?

Eso no dependerá de la señora Ribera… y mucho nos tememos que la maquinaria administrativa no llegue a tiempo de evitar muchos desastres económicos en familias, autónomos y pequeñas empresas.

Por eso es importantísimo acelerar de la mejor manera la reactivación. Evidentemente en condiciones de seguridad sanitaria, para lo que lo primero hubiera sido no prohibir a las empresas contratar los tests para los trabajadores que Sanidad es incapaz de ofrecer… Pero esa es otra historia.


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