Mujeres navegantes y de orilla en Chile: una mirada a un trabajo invisible

Mujeres navegantes y de orilla en Chile: una mirada a un trabajo invisible

Mujeres navegantes y de orilla en Chile: una mirada a un trabajo invisible

Una nueva investigación expone las vivencias y relatos de mujeres que han hecho del mar su fuente de ingresos y desarrollo familiar a través de la extracción y procesamiento de productos marinos. Historias únicas que están plasmadas en un libro que reflexiona sobre su difícil pasado, presente y futuro


Gabriela Lucero
Santiago de Chile | 26 noviembre, 2021


Candelaria toda su vida ha vivido frente al mar en el sector de Hualaihué, localidad costera del sur de Chile en la Región de Los Lagos. Desde pequeña junto a su padre (buzo escafandra), su madre y hermanos, extraían cholgas del mar, lo que les permitía llevar una vida modesta, feliz y llena de juegos, junto a otros niños y niñas, hijos también de familias de pescadores y buzos, hombres y mujeres viviendo de los frutos del oceáno.

Hoy, Candelaria junto a su marido continúa ligada al mar, pero esta vez procesando cholgas, las cuales cuece, ensarta y somete a un proceso de ahumado, para venderlas posteriormente en diversos puntos de Puerto Montt. Con este trabajo, ambos han educado a sus tres hijos y llevan una vida apacible en el mismo lugar donde siendo niños se conocieron y de donde no piensan moverse.

Esta historia de compañerismo y trabajo, es parte de los relatos que contiene el libro “Mujeres navegantes y de orilla: Innovación y tradición alimentaria con sabor a mar”, en que se expone el esforzado trabajo de mujeres, ya sea como pescadoras, recolectoras de orilla, productoras y procesadoras de productos que extraen del mar, y que nos permiten poner la mirada en la relación que cientos de mujeres tienen con el mar a lo largo de todo el territorio chileno.

El libro es una recopilación del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES, de la Pontificia Universidad Católica, escrita por la antropóloga del Laboratorio de Estudios Socio ecológicos UC y del Instituto Milenio en Socio Ecología Costera (SECOS), Susana Cárcamo Rojas y el biólogo marino, investigador, académico UC y director del Instituto SECOS, Stefan Gelcich Crossley.

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Marta Nahuelhuén y Estolia Nahuelcheo, mariscando en Isla Caucahué, Quemchi, Isla Grande de Chiloé. Foto: Susana Cárcamo Rojas. | Susana Cárcamo

Durante dos años y medio, los autores realizaron un trabajo investigativo, que les permitió reunir los testimonios orales y fotográficos de pescadoras, mariscadoras, recolectoras de orilla y armadoras de cuatro regiones del país, quienes compartieron vivencias y conocimientos de prácticas de consumo, producción y sustitución de alimentos marinos.

Al respecto, el académico UC Stefan Gelcich destaca que “esta obra es un aporte en el sentido de que este mundo estaba oculto. Este importante rol de las mujeres en la sostenibilidad y gobernanza marina”. Por su parte, la antropóloga Susana Cárcamo nos cuenta que, a medida que avanzaba en su trabajo en terreno, “me fui encontrando con casos de resiliencia territorial súper fuertes y súper empoderados, mujeres que están impulsando proyectos bien avanzados de innovación alimentaria hace harto tiempo, a través de cooperativas y sindicatos”.

Mujeres mirando al mar

Ximena Cárcamo es una de las nueve integrantes de la cooperativa pesquera Flor de Mar, ubicada en el sector de La Panpina, en la comuna de Los Muermos, Décima Región del país, cuyo trabajo consiste en procesar diversas algas para consumo humano e innovar en diversas preparaciones. “Recolectamos las algas, las secamos, limpiamos, cocemos, y luego las transformamos en mermelada, y los frutos también las cosechamos nosotras, las fresas, frutillas y murtas, tenemos huertos y por eso es mar y tierra, en el trabajo que hacemos conviven los dos”, nos explica Ximena.

Para ella, “el mar es lo principal que tenemos acá, es el apoyo, es el sustento, porque al mar le han hecho tanto daño, para conservarlo, tenerlo limpio y eso que nos da lo principal, que es el alimento, sin él no tendríamos nada acá… Nosotras como trabajadoras tratamos de cuidar y tener presente la sustentabilidad, porque no toda la gente lo cuida”.

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Alejandra Garrido remando en la cala de jaiba, Caleta Coliumo en la Región del Bío Bío. | Susana Cárcamo

Y en la cooperativa Flor de Mar, Ximena y sus socias piensan en grande, pues nos cuenta que “nuestra idea ha sido que los productos los consuman los niños, en los colegios, la idea es hacer un snack, por ejemplo, barritas de cereales mezcladas con cochayuyo, creo que un niño lo comería. Esa meta tenemos y además tratar de vender harto a nivel nacional y después tirarse al exterior, primero hay que ver si le gusta a la gente del país”.

Finalmente, nos entrega un mensaje para quienes visitan el mar. “Primero que nada, sería que lo cuiden, que no boten tanta basura, porque el ser humano lamentablemente contamina mucho y que mire los recursos que hay, que aprovechen lo que tenemos, es sano, natural … acá las aguas son muy limpias y eso hay que aprovecharlo, porque tenemos a la mano el mar, que consuman y que conozcan el mar, lo miren con cariño, no como el basurero”.

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Secado de cholgas, Candelaria González, Tentelhué, comuna de Hualaihué, X Región. Foto: Pía Cosmelli Bassols.

Por su parte, Candelaria González es recolectora de orilla y ahumadora de cholgas, del sector de Tentelhué, en la comuna de Hualaihué, y nos cuenta que, “nos hizo muy bien participar en el libro, porque es un trabajo que uno ha hecho desde niños, con mi esposo, ayudándole a nuestros papás primero, después cuando nos casamos y seguimos trabajando en lo mismo, crecieron nuestros hijos, les dimos estudios, están trabajando afuera, y nosotros seguimos haciendo lo mismo, pero con más gente, para que nos ayuden a trabajar”.

Salir en el libro “Mujeres navegantes y de orilla: Innovación y tradición alimentaria con sabor a mar”, le hizo recordar a sus antepasados, “es como un homenaje a ellos en realidad, que siempre tuvieron este trabajo, cuando salió el primer ejemplar fui donde mi mami y ella lloró conmigo, dijo “qué bonito haber salido en este libro, quién iba a pensar”, nos cuenta emocionada.

Agradecimiento y respeto marinos

Candelaria toda la vida ha mirado al mar, su casa está justo al frente y por ello habla de él con agradecimiento y respeto. “El mar a nosotros nos ha dado todo, el mar es algo que nosotros vamos a estar agradecidos, porque ser dueña de casa no es solo estar con los hijos, sino que es trabajar, es mariscar, es ir a bañarse, montón de cosas, pescar, es todo, todo. Mi hijo es buzo, entonces él anda trabajando en el mar, dejó todas las cosas, nosotros le dimos estudios, pero él no hizo caso y se volvió al mar”, nos cuenta Candelaria.

Esta misma cercanía de ella y su familia con el mar, le ha permitido ver los cambios de éste. “En el mar la basura es algo que está haciendo daño a todas las especies, hay mucha basura en las orillas, nosotros vamos a la playa a buscar leña y vemos mucha basura en todas partes. Es terrible, porque echa a perder los mariscos, los peces, y todo lo que hay en el mar, la basura es algo que no debería existir en mar y hay que enseñarle a la gente a recoger su basura, no tienen respeto”, cierra Candelaria.

Conservas de mariscos en aceite, señora Irene Uribe. Sector Estaquilla alto, comuna Los Muermos, X Región. Foto: Susana Cárcamo Rojas.

En el libro de CAPES UC es posible conocer también, como nos indica la antropóloga Susana Cárcamo, cómo estas mujeres “están visibilizando sus propios oficios y dando a conocer lo que hacen, como es otro tipo de alimentación saludable que podemos integrar a la dieta alimentaria, como el alga, que es poco valorada. Una de sus motivaciones es ser agentes de cambio y también, es un autoreconocimiento como algueras, pelilleras, mariscadoras, donde es importante ver lo que va pasando con sus mismos proyectos, hay un tema de empoderamiento, y también las que han ejercido roles públicos se han empoderado harto, al dar a conocer sus localidades”.

“Muchas vienen de tradición de familias trabajadoras del mar, saben de los ciclos de los recursos, dónde salen, cómo se han ido agotando, están súper atentas a los cambios de los recursos, tanto en cantidad, de sus características, están al tanto de las vedas, y tienen claro que no son inagotables, saben que están sobreexplotados, que se tienen que sacar con técnicas específicas, tratan de hacer más sostenible el recurso vivo y creo que lo hacen sostenible en la medida que dan a conocer sus productos, es una forma de sostenerlos en el tiempo, de educar un poco sobre las riquezas del mar, de darle un valor agregado a sus productos”, finaliza la investigadora.


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