En construcción. El agua, la piedra y su eco - EL ÁGORA DIARIO

En construcción. El agua, la piedra y su eco

Por Carlos de Hita

Una semana más, el naturalista Carlos de Hita nos acerca a la naturaleza. Esta vez, a las cuevas. El agua encerrada, el eco y las piedras; un sonido en construcción que nos traslada a un lugar íntimo. Un lugar en el que incluso estando solos, nos sentimos más pequeños.

El ruido de este río sin estrellas no se parece a ningún otro. Tiene volumen. Ese volumen tiene sonoridad. Cada sonido tiene su eco y cada eco, su interior.

Robert Macfarlane, Bajotierra.

Una cueva es la obra del agua. Su banda sonora, por tanto, es la del agua encerrada. Las gotas ponen el sonido. La roca la reverberación. Y entre unas y otra dibujan el espacio, trazan la imagen sonora y sin líneas de un mundo sin luz. Un sonido minimalista para algunos de los escenarios más colosales de la naturaleza.

Al frente las tinieblas. Escuchamos una obra en construcción, la suma de un número incontable de pequeñas acciones, de arrastres infinitesimalmente pequeños, de livianos golpeteos de gotas contra el suelo que vacían las montañas, crean grandes cavernas, simas y galerías. Las fuerzas geológicas envueltas en silencio y vacío. En una sala estrecha el sonido es cerrado, las paredes están muy próximas. Pero en las grandes cavernas el goteo se ensancha y por el tiempo de reverberación, cuando el sonido casi se convierte en su eco, podemos medir el diámetro de la sala.

No siempre la labor del agua es tan paciente. A veces desde el fondo de una galería llega un rumor que se convierte en un bramido. Un río caudaloso, sin estrellas, emerge entonces del centro de la tierra.


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