Por qué y cómo incluir al sector del agua en las políticas de economía circular - EL ÁGORA DIARIO

Por qué y cómo incluir al sector del agua en las políticas de economía circular

La escasa representación del agua, uno de los recursos más importantes para el desarrollo de los sectores productivos, en las políticas de economía circular evidencia la necesidad de fomentar una visión más integradora del concepto y de aumentar la colaboración intersectorial

Eduardo Perero Eduardo Perero es responsable del área de Economía Circular y Agua dentro del Área Técnica de la Fundación Conama


La Unión Europea lanzó en 2015 un paquete de medidas sobre economía circular (2015-2019) que apremiaba a los estados miembros a articular un plan de acción en esta materia. Esto dio lugar a diversas estrategias, planes y normativas para intentar avanzar en la aplicación de este sistema y conseguir unos sectores productivos más sostenibles a ojos de sus ciudadanos.

No obstante, si observamos detenidamente la documentación producida, lo primero que llama la atención es la generalizada y alarmante falta de consideración del sector del agua que, a pesar de ser un recurso natural crítico para la mayor parte de las economías, sólo se ve representado, si acaso, en el ámbito de la reutilización.

Esta falta de consideración está causada, en parte, por la visión limitada y miope de ciertos decisores sobre lo que se considera que es la economía circular. A continuación, explicamos una visión más integradora y amplia de este concepto y su importante relación con el ámbito del agua.

Mucho más que el cierre de ciclos

Tradicionalmente, la economía circular se ha representado a través de círculos que expresaban únicamente simples cierres de los materiales, asimilando, en ocasiones, este concepto al de reciclaje.

La economía circular es, sin embargo, mucho más que esto. Así lo ha demostrado la Fundación Ellen MacArthur al combinar en un mismo esquema los dos grandes ciclos que representan tanto la esfera tecnológica o material como la esfera natural o biológica. Esto ha evidenciado que no solo hay un único cierre circular al final de la vida útil de un producto o servicio, sino muchas posibilidades de recirculación.

“Un esquema amplio de la economía circular incluye y destaca el ciclo del agua y los flujos energéticos”

Ahora, desde la Fundación Conama, se ha intentado dar un paso más allá, proponiendo un esquema más amplio donde se incluye y se destaca el ciclo del agua y los flujos energéticos, dos de los sectores más importantes para la economía y el desarrollo sostenible.

Esta última, por tanto, acoge una perspectiva más integradora el concepto y define la economía circular como aquel modelo económico que:

  • Utiliza la mínima cantidad de recursos naturales necesarios, incluidos el agua y la energía, para satisfacer las necesidades requeridas en cada momento.
  • Selecciona de forma inteligente los recursos, evitando los no renovables y las materias primas críticas, y favoreciendo la utilización de materiales reciclados siempre que sea posible y cumplan los requisitos para una finalidad determinada.
  • Gestiona eficientemente los recursos utilizados, manteniéndolos y recirculándolos en el sistema económico el mayor tiempo posible, generando menos residuos y evitando utilizar recursos que sean innecesarios.
  • Reduce los impactos ambientales, además de permitir restituir el capital natural y fomentar su regeneración.

El informe ‘Agua y economía circular’

Siguiendo esta definición, el grupo de trabajo Agua y economía circular de Conama, constituido en 2016 y que reúne a expertos en materia de agua procedentes de la administración pública, las empresas, los centros tecnológicos, las asociaciones sociales y expertos de comunicación, entre otros, ha publicado un informe sobre esta materia,  donde destacan los siguientes contenidos:

  • Un esquema de economía circular en el sector del agua. Esta gráfica, realizada de forma colaborativa, permite identificar la misión que debe realizarse en todos los procesos y etapas de la gestión del agua y, por tanto, la responsabilidad de todos los agentes implicados en la planificación y gestión del agua en materia de economía circular.
  • La propuesta de una serie de indicadores que permitan medir la evolución y contribución de este sector a la economía circular
  • La identificación de barreras y oportunidades para desarrollar una planificación y gestión del agua que contribuya a la economía circular.
  • Una relación de proyectos innovadores en materia de agua y economía circular, además de una descripción de los actuales instrumentos de financiación al respecto para fomentar el desarrollo de este tipo de proyectos.

Relación entre economía circular y agua en una imagen

El esquema generado por el comité de expertos ha logrado situar en un mapa conceptual el papel que juega cada etapa del ciclo del agua y, por tanto, de cada agente implicado, para conseguir un modelo económico más circular.

Clic en la imagen para ampliarla

Se revela así, que la circularidad no sólo pasa por el desarrollo de la reutilización y desalación, tecnologías necesarias y valiosas, sino que los agentes asociados a cada etapa de planificación y de gestión tienen, además de su función y responsabilidad, una interdependencia de la labor del resto.

“La circularidad no sólo pasa por el desarrollo de la reutilización y desalación”

Además, la gráfica muestra como el conocido ciclo natural del agua (evaporación, condensación, precipitación, escorrentía, infiltración, etc.) que ofrece ya en sí mismo, numerosas servicios ambientales a la sociedad (servicios de abastecimiento, regulación,  depuración, transporte, piscícola, culturales,  ), es interrumpido en el momento en que se realiza una captación de agua para su uso en algún desarrollo socioeconómico (agricultura, industria, energía, suministro urbano, turismo, ocio, abastecimiento urbano, etc.).

En función de sus usos el agua inicia otro ciclo paralelo antes de ser devuelto al ciclo natural, donde además de ser captada, podrá ser tratada o potabilizada, distribuida, consumida y vertida. En algunos casos, antes de su vertido existirá un sistema de saneamiento que recogerá el elemento por las redes de alcantarillado y será depurado antes de volver al sistema hidrológico.

El papel de cada agente del sector del agua

En España y en Europa desde la publicación en el año 2000 de la Directiva Marco del Agua, la planificación hidrológica de unidades de cuenca es el instrumento técnico que permite tomar decisiones para asignar de la manera más eficiente el agua y la compatibilidad de los usos, entre otras muchas consideraciones.

Aquí el papel que ejerce la planificación hidrológica (incluido los planes contra la sequía y las inundaciones) es análogo al papel que el ecodiseño ejerce dentro de la economía circular, donde decide cómo crear determinados productos o servicios para hacer el menor uso de recursos naturales posibles, que los que utilice tengan el menor impacto posible, que se mejore su reutilización, etc.

Una vez captado el recurso, los sistemas de tratamiento y potabilización usan determinados procesos físicos y químicos que requieren de su optimización. En este proceso, al igual que en el de las estaciones de depuración de aguas residuales, se generan una serie de lodos que cada vez más encuentran aplicaciones como subproductos:

  • Enmiendas orgánicas o restauración de suelos degradados
  • Obtención de fósforo y otros nutrientes como nitrógeno o fosfatos
  • Generación de energía
  • Biocombustibles utilizando microalgas
  • Obtención de hidrógeno para distintas aplicaciones
  • Fabricación de materiales de construcción formando parte de áridos, ladrillos, cemento, morteros, hormigón, etc.

La detección de fugas de las redes de distribución y de saneamiento también forman parte de la economía circular, dado que constituyen formas de optimización en la utilización de un recurso natural. Este es el caso de los sistemas de ahorro en sistemas agrícolas, industriales o urbanos.

El drenaje urbano sostenible constituye un área de conocimiento y la aplicación de una serie de técnicas que, entre otros muchos objetivos, permite utilizar el agua procedente del drenaje para otros propósitos, manteniendo dicho recurso en el espacio urbano más tiempo que los sistemas tradicionales de drenaje. Además, este método minimiza impactos como, por ejemplo, los derivados de las inundaciones.

Los sistemas de redes separativas suponen otra de las estrategias de optimización basada en los principios de la economía circular. Permiten adaptar y optimizar los recursos de los tratamientos de forma específica para cada red y mejorar las posibilidades de la reutilización del agua.

“Uno de los principios básicos de la definición de economía circular es su capacidad para restituir el capital natural”

La huella hídrica es, al igual que la huella de carbono y la huella ambiental, otro instrumento valioso para la economía circular, ya que la información que se obtiene de ellas ayuda a tomar decisiones en la optimización de consumos. También los sistemas de compensación, aún mucho menos generalizados que los de carbono, permiten contrarrestar los impactos derivados de la extracción o pérdida de calidad del agua del medio natural, pudiendo ser una herramienta valiosa para la regeneración de los ecosistemas. De esta forma, se cumpliría otro de los principios básicos de la definición de economía circular: su capacidad para restituir el capital natural.

Y por supuesto, y no por último menos importante, los sistemas de desalación y reutilización (recarga de acuíferos, sistemas agrícolas, usos industriales, refrigeración, riego de parques y jardines e incluso, en algunas zonas del mundo, para abastecimiento urbano). En este sentido, cabe destacar que también la salmuera, constituye un subproducto cada vez más presente en los proyectos de innovación, para usos como la generación de productos químicos, producción de energía eléctrica a través del uso de microorganismos electrogénicos, el desarrollo de refrigerantes, conservación de alimentos, etc.

Retos de la economía circular en el sector agua

En el informe Agua y Economía Circular se identifican, además, algunos de los retos más importantes que quedan por afrontar en este sector:

  • Revisar el marco normativo vigente para facilitar la economía circular. En determinados ámbitos hay barreras legales para el cierre de ciclos, la utilización de materias primas secundarias, la reutilización, etc. Especialmente, se ha identificado la necesidad en la normativa europea en materia de reutilización de aguas y la de utilización de lodos procedentes de los procesos de potabilización y depuración. El diseño del marco regulatorio no se ha realizado con el enfoque de la economía circular, por lo que es necesario evaluarlo y modificarlo para que permita aplicar estos principios, conservando los distintos niveles de seguridad y precaución necesarios.
  • Los análisis económicos de viabilidad que se realicen de los costes y beneficios de las inversiones en materia de economía circular deben incluir no sólo los altos costes de implantación y explotación, sino también los costes de la no acción, así como los costes y beneficios ambientales y sociales, para realizar un análisis de la sostenibilidad de los proyectos.
  • Asimismo, se considera necesario diseñar un sistema de incentivos y desincentivos económicos y/o financieros para favorecer los proyectos de economía circular.
  • La complejidad de los retos del agua y la economía circular requiere nuevas soluciones innovadoras, no solo en relación con las tecnologías sostenibles, sino también nuevas interrelaciones, nuevos modelos de negocio, políticas innovadoras del recurso y de financiación, nuevas formas de gobernanza, que deben ser integradas y contar con la participación de todas las partes interesadas, así como de nuevas estrategias de comunicación.
  • La aceptación y la participación pública, así como la implicación de todas las partes interesadas, son cruciales para el éxito de los proyectos de economía circular, siendo uno de los principales desafíos El apoyo o el rechazo a estos proyectos está marcado por la confianza de los potenciales usuarios, en la tecnología, en el marco regulatorio, en los gestores que llevan a cabo el proyecto y en la calidad de los productos. Por ello, la transparencia, y la comunicación, adaptada al público objetivo, son aspectos claves para lograr la aceptación social y el compromiso de los actores implicados.

Potenciar la colaboración del agua en otras políticas

Cada agente dentro del sector del agua juega un papel importante para los principios de la economía circular, es por ello que deben situarse en este mapa, conocer su interdependencia con el resto de los agentes y colaborar con el resto de actores.

Asimismo, el agua posee una corresponsabilidad con la circularidad de los otros sectores con los que interacciona como la agricultura, industria, turismo, urbanismo, etc. Por ello, el sector del agua no puede estar aislado de otras políticas sectoriales y debe participar en cambio climático, transición energética, nueva agenda urbana, infraestructuras verdes, residuos, desarrollo rural, turismo, etc., mostrando sus capacidades, técnicas y buenas prácticas.

Todo ello demuestra que el sector del agua requiere un impulso proactivo para intentar influir en otras políticas sectoriales, mostrar su capacidad de colaboración con los agentes de otros sectores y redefinir el papel que debe desempeñar en un modelo económico más circular.

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Eduardo Perero es responsable del área de Economía Circular y Agua dentro del Área Técnica de la Fundación Conama.


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