Así suena la naturaleza en una tormenta de nieve

Así suena la naturaleza en una tormenta de nieve

Por Carlos de Hita

El naturalista Carlos de Hita sale a grabar los sonidos de la naturaleza en plena nevada causada por la borrasca Filomena. En un comedero, las aves se apiñan buscando un poco de comida en un paisaje de hielo. La escena termina con la aparición de un gavilán y un lance de caza donde… tendremos que escuchar atentos para saber si la rapaz tiene éxito, o no

Pese a la nevada intensa y el frío extremo, la actividad en el bosque no se detiene, concentrada en los pocos sitios donde es posible encontrar comida. En torno a un comedero, una caseta de madera que ofrece un precario refugio, los pájaros forestales se arremolinan, hambrientos. Donde hay necesidad siempre hay gresca.

El sonido es cercano, cerrado, como si escucháramos a través de una lupa. Es, por decir, una realidad sonora aumentada. Predominan los zumbidos de los aleteos, las enérgicas sacudidas que arrancan y detienen las trayectorias de los pájaros. Y constantemente se oyen los reclamos, más o menos amables, de jilgueros, verdes lúganos, carboneros y herrerillos comunes y los gordos pinzones vulgares.

 

Parece que alborotan demasiado y alguna señal pone en guardia a la comunidad del bosque: un pico picapinos lanza un grito de alarma, un mirlo parlotea con voz destemplada. Mientras, los comensales, que tiran más comida de la que pueden tragar, bajan al suelo nevado donde, oscuros contra el fondo blanco, son presa fácil.

La alarma del bosque tenía un motivo. Fugazmente, casi sin tiempo para verlo venir, un gavilán cruza el claro y se abalanza sobre la nieve. El gavilán domina la persecución en vuelo, la caza en el suelo no es su técnica, y el instante que necesita para picar proporciona a los comensales el tiempo justo para escapar. Escapa, solo con nieve en las garras.



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