Hacia un transporte sin emisiones en la Semana Europea de la Movilidad

Hacia un transporte sin emisiones en la Semana Europea de la Movilidad

Del 16 al 22 de septiembre celebramos la Semana Europea de la Movilidad, un conjunto de jornadas diseñadas para concienciar a políticos y ciudadanos de la importancia de transformar de manera inminente el actual sistema de movilidad hacia un modelo sostenible


A pesar de su tosca y lenta apariencia, los primeros vehículos personales impulsados por un motor de combustión interna iniciaron toda una revolución para la época: tan solo hacía falta unos litros de gasolina y un poco de destreza para comenzar a recorrer grandes distancias sin mucho más esfuerzo que el que supone el movimiento de unas palancas.

Tal fue su impacto en la sociedad que, en un verdadero tiempo récord, los ingenieros más recordados del mundo de la automoción se las ingeniaron para crear todo tipo de variantes con un alto grado de desarrollo y eficiencia: coches familiares, deportivos, motocicletas e incluso blindados fueron algunos de los ejemplos de la imaginación de la época.

Con otros diseños y desarrollos, la esencia de aquel entusiasmo continúa en nuestrosdías plasmado en unas herramientas que son prácticamente insustituibles en la vida de las personas. Tal vez por este motivo, muchas no se resignan a pensar que, con total probabilidad, este ruidoso acompañante nos tenga que decir adiós en los próximos años.

Emisiones de CO2 emitidas por el transporte (sin contar con la aviación) en la UE | Foto: CE

La razón de su inminente desaparición se encuentra escondido en el mecanismo que lo volvió tan necesario en nuestras vidas: los motores que, al quemar los distintos combustibles que necesitan para funcionar, originan un tipo de gases que no solo están mermando la salud de las personas, sino que están ayudando enormemente a que la temperatura de nuestro planeta se incremente por momentos.

Tal y como detalla la Agencia Europea del Medio Ambiente en algunos de sus informes, la cantidad de esos gases que emanan de los motores de los vehículos se cuentan por millones de toneladas y solo en el 2017 fueron responsables de aportar el 27% de los gases de efecto invernadero lanzados por los 28 países de la Unión Europea.

“Si se eliminan las emisiones marítimas y de la aviación internacional, ese porcentaje se sitúa en el 22%, es decir, casi una quinta parte del total es producido por el transporte por carretera”, destacan en un informe sobre contaminación de los vehículos por carretera.

“De entre todos los vehículos que circulan por carretera, los coches son los principales contaminadores, responsables del 60,7% del total de las emisiones del transporte en carretera de Europa”, añade la AEMA.

Es cierto que la mayoría de los vehículos que circulan por carretera han incrementado sus estándares anticontaminación hasta unos límites prácticamente inimaginables hace 20 años. De hecho, son la mejor opción frente a los otros dos grandes sectores del transporte (aviación y naval).

Sin embargo, la enorme cantidad de vehículos que se desplazan por carretera hace imposible que se mejoren las cifras de contaminación y solo la existencia de los motores que les dan vida choca con la idea de lograr la neutralidad de carbono establecida para el 2050, en consonancia con el Acuerdo de París.

Tendencias en la emisión de gases producida por los transportes terrestres | Foto: AEMA

En este sentido, también entra en juego otro gran factor: las ciudades. La Organización de las Naciones Unidas prevé que dentro de 20 años dos tercios de la población mundial se concentren en las ciudades, grandes espacios urbanos en los que se compagina salud con movilidad.

En teoría, ambos conceptos no deberían por qué presentar incompatibilidades, sin embargo, la Comisión Europea (CE) señala que el 40% de las emisiones de dióxido de carbono lanzadas por el transporte por carretera se genera en estos núcleos, así como el 70% del resto de contaminantes que degradan nuestra salud y bienestar.

Tales cantidades de gases contaminantes presentes en el aire de las ciudades provoca la muerte a unas 400.000 personas al año en los 28 países de la Unión Europea, convirtiéndose así el aire en el primer factor ambiental causante de fallecimientos dentro de esa región.

Por no hablar, además de las pérdidas económicas surgidas a través de una ineficiente red de transporte por carretera presente en muchas ciudades, y que se sitúan en los 100.000 millones de euros anuales, es decir, el uno por ciento del PIB de Europa.

Hacia una movilidad sostenible

Dados los problemas y desafíos que presenta, sobre todo, la actual movilidad urbana, y las metas que se quieren conseguir a medio y largo plazo, como aquellas expuestas en el Libro Blanco del Transporte del 2011, los Gobiernos nacionales e internacionales han querido poner cartas sobre el asunto y poner en marcha iniciativas que conciencien a la población sobre la necesidad de un cambio inminente.

Un cambio que, por otra parte, ha quedado más que probado con la crisis del coronavirus que se puede alcanzar si todos colaboramos. En este sentido, durante los meses que duró el confinamiento más severo en Europa, el aire registró notables reducciones en las concentraciones de gases contaminantes a raíz de las restricciones en la movilidad.

Una de esas iniciativas es la promoción de la Semana Europea de la Movilidad, una actividad que empezó a realizarse en 1999 y que cada año, del 16 al 22 de septiembre, trata sensibilizar a “los responsables políticos como a los ciudadanos, sobre las consecuencias negativas que tiene el uso irracional del coche en la ciudad, tanto para la salud pública como para el medio ambiente, y los beneficios del uso de modos de transporte más sostenibles como el transporte público, la bicicleta y los viajes a pie”, tal y como detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Este año, el tema escogido para conmemorar estas jornadas ha sido “Por una movilidad sin emisiones”, consigna que refleja el ambicioso objetivo de lograr un continente climáticamente neutro para el año 2050, tal como señaló Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en la presentación del Pacto Verde Europeo.

Esta semana, la electricidad estará muy presente en muchas de las actividades para recordarnos que la transición energética pasará obligatoriamente por ella, algo que, si bien es positivo, también se trata de un amargo recordatorio hacia países como España que no disponen de los recursos necesarios para afrontar tan ansiado cambio, por lo menos en lo que a movilidad se refiere.

De hecho, el barómetro elaborado por la patronal del automóvil destaca que la penetración de los vehículos eléctricos en España en más bien escasa en comparación con otros países de la UE debido, en gran medida, a inexistencia de una red con los suficientes puntos de recarga con los que alimentar estos novedosos y limpios medios de transporte, entre otras muchas deficiencias del sistema.

En cualquier caso, no debemos tomarnos esta desventaja como un punto negativo hacia nosotros, sino como un punto de partida con el que empezar a trabajar nuestra reconstrucción verde, y más después de la pandemia, porque al fin y al cabo, el futuro será verde o no será

Cooperación para una mejor movilidad

El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, ha llamado a la cooperación entre entidades locales, autonómicas y empresas privadas para la máxima colaboración en la consecución de la nueva Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada.

La estrategia, presentada a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en una reunión telemática, es junto a la Agenda Urbana los dos pilares del Ministerio en esta legislatura y muestran el impulso hacia lo local de la política del departamento, según ha expresado el ministro.

Ábalos ha explicado que la movilidad española del futuro está marcada por el avance y generalización del uso de las nuevas tecnologías en movilidad; la sensibilidad con las cuestiones ambientales, la emergencia climática y la seguridad y calidad de vida; y los cambios demográficos, con una concentración de población en ciudades “grandes, dispersas y caras”, frente al estancamiento o despoblación de ciudades medias y zonas rurales.

Además, el titular de Transportes ha destacado la necesidad de una coordinación reforzada y sostenida entre las diferentes administraciones, con objeto de aumentar la eficacia de las políticas encaminadas a facilitar la recuperación, también en el sector del transporte.

En esta línea, ha anunciado que está previsto que la futura Ley de Movilidad Sostenible y Financiación del Transporte incluya la creación de un Sistema Nacional de Movilidad.

Este sistema tendrá aspectos comunes con otros organismos de coordinación establecidos, como el Sistema Nacional de Salud o el Sistema Nacional de Protección Civil y su objetivo principal será consolidarse como un órgano de coordinación y cooperación en materia de transporte y movilidad entre las administraciones con competencia en la materia.



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