Por un nuevo contrato social

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Como ha defendido el presidente de Agbar, Angel Simón, en la cumbre empresarial de la CEOE, en la reconstrucción verde tras el coronavirus el motor debe ser la colaboración público-privada para que se puedan ejecutar las inversiones necesarias



LA HISTORIA

Angel Simón en la cumbre empresarial de la CEOE por la reconstrucción, Liderando el futuro: “En esta reconstrucción verde, el motor será la colaboración público-privada para que se puedan ejecutar las inversiones necesarias para alcanzar los niveles de bienestar que anhelamos”.

“Sólo la recuperación de la degradación de las infraestructuras hidráulicas requerirá 18.300 millones de euros de inversión anual durante 10 años. Estas inversiones generarían más de 500.000 puestos de trabajo y tendrían un impacto en el Producto Interior Bruto nacional del 3%”.

“Unas inversiones que sólo se pueden afrontar desde la colaboración público-privada, una colaboración que en el sector del ciclo urbano del agua está avalada por la experiencia de los operadores, por la gobernanza y el conocimiento que atesoran las empresas”.

Empresas que “lideran el avance tecnológico y el conocimiento para afrontar esos retos, no solo sanitarios sino económico-sociales y medioambientales; avales que permitirán contar con los fondos que la Unión Europea ha puesto a disposición de la reconstrucción verde; y que en España requieren planes apoyados en inversiones en salud, aplicados al agua potable y la gestión de las aguas residuales; la transición ecológica en aras a avanzar en la reutilización del agua y la economía circular y en la digitalización”.

¿Y DE DÓNDE SALE ESE DINERO?

Lo han dicho todos los líderes empresariales, Simón incluido: el mecanismo de financiación y gestión sería la colaboración público-privada. Con un déficit en el 14% por el inmenso gasto provocado por la crisis sanitaria y socioeconómica, esa es la única herramienta para recuperar la inversión pública y de hacerla eficiente. Inversiones productivas que aumenten la eficiencia del sistema y creen empleo que, a su vez, reactive el consumo.

Pero si además de la incidencia del déficit disparado se quiere hacer una política social de máximos, como supone la aprobación del ingreso mínimo vital, o los 6.000 millones que se están pidiendo para dependencia, entonces sólo es posible una intensa política de colaboración público-privada en infraestructuras y servicios, dejando el dinero público para las políticas de protección y cobertura social.

¿ESTAMOS PUES, ANTE EL CÍRCULO VIRTUOSO?

En realidad, es la única salida posible. Por el bien de todos, esperemos que se imponga el sentido común.



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