De los barómetros del CIS y su utilidad pública - EL ÁGORA DIARIO

De los barómetros del CIS y su utilidad pública

Disponer de información fiable es fundamental para la salud democrática de un país y más en los tiempos que corren donde los fenómenos de la desinformación están a la orden del día y causan un grave perjuicio a la ciudadanía. Y ante esta necesidad surge una pregunta que nos intriga a muchos: ¿por qué hace meses que no se publican los ficheros de microdatos de los barómetros del CIS?

En tiempos donde la atención es escasa, incluso cuando uno está recluido en su casa, debido a la enorme proliferación de estímulos que llaman la atención, es fundamental para la salud democrática de un país disponer de información fiable. Incluso si cabe, cuando como ahora, uno está recluido en su casa, es más importante disponer de información fiable, porque no hay manera fácil de confirmar la información. Se han derramado no sé si ríos pero si muchos litros de tinta, para explicarnos que uno de los grandes riesgos de la democracia es vivir en burbujas informativas, “buble news”, es decir, movernos entre información y redes de contactos que solamente ratifican y refuerzan nuestras concepciones previas; otro es ser víctimas y eventuales multiplicadores (involuntarios) de noticias falsas, las llamadas “fake news”; y un tercero ser presas de técnicas de manipulación política, es decir propaganda enmascarada como información, “clickbait” político.  Todos ellos son peligros reales que dificultan la formación de la voluntad democrática porque obscurecen y enrarecen el debate público.

Venimos “equipados de fábrica”, con lo que podemos llamar sistema de vigilancia epistémica, para mostrar cierta resistencia a esos tres fenómenos, presentes por todas partes, especialmente en estos tiempos de redes sociales, pero que en modo alguno son novedosos.  Es cierto que unos estamos mejor equipados que otros, por entrenamiento o naturaleza, pero es poco inteligente atribuir a los demás un grado absoluto de estupidez y susceptibilidad absoluta a la manipulación. En todo tiempo y lugar podemos rastrear esos tres fenómenos.

Se nos alerta menos sobre los vacíos de información. Porque los vacíos, por definición son menos detectables y requieren un mayor esfuerzo. Los vacíos, cuando afectan a dimensiones relevantes de la vida suelen ser rellenados con rumores y diversas teorías conspirativas. Casi siempre son falsas, pero algunas veces son ciertas, pues como decía Gracián, en aquélla paradiástole, “No todo alabar es bien decir”. Vamos con un ejemplo de teoría conspirativa que es cierta. El Director del Centro de Investigaciones Sociológicas, Félix Tezanos,  ha defendido que ponía en marcha un nuevo Barómetro mensual, con más muestra, para hacerlo más útil, hay que entender más útil para todos, no solamente para quienes tengan el privilegio de acceder a sus datos. Y ha venido cumpliendo su palabra. Bueno, no exactamente. Sí ha venido realizando el Barómetro, como había prometido, el último lo finalizó justo el día antes de decretarse el Estado de Alarma. Y ha publicado Notas de Prensa donde glosa los resultados. Lo que no hace desde el realizado en Enero de 2019, y desde entonces ha hecho otros dos, en Febrero y en Marzo, es publicar los ficheros con los datos, para que cualquiera pueda hacer su propia interpretación a partir de los datos de las encuestas, los llamados ficheros de microdatos, y no limitarse a transcribir las glosas que hacen los responsables del CIS, para consumo de los medios y el resto de los agentes políticos.  Esto solo cabe explicarlo con una teoría de la conspiración, en dos versiones. La versión débil es que la persona responsable de subir los ficheros de microdatos a la página web, pongamos por caso, se ha declarado en rebeldía o ha sufrido un trastorno de la personalidad, tal vez fue por tabaco o quizás, como a todos nos ha pasado alguna vez,  ha perdido las claves de acceso. La versión fuerte de la teoría de la conspiración es que el director del CIS ha tomado la decisión de no publicarlos hasta que pase el tiempo suficiente como para que otros –la oposición hay que entender- no pueda sacarles partido alguno, o como quizás ha imaginado, se sigan intoxicando con los datos y las interpretaciones que produce el oficial de artillería, que ha demostrado ya en varias ocasiones, que se saltó las clases de puntería en la Academia. Es posible también que, aunque el alumno haya sido disciplinado y puntual, el programa se quedó en las curvas elípticas y no incluyó esa técnica  de la balística moderna, conocida como filtro de Kalman, que incorporando en tiempo real información sobre la posición del enemigo, permite corregir la trayectoria del disparo, técnica necesaria sí que quieren usar misiles y no cohetes de feria. En cualquier caso, se necesita información tan actualizada como sea posible; si es de hoy mejor que de ayer.

Porque, ni a través del espejo de Alicia o la teoría del poder de Humpty Dumpty, el sentido de las palabras puede estar definido por quien las enuncia: la explicación que no puede devenir oficial, porque simplemente no puede ser cierta, es que los microdatos no se publican porque los datos no están listos. Esto sería asumir que las glosas bajo forma de Nota de Prensa que se publican se hacen a partir de datos que no están listos. Es decir que son falsas. Por tanto, silogismo canónico, los microdatos no se publican porque no se quieren publicar.

Un mes después de finalizado el trabajo de recogida es tiempo más que suficiente para realizar todas las operaciones de limpieza y ponderación de una encuesta. Así dijo que sería y así debería ser.


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