El reto de innovar con el agua para adaptarse al cambio climático

El reto de innovar con el agua para adaptarse al cambio climático

Guido Schmidt, consultor ambiental, reflexiona sobre las consecuencias del cambio climático y el rol que puede jugar la investigación y la experimentación en el campo de la ingeniería hídrica para prevenirlo y mitigar sus efectos

Guido Schmidt Consultor ambiental en Fresh-Thoughts Consulting GmbH


Hace poco escuché en Berlín a Fritz Reusswig, investigador del Instituto Potsdam de Investigaciones sobre el Impacto Climático (PIK), quien explicaba que para el año 2100, el clima de la capital alemana se asemejará al que actualmente tiene la ciudad francesa de Toulouse. Primero pensé: ¡Qué bonito! ¡Atardeceres plácidos e inviernos dulces! Luego reflexioné – como los demás participantes en la reunión – que habría posiblemente también olas de calor y sequías más frecuentes, recortes de agua y aguaceros torrenciales. ¿Cómo será para entonces vivir en Toulouse, Madrid, Sevilla o Écija? ¿Ya nos habremos sumado a los subsaharianos, emigrando hacia lugares más fresquitos?

Aparte del calor que me entra, lo primero que se me ocurre cuando oigo “cambio climático” es pensar en el agua, una clara deformación profesional que denota mi preocupación por los ríos y humedales, su biodiversidad y todo lo que nos aportan a las personas: agua, pesca, navegación, disfrute y mucho más. Es previsible que el impacto del cambio climático en el agua y su gestión sea muy importante, desbordando nuestra preparación en materia de cantidad (lluvias, agua disponible, sequías e inundaciones), calidad (eutrofización, concentraciones), ciclo natural del agua (incendios forestales, erosión, evaporación), ecosistemas acuáticos (procesos, servicios, fauna y flora), infraestructuras (desbordamientos, subida del nivel del mar y redes urbanas, gestión de múltiples y contradictorias demandas) y coste (almacenamiento, tratamiento, seguros), y que conllevará más riesgos y conflictos.

Ante este escenario, temo que las estrategias de adaptación seguirán siendo “lo de siempre” (business-as-usual) y fomentarán el desarrollo económico a costa de y sin compensación (trade-off) por la pérdida de la biodiversidad. Por ejemplo, esta semana he leído en un periódico de prestigio que “hacen falta 50 presas nuevas para afrontar un porvenir con menos lluvia”, como solución mágica (sic, teniendo en cuenta que España ya tiene más de 1300 presas), y sin mencionar quien saldría beneficiado y perjudicado de estas obras, ni quien pagaría su coste.

“Hace falta un cambio sustancial en las políticas, la gestión, la investigación y las inversiones para mejorar la resiliencia ante el cambio global que ya ha llegado.”

Para encontrar alternativas alineadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible hay que pensar, observar, escuchar, conectar y sumar; por ejemplo, con personas y grupos de interés que gestionan sus “silos” aparentemente independientes de agua, alimentación (agricultura y otros), energía, biodiversidad y salud, y quienes quizás aún ignoran las múltiples interconexiones (“Nexus”) y oportunidades existentes. También hay que lograr que las personas estén menos pendientes de las Kardashian y más de las complejas y muchas veces complicadas decisiones sobre nuestro futuro, y que nos corresponsabilicemos a través de acciones y hábitos. ¡No actuar es más fácil, pero significa pan para hoy y hambre para mañana!

Investigadores e innovadores han experimentado con éxito “soluciones basadas en la naturaleza” para reducir el impacto de las avenidas en el río Arga (Navarra), así como estrategias y tecnologías de reducción de la contaminación en origen, como la “economía circular” o acuerdos con las industrias, como los que la Comisión Europea está impulsando con su Estrategia para Fármacos en el Medio Ambiente. Lógicamente, no todas las innovaciones son la panacea que esperamos, ni hay que cambiarlo todo. Pero sí hace falta un cambio sustancial en las políticas, la gestión, la investigación y las inversiones para mejorar la resiliencia ante el cambio global que ya ha llegado.

Mi próxima cita con los innovadores en el agua es del 11-13 de diciembre en Zaragoza, en el marco de la EU Water Innovation conference. Confío que será una buena oportunidad para tomar el pulso a la Comisión Europea y otros políticos, administraciones y empresas sobre sus intenciones para los próximos años e impulsar alianzas y acciones. Estás invitado, y como en todas las conferencias que organiza la Comisión Europea, la inscripción es obligatoria y gratuita: www.euwic.eu.



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