De la noche al día - Cuando el agua suena

De la noche al día

Por Carlos de Hita

Esta semana el naturalista Carlos de Hita nos acerca a los primeros rayos de luz y las últimas sombras de la noche. Adéntrate gracias a sus sonidos en una laguna de pinares, donde los patos después de alimentarse durante la noche regresan al agua

De la noche al día en una laguna en tierra de pinares, una isla de agua rodeada por un mar de árboles. Una encrucijada de sonidos donde se mezclan las voces distantes del bosque con las del agua, las del crepúsculo y las del amanecer, amplificadas, reflejadas en una lámina de agua quieta que actúa como un espejo. También para el sonido.

Al caer la noche. Luz violácea oscura, las formas se confunden con sus sombras. En el agua pitan las fochas, estornudan las gallinetas, carraspean y ríen los patos azulones, a punto de abandonar la laguna para pasar la noche alimentándose por los alrededores. Lejos, más allá de las orillas, los ululatos de los cárabos dibujan, acústicamente, la arboleda.

Al salir el sol. Luz dorada. Abre la secuencia la llamada imperativa -tres notas, una pausa, un trino- de un cetia ruiseñor. Pitan las mismas fochas y se escuchan los mismos reclamos de los patos que, entre tanto, han regresado al agua. Cantan los carriceros desde los carrizales. Los graznidos de las cornejas y los arrullos de las palomas torcaces sustituyen a los ululatos de los cárabos para describir el pinar.



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