El objetivo de Trump en América Latina: pararle los pies a China

El objetivo de Trump en América Latina: pararle los pies a China

El nombramiento de un colaborador de Trump al frente al Banco Interamericano de Desarrollo ha desatado las quejas por el control que podría ejercer la Casa Blanca en este organismo internacional. Pero la estrategia del presidente podría ir más allá: reducir el poder que China ya tiene en LATAM a través de sus millonarias inversiones


En los últimos días de su primer mandato, y puede que de su presidencia, Donald Trump ha logrado situar a un colaborador suyo al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Se trata de un movimiento inédito. Hasta ahora, la tradición no escrita había dejado este puesto en manos latinoamericanas, pero Trump ha presentado candidato y ha logrado que lo eligieran presidente. Mauricio Claver-Carone se ha convertido por tanto en el primer estadounidense en dirigir la institución, con sede en Washington desde su fundación hace 61 años.

El nombramiento del cubano-americano se da en un contexto clave: con los distintos países del continente buscando una manera de reconstruir sus economías tras el impacto del Covid. Un momento en el que los 48 miembros del BID necesitan especialmente los préstamos que puede conceder el banco, y que provienen en su mayoría de fondos estadounidenses. Esto podría explicar el éxito de Claver-Carone, que, pese a las resistencias iniciales de varios países, terminó siendo el único candidato. México y Argentina, que pidieron retrasar el voto, optaron finalmente por retirar a sus respectivos aspirantes. 30 de los 48 gobernadores representados en el banco votaron en secreto por el estadounidense.

Algunos de los interesados en el puesto han aireado públicamente su descontento con la elección de Claver-Carone. Una de las candidatas que se retiró de la competición, la expresidenta costarricense Laura Chinchilla, criticó el hecho de que Trump hubiera actuado “sin consulta previa”. Una “señal preocupante”, según Chinchilla, de lo que podría ser una decidida toma de poder en el BID por parte de la Casa Blanca.

Varios de los miembros del banco, así como la Unión Europea, habían recomendado esperar a nombrar un presidente después de las elecciones norteamericanas, que se celebran el 3 de noviembre. La designación de Claver-Carone también ha sido criticada en Estados Unidos. El cubano-americano ha sido la punta de lanza de la administración Trump en su retorno a la mano dura contra la dictadura de Cuba. Un vuelco respecto a la normalización y reapertura iniciada por el presidente anterior, Barack Obama, que llegó a hacer historia visitando la isla en 2016.

Cartel de la visita del presidente estadounidense Barak Obama a Cuba. | Foto: Kimberly Shavender

La campaña de Joe Biden ha mostrado su rechazo a la candidatura de Claver-Carone. Considera que se trata de un funcionario “demasiado ideológico” e “insuficientemente preparado” para el puesto. Claver-Carone, principal asesor de Trump en asuntos latinoamericanos, es un ardoroso defensor de sanciones contra los regímenes de Cuba y Venezuela. Si Joe Biden es elegido presidente de EEUU, Claver-Carone quedaría en una posición de fragilidad.

El nuevo presidente del BID, sin embargo, ha prometido mantenerse alejado de los partidismos. “Mi compromiso sigue siendo el mismo: trabajar con los países miembros del BID para definir una estrategia para reforzar el banco, responder a las necesidades de la región y crear oportunidades para una prosperidad y crecimiento económico compartidos”, dijo Claver-Carone en un comunicado.

Pero el mayor rechazo a la ascensión de Mauricio Claver-Carone, como era de esperar, proviene del propio gobierno castrista. “La imposición por EEUU de un empleado del sector más reaccionario de la política anticubana en el BID, es un peligro y ofensa para nuestros pueblos”, tuiteó Bruno Rodríguez, ministro de Exteriores de la dictadura. “Es difícil encontrar a alguien menos indicado. Dividirá la región intentando imponer una agenda de dominación y la Doctrina Monroe”, que se resume en el viejo adagio imperialista: “América para los americanos”.

Estrategia con vistas a China

A pesar de las rencillas regionales, es posible que la insistencia de Trump en colocar a un miembro de su gabinete como presidente del BID responda a una estrategia más amplia, más a largo plazo. Una estrategia que vaya más allá del continente americano y tenga su punto de mira en el Lejano Oriente.

A día de hoy el BID sigue el gran prestamista del hemisferio, con 12.100 millones de dólares en créditos solo el año pasado, pero el gigante asiático le sigue de cerca y aumenta su influencia económica a gran velocidad: el comercio entre América Latina y China se ha multiplicado por veinte desde el año 2002. Beijing, que también es miembro del BID, tiene cada vez más presencia y poder de decisión en el continente, como demuestra el hecho de que el banco iba a celebrar su reunión de 2019 en la ciudad china de Chengdu. Washington, en plena escalada arancelaria con su adversario, levantó el teléfono y el plan fue cancelado.

China, Estados Unidos

La administración Trump podría estar interesada en utilizar el BID en su estrategia de presión comercial a China. La Casa Blanca lleva tiempo estudiando incentivos financieros para hacer que las empresas estadounidenses cambien el gigante asiático por el territorio americano, de norte a sur. Una estrategia que ha sido bautizada como “Retorno a las Américas” y cuyo coordinador, antes de optar a su nuevo puesto, era el propio Mauricio Claver-Carone.

“Creo que una de las cosas que hemos aprendido de la pandemia es que, realmente, las experiencias más exitosas que han tenido nuestras empresas al lidiar con las importantes cadenas de producción han sido aquellas que iban de norte a sur, no de este a oeste”, dijo Claver-Carone este pasado verano, cuando aún trabajaba en el gabinete de Trump. El alto funcionario esperaba atraer a América Latina, desde China, entre 30.000 y 50.000 millones de dólares en inversiones.

El ahora presidente del BID, que inició su mandato de cinco años el 1 de octubre, dice que su prioridad será la “creación de empleo”. En particular, quiere potenciar la financiación de pequeñas y medianas empresas, desarrollar la conexión a internet en las zonas rurales y modernizar las educación y los instrumentos bancarios disponibles. Para ayudar a superar la pandemia y sus consecuencias, Claver-Carone quiere aumentar los fondos del BID, que pasaría de prestar 12.000 a 20.000 millones de dólares al año.

Pese a tener aproximadamente el 8% de la población mundial, América Latina concentra en torno al 30% de los casos de coronavirus. La pandemia podría arrojar a la pobreza, antes de que acabe el año, a 45 millones de personas, según cálculos de Naciones Unidas. Lo cual sumaría una población de 230 millones de habitantes del cono sur viviendo en la miseria.



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