Del paisaje y el agua en Alex Katz

Del paisaje y el agua en Alex Katz

Por Julián H. Miranda

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta hasta el 11 de septiembre una retrospectiva de Alex Katz, el pintor estadounidense que a sus casi 95 años sigue sorprendiendo por su capacidad de capturar lo cotidiano con un aura única. Son famosos sus retratos, pero la naturaleza, y el agua, son también parte primordial de su obra

La figura del pintor figurativo norteamericano Alex Katz (Nueva York, 1927) ocupa un lugar destacado en el arte de la segunda mitad del siglo XX por desarrollar desde los años 50 una pintura a gran escala cuando en Estados Unidos triunfaba el expresionismo abstracto de Pollock, Kline, De Kooning o Rothko, entre otros, caracterizada por la monumentalidad y energía de sus composiciones.

El camino de Katz ha sido singular, destacando tanto por cultivar el retrato de mediano y gran formato como por sus paisajes y flores que parecen desbordar los márgenes del lienzo. Sus cuadros enlazan con algunos de los maestros europeos como Veronés o Rubens por citar un par de artistas clásicos.

Alex Katz. Golden Field #3, 2001. Óleo sobre lienzo, 244 x 305 cm. Colección privada, París
Alex Katz. Golden Field #3, 2001. Óleo sobre lienzo, 244 x 305 cm. Colección privada, París

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta hasta el 11 de septiembre una retrospectiva de Alex Katz, que contó con su presencia en Madrid, a punto de cumplir 95 años. La exhibición, comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, reúne alrededor de 40 obras, entre los 35 óleos de gran formato y algunos estudios, y eso permite hacer un recorrido por los principales temas que ha ido desarrollando en su carrera, desde sus retratos, individuales, múltiples y de grupo, así como sus flores y sugerentes paisajes en los que introduce colores vivos y fondos planos.

“El camino de Katz ha sido singular, destacando tanto por cultivar el retrato de mediano y gran formato como por sus paisajes y flores que parecen desbordar los márgenes del lienzo”

Alex Katz y su hijo Vincent en su estudio de Nueva York, 1961
Alex Katz y su hijo Vincent en su estudio de Nueva York, 1961.

Este hijo de inmigrantes rusos, que se formó en el Woodrow Wilson y en el Cooper Union de Manhattan, durante la presentación en Madrid, acompañado de su hijo Vincent y de su nuera Vivien, demostró estar muy ágil mentalmente y aportó algunas de sus ideas desarrolladas a lo largo de más de seis décadas como pintor.

Su mirada capta el presente y así ha fijado en sus cuadros una parte de la evolución de las costumbres de su ambiente cercano; le atrae seguir encontrando verdades; y respecto a los paisajes en gran formato explicó que “el agua tiene movimiento y peso. Es transparente. Estoy intentando que las cosas tengan sentido”.

De las 40 obras, 24 son retratos o estudios del artista, con Ada, su esposa y musa, como eje principal de la mayor parte de los individuales, ya que le ha dedicado más de un millar de óleos, pero también a su nuera Vivien, a Nicole, Tracy o Elisabeth, y amigos como Ted Berrigan o grupos como Cocktail Party (1965), Thursday Night #2 (1974), The Light 1 (1975) y Up in the Bleachers (1983).

Alex Katz. Blue Umbrella #2, 1972. Óleo sobre lienzo. 244 x 366 cm. Colección privada, Nueva York. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022
Alex Katz. Blue Umbrella #2, 1972. Óleo sobre lienzo. 244 x 366 cm. Colección privada, Nueva York. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022

Otros 16 óleos son retratos con paisaje o lluvia, flores o sus panorámicas del campo o la ciudad. Entre los primeros destacan en las primeras salas del recorrido Blue Umbrella #2 (1972), una escena en la que vemos a Ada en plano corto, bien abrigada y con un pañuelo que le cubre casi toda la cabeza con la mirada al frente, sujetando un paraguas azul que se sale de los límites del cuadro mientras las gotas de lluvia caen desde el interior del mismo y humedecen su ropa. Más adelante se puede contemplar otro óleo titulado Día Gris (1990), en el que Alex Katz pinta a Ada en primer plano, con gafas y gorra roja, y detrás un paisaje ambiental de una playa y naturaleza con el mar azulado y con una pincelada suelta de leve cromatismo gris. A ambas composiciones les confirió monumentalidad.

“La mirada de Alex Katz capta el presente y así ha fijado en sus cuadros una parte de la evolución de las costumbres de su ambiente cercano”

Alex Katz. Round Hill, 1977. Óleo sobre lino. 180 x 244 cm Los Angeles County Museum of Art, donación de Barry y Julie Smooke, Los Ángeles. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022
Alex Katz. Round Hill, 1977. Óleo sobre lino. 180 x 244 cm Los Angeles County Museum of Art, donación de Barry y Julie Smooke, Los Ángeles. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022

Hay una obra pintada en 1977, Round Hill, en la que Katz plasma a cinco amigos tomando el sol en la playa, en la que no falta su musa y esposa Ada, con bañador azul y gafas de sol, y su hijo Vincent, acompañado de tres amigos de su círculo cotidiano. Varios llevan gafas de sol, una mujer se cubre con una pamela. pero todos desprenden una sensación de cercanía, levemente teatral y apacible con las figuras recortadas con el azul del mar.

La pintura de flores le atrajo desde mediados de la década de los años 60 y en la muestra del Thyssen no podían faltar algunos ejemplos como Lilas blancas (1966) y Rose Bud (1967), que revelan la investigación y el ensayo constante de Katz, capaz de profundizar en el estudio del movimiento de esas lilas y rosas para transmitir vida.

El hecho de reproducirlas en gran tamaño, excediendo los márgenes, hace que tengan una gran verosimilitud. Como escribe Guillermo Solana en el catálogo ”… Las flores de Katz se diferencian de las flores de Georgia O’Keeffe, entre otras cosas porque ella tiende a centrarse en una flor singular, centrada y simétrica, mientras que cada pintura de flores de Katz nos presenta una multiplicidad, como una reunión de figuras”.

“’El agua tiene movimiento y peso. Es transparente. Estoy intentando que las cosas tengan sentido’, dice Alex Katz”

Alex Katz. Apple Blossoms, 1994. Óleo sobre lienzo. 244 × 305 cm. Whitney Museum of American Art, Nueva York. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022
Alex Katz. Apple Blossoms, 1994. Óleo sobre lienzo. 244 × 305 cm. Whitney Museum of American Art, Nueva York. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022

Hubo un momento en que Alex Katz, tras su retrospectiva en el Whitney Museum en 1986, decidió representar grandes paisajes ambientales, casi siempre en la naturaleza pero también nocturnos de lo que veía desde su estudio. Son paisajes urbanos de edificios que se sumergen en el negro de la noche pero que desprenden un concepto claramente paisajístico como en West #4 (1998) y Grey Night (1999), con ese árbol desnudo delante de un bloque de apartamentos donde se adivina la vida alumbrada con la luz en las ventanas.

Su forma de concebir el paisaje ya se pudo ver en una muestra que le dedicó el Museo Guggenheim Bilbao en 2015, pero en las paredes del Museo Thyssen encontramos casi una decena de piezas en gran formato que logran envolver a quien los contempla. En ellas, como en sus retratos, Alex Katz es capaz de plasmar su mundo, captando el instante lo que él llama “las cosas rápidas que pasan”.

Alex Katz. Homage to Monet #8, 2009. Óleo sobre lienzo, 183 x 366 cm. Colección del artista
Alex Katz. Homage to Monet #8, 2009. Óleo sobre lienzo, 183 x 366 cm. Colección del artista

En la cuarta sala del Museo Thyssen comienza su modo de definir la eternidad en el tiempo presente en dos paisajes que constituyen una especie de díptico: Black Brook #7 y Black Brook # 8, pintados en 1989 y 1990, respectivamente, donde la paleta de Katz desde un fondo negro extrae con lirismo esa serie de hojas y ramas que parecen flotar suspendidas en el espacio. Y muy cerca, un óleo de homenaje a Claude Monet, pintado en 2009, en el que evoca la serie de nenúfares en Giverny con una gama de grises oscuros y negros para el agua estancada donde flotan las plantas acuáticas con un tono que vira al amarillo.

Alex Katz. Woods, 1991. Óleo sobre lienzo. 230 x 427 cm. Colección privada, Suiza. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022
Alex Katz. Woods, 1991. Óleo sobre lienzo. 230 x 427 cm. Colección privada, Suiza. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022

No conviene olvidar que el bosque ha sido un tema muy recurrente para Katz como se observa en Woods (1991), donde el neoyorquino confiere un ritmo irregular pero organizado de los árboles (rectos u oblicuos, gruesos o delgados, planos o cilíndricos) en medio de una foresta verdosa, suavemente iluminada, que recuerda a una obra maestra de Jackson Pollock, Los Postes azules. La huella de Pollock y la admiración que sentía por él también son visibles en otros dos paisajes Winter revisited (1993) y sobre todo en Apple Blossoms (1994) con esa especie de almendros en flor en una trama de tonos cálidos que contrasta con la obra mencionada de Pollock, de colores más oscuros mediante la técnica de goteo.

Alex Katz. Gold and Black II, 1993. Óleo sobre lienzo. 203 x 422 cm. Cortesía de Peter Blum Gallery, Nueva York
Alex Katz. Gold and Black II, 1993. Óleo sobre lienzo. 203 x 422 cm. Cortesía de Peter Blum Gallery, Nueva York

“El bosque ha sido un tema muy recurrente para Katz”

Relacionada con Woods hay otra obra mucho más ligera como Gold and Black II (1993) donde los árboles han perdido la libertad de movimientos y están sujetos al fondo amarillo, algo ambiguo, con cuatro o cinco troncos, tres verticales con poca luz, y otros dos con una luz lateral, que conecta en la séptima sala con Golden Field #3 (2001) con esos tres planos de color, suelo verdoso, el fondo amarillo y las copas de los dos árboles plenos de hojas.

Y, por último, dos grandes paisajes algo crepusculares como son Orange and Black (2006) y Sunset #6 (2008). El primero de ellos lo pintó con 79 años en los bosques del estado de Maine porque, como los pintores impresionistas y los maestros de la fotografía, quería cazar ese instante de la luz naranja, casi infernal, al atardecer y como fondo de las siluetas de los árboles y de la tierra que pisamos; y el segundo, mucho más matizado, con esos dos árboles cuya silueta de tronco, ramas y hojas, dibuja un horizonte anaranjado con el cielo azulado. Ambos revelan su magisterio para captar el paisaje en diferente plenitud.

Alex Katz. Sunset #6, 2008. Óleo sobre lino. 274,3 x 487,7cm. Colección ALTEC, Madrid. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022
Alex Katz. Sunset #6, 2008. Óleo sobre lino. 274,3 x 487,7cm. Colección ALTEC, Madrid. © Alex Katz, VEGAP, Madrid, 2022



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