La segunda oportunidad - EL ÁGORA DIARIO

La segunda oportunidad

El temporal Gloria ha causado importantes daños a la industria agoralimentaria del Este peninsular. Desde el sector, reclaman acciones contundentes y sobre todo un cambio de mentalidad a la hora de invertir en infraestructuras. El objetivo: hacer frente a una climatología cambiante y a unos sucesos que serán cada vez más violentos y más frecuentes

Baldiri Ros Presidente Institut Agrícola Sant Isidre y vicepresidente de Foment del Treball


Gloria ha puesto negro sobre blanco qué es el cambio climático y sus efectos sobre el campo. La violenta tempestad ha puesto luz y taquígrafos sobre un problema, pero como todos los problemas si actuamos de forma eficiente se convertirá en una oportunidad. Hemos de repensar el futuro porque ya nada será igual a partir de ahora. El filósofo alemán, Friedrich Nietzsche, dejó una frase para la posteridad que define muy bien la actual situación “lo que no te mata, te hace más fuerte”. Lo que está claro es que hemos de sentar las bases para ser más fuertes.

En primer lugar, es necesaria la aprobación inmediata de zonas catastróficas porque esta declaración supone una de las pocas vías para hacer llegar de forma rápida financiación a los afectados. Sin embargo, sería un grave error quedarnos sólo en este punto. Se deben arbitrar medidas de ayuda para reflotar la industria agroalimentaria en las comarcas más afectadas -Delta del Ebro, cuencas del Ter, Onyar y Tordera y Baix Llobregat- y dibujar un mapa de infraestructuras que nos hagan más fuertes frente a los sucesores del Gloria que, no tengan duda, volverán.

El río Ter, a su paso por la presa del Pasteral tras las intensas lluvias producidas estos días en la provincia de Girona por la borrasca "Gloria" | Foto: EFE / David Borrat
El río Ter, a su paso por la presa del Pasteral tras las intensas lluvias producidas estos días en la provincia de Girona por la borrasca “Gloria” | Foto: EFE / David Borrat

En este sentido, desde el Institut Agrícola proponemos la modificación de la Orden Ministerial 1164/19 de 22 de noviembre por la que se fija el módulo para el cultivo del arroz para el ejercicio 2020, a efectos de IRPF, en 0,32, reduciéndola en un 50% para el Delta del Ebro y el Baix Empordà. Los agricultores requieren apoyo para reactivar sus explotaciones porque, en el caso del Ebro ya penalizados por la plaga del Caracol Manzana, la reducción de rendimientos derivada de la inundación con agua de mar se estima entre un 30% y el 60%, en función de la permanencia de la sal en los campos, porque, ni tan siquiera, inundando con agua dulce se conseguirá un rápido desalojo de la sal dada la cercanía del nivel freático.

Las zonas afectadas deberán actuar también en la reposición de infraestructuras maltrechas (bombas, invernaderos, pozos, caminos, almacenes, sistemas de riego, y en el caso del sector pesquero las bateas), además de actuar de forma inmediata en el restablecimiento de la superficie de trabajo, y en actuaciones concretas en caminos, desbroces, conducciones; y la retirada de todo tipo de desperdicios traídos por las aguas (piedras, plásticos, troncos, y un largo etcétera), que es especialmente relevante en las cuencas del Ter, Onyar y Tordera.  Como las empresas y propietarios deberán sufragar estos gastos imprevistos consideramos que se debería actuar de forma decidida en la reducción o eliminación de la cuota integra del impuesto del IBI rústico en los municipios afectados por el temporal.

Cientos de voluntarios en la playa de Arenys de Mar quitando los restos que ha dejado el paso del temporal Gloria. EFE/Alejandro García

Adicionalmente a las líneas fiscales, cabe establecer ayudas destinadas a las empresas de los sectores agroalimentarios y pesqueros que son las más afectadas por el temporal, abriendo líneas de crédito bonificado, con el objetivo de restablecer su potencial de producción y minimizar los efectos y destrozos del temporal. Estas ayudas también deberían tener incidencia directa en las cooperativas e industrias del Delta del Ebro afectadas por la reducción de su producción en al menos las tres próximas campañas. Sin olvidar en este capítulo a las Comunidades de Regantes que requieren de ayudas directas para sufragar la reposición de la infraestructura dañada (canales de hormigón sin preparar que se han salinificado, comprometiendo su vida útil), y una bonificación íntegra de la cuota de regante para el próximo ejercicio.

Sin embargo, todas estas medidas son coyunturales para hacer frente a los efectos inmediatos, pero hemos de mirar más allá. Las administraciones, junto con las entidades, deberían abordar realmente un Plan de Infraestructuras que tuviera traslación a los presupuestos, tanto del Estado como de la Generalitat. ¿Por qué? Porque Gloria no será la última catástrofe si no nos aplicamos en consolidar nuestro litoral y las cuencas de los ríos.

Vista general desde un dron del Delta del Ebro. En la zona campos de cítricos, explotaciones de hortalizas y granjas de acuicultura son los sectores más damnificados por las fuertes lluvias, el viento, el granizo y la nieve. EFE/ Susanna Sáez

Por eso, proponemos varías líneas de trabajo. Abordar la reconstrucción y refuerzo del Perímetro del Delta y evitar la regresión, tanto de los muros de contención (popularmente conocidos en la zona como “malecons”), como el canal perimetral. Estudiar nuevas infraestructuras de defensa de la línea de la costa, además de reparar los canales de distribución de agua que han quedado muy dañados por la entrada de agua de mar. Habilitar aportes extraordinarios de agua dulce para evitar un empeoramiento de la situación y sustratos ricos en calcio para restablecer el desplazamiento causado por el sodio. Abordar, sin demora, un plan forestal y de emergencia movilizando fondos para retirar la biomasa forestal que hace vulnerables a nuestros bosques en los meses de primavera y verano.

No podemos olvidar tampoco otro problema directamente relacionado con las malas infraestructuras. Gloria ha vuelto a inundar toda la zona agrícola del Baix Llobregat, por un aumento sustancial del caudal del río, al sur de la C-32, como hemos denunciado desde el Institut Agrícola en multitud de ocasiones. El balance es la pérdida del 60% de la cosecha. No es la primera vez que pasa porque la tecnología actual es totalmente insuficiente para expulsar el agua al otro lado de la autopista, en una zona dónde la capa freática se encuentra a poco más de un metro. El Parc Agrari cuenta sólo con un Tornillo de Arquímedes para bombear el agua sobrante. Es necesaria la instalación de otro -el coste no es superior a los 300.000 euros- para evitar la inundación de una zona que es el mercado de proximidad de Barcelona y uno de los polos más dinámicos de la comarca.

“Gloria no será la última catástrofe si no nos aplicamos en consolidar nuestro litoral y las cuencas de los ríos”

Gloria ha demostrado que no estamos preparados y ha puesto contra las cuerdas a la industria agroalimentaria y pesquera. Debemos aprovechar la lección de Gloria para redefinir nuestras infraestructuras. Algunas, como en el Baix Llobregat, reiteradamente solicitadas. Otras urgentes, como la limpieza de rieras, ríos y bosques, porque la política de prevención es más necesaria que nunca ante los cambios que se avecinan en el clima. Y, sobre todo, un plan de futuro que fortalezca las cuencas fluviales, tan agredidas en el último medio siglo, y proteja el litoral del cambio climático. Gloria casi nos mata, como decía Nietzsche. Solo depende de nosotros hacernos más fuertes. Es nuestra segunda oportunidad. Debemos aprovecharla.



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