Eurobarómetro sobre la pandemia - EL ÁGORA DIARIO

Eurobarómetro sobre la pandemia

Un nuevo Eurobarómetro señala a España como el país con mayor proporción de insatisfechos con la gestión del coronavirus  pero también donde la diferencia entre soporte del Gobierno y satisfacción con la gestión es más alta. Nuestro experto en demoscopia analiza esta aparente contradicción

1. Mirada retrospectiva: la gestión de la pandemia en España y en  Europa

El Parlamento Europeo ha lanzado un “Euro-barómetro” excepcional conducido entre el 23 de Abril y 1 de Mayo;  las respuestas se han recogido online, con un total de 1.054 entrevistas. A la hora de valorar estos datos, es muy importante tener en cuenta, que la muestra  es representativa de la población residente (españoles y extranjeros desde 16 a 64 años) a diferencia de los Barómetros del CIS cuyas muestras representan un universo distinto: población española de 18 y más años. Dado que la población española está más envejecida que la inmigrante, las diferencias son substanciales: en las muestras del CIS hay muchos menos jóvenes que en el Euro-barómetro;  y en este último hay población que no vota (al menos no vota en las elecciones generales).

Esas diferencias en edad hacen imposible comparar ambos estudios. Y hacen también problemática la comparación con otros países europeos, porque España es uno de los países donde las diferencias en la estructura por edades de la población autóctona y la población inmigrante son más más grandes.  Con independencia de estas particularidades hay algunas preguntas en el Euro-barómetro que conviene analizar. Una de ellas dice:

“¿Como de satisfecho estás con las medidas que el Gobierno ha tomado hasta ahora contra la pandemia del coronavirus?”.

España aparece como el país con el mayor proporción de insatisfechos -63%–  frente a una media de 41% en los 21 países en los que se ha hecho la pregunta. Apenas 1 de cada 3 españoles estaban satisfechos (35%) a la fecha de la entrevista con la gestión que el Gobierno ha hecho de coronavirus. Podemos preguntarnos en qué medida esta gestión “ha pasado factura” al Gobierno. A iluminarnos vienen las respuestas a otra pregunta:

 “¿Hasta qué punto apoya o se opone a su Gobierno en general?”.

Frente a un promedio del 54% de apoyo en el conjunto de los países, el 48% de los españoles apoya al Gobierno (posición 14 de 21); pero aun así, España está por encima de países “grandes”, como Francia y Polonia. Lo realmente significativo de estos datos se revela cuando ponemos en relación las respuestas a ambas preguntas –soporte al Gobierno y valoración de la gestión de la pandemia-: España es el país donde la diferencia entre soporte del Gobierno y satisfacción con la gestión del coronavirus es más alta, exactamente 13 puntos más alta. No hay nada comparable, porque en todos los países, salvo Francia (apenas 1 punto) e Italia (apenas 5 puntos), la satisfacción con la gestión del coronavirus es superior al soporte al Gobierno. De hecho tan es así, que la correlación es de .84 (y si quitamos España es .87).

Las interpretaciones pueden ser variopintas. Por ejemplo:

“… entonces los españoles son irracionales, porque dan su apoyo al Gobierno, pese a haber gestionado mal la pandemia”; o

“… entonces la pandemia ha golpeado más a España (pero también a Italia y a Francia que responden con mayor coherencia a ambas preguntas) y esto ha hecho más difícil la gestión”; o

“… entonces la oposición ha atacado más al Gobierno en España, señalando en mayor medida las deficiencias en la gestión”.

La historia política nos enseña que en situaciones de crisis (por ejemplo amenazas de guerra) las poblaciones suelen “cerrar filas” y se disparan la popularidad y el apoyo a los líderes que están en el Gobierno. Y algo de esto se observa en los datos, con apoyos al Gobierno, en algunos países -Austria, 74%; Finlandia 71%; Holanda 70%; Dinamarca 70%; Irlanda 68%; Portugal 68%- muy por encima del porcentaje de votos que suman los partidos que conforman el Gobierno. ¡Sí, “Spain is different”!.  Aunque, como hemos dicho, los resultados del Eurobarómetro y los Barómetro del CIS no son estrictamente comparables –debido a las diferencias en las muestras- disponemos de una pregunta en los Barómetros del CIS (de Abril y Mayo, en Junio desaparece) que nos da algunas pistas adicionales. La pregunta dice:

La política que está siguiendo el Gobierno actual para luchar contra el COVID-19 en su conjunto, ¿le merece a Ud. mucha confianza, bastante confianza, poca confianza o ninguna confianza?”.

Y no llega al 50% los españoles a los cuales la política les merece confianza. Por tanto, también este dato nos muestra un país partido en dos.

Por otra parte, los resultados del Euro-Barómetro dejan algunas sombras sobre cómo se ha entendido lo que implica una pandemia, (especialmente en los países del Este, con la excepción de Rumania). En respuesta a la pregunta:

¿Dónde te sitúas entre estas dos afirmaciones(entre 1 y 6) respecto a las consecuencias de las medidas restrictivas en tu país?:

 Valor 1:El beneficio para la salud es mayor que el daño económico.

Valor 6: El daño económico es mayor que el beneficio para la salud”.

La media de los 21 países es 3,31. España (3,17) y Francia (2,59), están por debajo de esta media, así como Rumanía (2,77) pero Italia está por encima (3,54). Y ello a pesar de que, en general, a mayor grado de acuerdo con que el daño económico de las medidas restrictivas es mayor que el beneficio para la salud, menor es el soporte al Gobierno (correlación:-.49).

Pero hay una explicación de esta aparente contradicción. Ante esta otra pregunta: “Por favor use esta escala de 1 a 6 para posicionarse a sí mismo sobre estas dos afirmaciones:

Valor 1: La lucha contra la pandemia del coronavirus justifica totalmente las limitaciones a mi libertad individual…

Valor 6: Yo me opongo fuertemente a cualquier limitación de mi libertad individual  a pesar de la pandemia del coronavirus”.

El promedio de todos los países es 2,72. Incluso aunque en promedio la mayoría de los europeos piensen que el daño económico es superior al beneficio para la salud, consideran la medida justificada. En conjunto, parece que los que encuentran las limitaciones menos justificadas, los más radicales defensores de la “libertad individual”, se encuentran en los antiguos países del este. Estos países, que una vez cierto líder castizo reunió bajo el nombre de “nueva Europa” y a los cuales quizás es más correcto llamar “libertarios” que “liberales”, son también los que más asumen que los daños económicos son superiores a los beneficios para la salud (correlaciona=0.77) y los que menos soporte dan a sus Gobiernos (correlación=-0.74).

Aunque no se mide en este estudio, sabemos por otros, que el “libertarismo” (no confundir con anarquismo, que procede de una tradición intelectual completamente distinta) correlaciona con la ausencia de “trust” (confianza). Y sabemos también que la “confianza” es fundamental para el buen funcionamiento de la economía, porque, entre otros beneficios,  reduce los costes de las transacciones económicas y protege contra la corrupción; tan es así, que algunos de mis amigos de Escandinavia, llaman al “trust” el “oro nórdico” (supongo que por asociación al ámbar, que alguna vez recibió ese nombre).

Menos regularidades aparecen a la hora de valorar una de las medidas “tecnológicas” que se han barajado para controlar la expansión de nuevos focos de la epidemia. Ante la pregunta:

Está usted a favor o en contra de que las autoridades públicas usen aplicaciones en su móvil para combatir la expansión del virus?”,

no aparecen alineamientos tan claros como los que acabamos de ver. Especialmente notoria es la oposición de Austria y la posición favorable de Rumania. Que las  diferentes posiciones tengan que ver con la sensibilidad sobre la privacidad o con otros factores, es imposible de deducir con los datos disponibles.

Con frecuencia, los alineamientos de las sociedades europeas parecen tan multidimensionales, que ni el recurso a las tres grandes concepciones de la Gracia que informan cada una de las religiones dominantes en cada país –la católica, la protestante y la ortodoxa- dan cuenta de la diversidad. Los aficionados a la teología seguramente se inclinan por el “Espíritu Santo” para dar cuenta del “milagro” de alcanzar acuerdos en una Europa tan diversa como la que reúne la Unión Europea. Antes o después todos los imperios deben resolver si sus fronteras son económicamente “racionales”. Por esa diversidad es tan importante que posiciones llevan a las mesas de negociación en Bruselas, Gobierno y Oposición de cada país. En algún futuro Barómetro tendremos la oportunidad de estudiar cómo valoran los ciudadanos de la Unión Europea, la respuesta de la UE a la “reconstrucción”. Pero seguramente antes de eso habremos de constatar que toda situación mala es susceptible de empeorar, incluso aunque la historia no se repita nunca, ni como tragedia ni como farsa.


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