Un cocodrilo en el Pisuerga

Un cocodrilo en el Pisuerga

Un cocodrilo en el Pisuerga

Algunas historias, como la del cocodrilo de Valladolid, nos sacan del círculo de preocupación por la salud y la economía de los últimos meses. Pero la realidad es apremiante. Hacen falta alianzas y consensos para reconstruir el país, y un Gobierno que apoye a las empresas para mantener un tejido productivo nacional y fuerte



LA HISTORIA

Un cocodrilo en el Pisuerga. Eso resume el estado de ánimo del país. Será mentira, como todo, pero nos hace falta. Esas noticias se cuentan siempre en verano, cuando no hay noticias. Ahora es al revés, es una noticia gratificante por simple e ingenua: un cocodrilo en el Pisuerga. En medio de la saturación de historias dramáticas y trascendentes. Cuando hablar de la cena es hablar del futuro. Y cuando hablar del futuro es casi de mal gusto.
Pero el invierno llega aunque tú no quieras. Y habrá que poner cara de hormiguita y empezar a hacer los deberes. Mejor los 10.000 alemanes que van de ensayo a Mallorca que el cocodrilo del Pisuerga. Solo les faltaba eso a los pobres pucelanos. Y, mientras tanto, la vicepresidenta Ribera parece querer conjurar al virus trabajando. No es mala fórmula.
Mientras algunos quieren demoler, ella (y los suyos) trabajan, presentan planes, leyesaprovechan al CSIC y a las empresas para prevenir los rebrotes desde el agua sucia de las alcantarillas. ¡Lo que no se encuentre en España en las alcantarillas! Otra vez el agua, que ya acabó con las pandemias del XIXcuando llegó la limpia al grifo y la sucia a las alcantarillas. Separaditas. Y ahora resulta que la colaboración público-privada con el sector del agua es la mejor herramienta que tenemos para anticipar un rebrote. Tampoco es raro, un sector esencial que no ha dejado de trabajar y de innovar incluso durante la pandemia, y una ministra que cuando trabaja encuentra su papel en el gobierno. Mientras, en Valladolid, como los virus son muy pequeños, buscan cocodrilos.

¿DE VERDAD QUE ESO ES TODO LO QUE TIENE QUE DECIR?

También podríamos decir que la parte del gobierno que quiere gobernar debería estar atenta a nuestras empresas. Están en riesgo. Mucho mayor de lo que parece. Y parece muy grande. También nuestros ayuntamientos están en riesgo. Lo dice la FEMP. Muchas empresas públicas de servicios municipales casi colapsadas por los efectos del parón, con una estructura poco apta para los vaivenes, están poniendo el ¡ay! en el cuerpo municipal. Vulnerabilidad bursátil. Ambiente propicio para los buitres. No es momento de cocodrilos, ni de serpientes de verano, son los buitres y los chacales los que pueden llevarse las mejores ovejas. Hay que estar atentos y trasmitir firmeza al exterior y confianza a los nuestros. Pero no solo de boquilla. Hace falta presencia en los centros de decisión, frente a otros gobiernos, frente a las amenazas, o saldremos mal del momento más oscuro.

¿NADA BUENO HOY?

En fin. La gente se relaja con el cocodrilo y pensando que el jueves vuelve el fútbol. La mitad porque les gusta y la otra mitad para criticar a la primera. Pero ya que hemos hablado de la FEMP, déjeme que le diga una cosa buena. Esa presencia de Abel Caballero en la Comisión de lo que sea, a la que el presidente de la FEMP devolvió el nombre de Reconstrucción y su sentido original. Aroma a política y a gobernanza, de jugar a “gana el que lo haga mejor” y no al revés. Vigo funciona y la FEMP también. A lo mejor salimos de esta. Habrá que creer. Pero con el mazo dando.


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