Medidas extraordinarias para tiempos extraordinarios - EL ÁGORA DIARIO

Medidas extraordinarias para tiempos extraordinarios

Medidas extraordinarias para tiempos extraordinarios

Un plan de choque de 200.000 millones de euros para luchar contra el coronavirus tanto sanitaria como económicamente. Es decir, el 20% del PIB para frenar esta tragedia. Una situación extraordinaria donde la colaboración público privada será el único camino: esto lo vamos a hacer entre todos



LA HISTORIA

Pedro Sánchez ha presentado su plan de choque para frenar la epidemia económica que será el epílogo de la sanitaria. Doscientos mil millones de euros, entre fondos públicos y privados, una cantidad próxima al 20% del PIB, sin duda un presupuesto extraordinario.
“Son tiempos extraordinarios que requieren medidas extraordinarias”, ha añadido Sánchez.

¡CUÁNTO DINERO! ¿TAN MAL ESTAMOS?

Pues la verdad es que sí. Algunos analistas de fiar fijan por encima de esa cifra la caída que va a sufrir el PIB. Peor que cualquier crisis conocida en la España democrática. Ese dinero, bien empleado, hace falta para evitar el derrumbe de la economía y de muchas familias.

¿ENTONCES TE PARECE BIEN EL PLAN?

 El papel lo soporta todo, pero a falta de más concreción, es un plan necesario que muestra por primera vez que el gobierno ha entendido la magnitud de la tragedia. Estamos hablando de un posible desastre de dimensiones históricas. Siempre en la hipótesis de que la epidemia sanitaria se ataje, haciendo todo lo que no hemos hecho hasta ahora: pruebas masivas, cuarentena real de todos los infectados, aislamiento de los focos urbanos de infección masiva…

Porque si la epidemia se prolonga en el tiempo no habrá presupuesto que soporte el destrozo económico.

¡UF! ¿Y QUÉ ES LO QUE MÁS TE GUSTA DEL PLAN? 

Como te decía, el plan hay que concretarlo, pero me gusta que cuando habla de todos Sánchez habla también de las empresas, pequeñas, medianas y grandes, como de partícipes-no simples colaboradores- de ese plan de reconstrucción de la economía que ha propuesto ayer martes, y en el que deben participar con 83.000 millones de euros. Y habla también de protegerlas de la falta de liquidez y de las opas hostiles que puedan venir de fondos buitre al olor de la debilidad financiera. Y me gusta porque eso es proteger el empleo y asumir que gran parte del talento y la creación de riqueza están ahí.
Casi al mismo tiempo que el presidente hacía una apología de la colaboración público privada como único escenario para la reconstrucción, Ada Colau, su socia en el ayuntamiento de Barcelona, bramaba por la intervención inmediata de todo lo relativo a la sanidad en Cataluña, porque daba por descontado que las empresas privadas se estaban dedicando a especular económicamente con la situación. Con presunción de culpabilidad y argumentos antidemocráticos, y porque en realidad no le hace falta ninguna crisis sanitaria para querer nacionalizarlo todo.

¿Y QUÉ ES LO QUE MENOS TE GUSTA DEL PLAN?

En los enunciados genéricos no hay nada que llame negativamente la atención. Pero es un plan que necesita mucha sensibilidad en su aterrizaje al detalle. Y ahora estoy pensando más en los trabajadores de pequeñas y medianas empresas y en los autónomos que en las grandes empresas.
Por otro lado, junto a esa expresión por parte de Sánchez de la necesidad de la contribución de todos para salir de esta, hay una preocupante reticencia a validar y respetar la eficaz política de colaboración público privada de la Comunidad de Madrid, que sin palabras altisonantes como intervención, o confiscación, ha conseguido un alto grado de compromiso de muchas empresas en la lucha contra la epidemia. El mando centralizado debe servir para ser más eficaz y eficiente, no como demostración de poder que se dedica a retrasar las cosas. Preocupante que no se tenga en cuenta que las consejerías de todas las autonomías estaban ya trabajando, obviarlo introduce disfunciones como el bloqueo de mascarillas para los hospitales de la Junta de Andalucía.
El presidente no debe olvidar que en su gabinete hay ministros que antes, durante y después de la presentación del plan reniegan de la colaboración público privada, si no es en sus formas confiscativas.

¿ENTONCES NOS GUSTA EL PLAN?

Sí, nos gusta.
Resumiendo y a la espera de su aplicación, el plan presentado por Pedro Sánchez, no minusvalora la situación, sino que asume su gravedad. Contempla tanto los problemas y necesidades que esta crisis plantea tanto a trabajadores como a empresas, y merece un voto de confianza, a la espera de que el gobierno tenga la cintura suficiente para pactar unos presupuestos de consenso que permitan asumir ese plan, necesario, pero económicamente muy exigente con las arcas del estado. Sánchez ha tenido ocasión de comprobar en estos duros días de crisis cómo se las gastan sus socios. Veremos la voluntad del presidente de aprovechar la capacidad de gobernanza de sus mejores ministr@s y la de mantener a raya la capacidad de disolución de otr@s.

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