La Eurocámara apuesta por una reducción del 60% de las emisiones

La Eurocámara apuesta por una reducción del 60% de las emisiones

El pleno del Parlamento Europeo ha acordado elevar al 60% el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, una posición que deberá ser refrendada esta tarde en la votación sobre la Ley de Clima de la UE


El Parlamento Europeo quiere más ambición en los objetivos de reducción de emisiones de la UE. El pleno de la Eurocámara ha pedido este miércoles elevar al 60% el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 en comparación con los niveles registrados en 1990, una meta que es veinte puntos superior a la actual y también se encuentra por encima del 55% que ha propuesto la Comisión Europea. La enmienda para fijar este objetivo como la posición oficial del órgano representativo europeo, propuesta por el grupo de Los Verdes, ha pasado por un estrecho margen de parlamentarios y deberá ser refrendada esta tarde en la votación definitiva sobre la Ley de Clima, antes de pasar a las negociaciones con la Comisión y el Consejo.

“El Parlamento Europeo apoya el objetivo de reducir los gases de efecto invernadero en un 60% para 2030, con 352 votos a favor, 326 en contra y 18 abstenciones. Mi enmienda se convierte por tanto en la posición oficial del Parlamento y nos hace más líderes que nunca en ambición climática”, ha celebrado el francés Pascal Canfin, presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Eurocámara. Y es que, según la eurodiputada responsable del informe sobre la ley, la socialdemócrata sueca Jytte Guteland, el aumento de la ambición es una “señal fuerte” de cara a las negociaciones con las capitales.

Eurocámara
Resultados de la votación sobre la subida de la ambición en la Ley de Clima. | Barry Andrews/Twitter

Eso sí, esa señal fuerte también supondrá mayores dificultades para que los países lleguen a un acuerdo de consenso. Y es que la Eurocámara ha votado también a favor de que alcanzar la neutralidad climática sea obligatorio para todos los Estados miembros y no sólo sea una meta global para el bloque. Por el momento, Polonia es el único país que no se ha comprometido a reducir al máximo sus emisiones a mitad de siglo y se ha mostrado numerosas veces en contra de fijar por ley la neutralidad climática.

En las negociaciones parlamentarias, al final se ha adoptado la posición de compromiso que planteaban los socialdemócratas, que abogaban por este 60%. El grupo de Los Verdes quería aumentar la meta al 65% y la Izquierda Unitaria Europea (GUE) al 70%, mientras que el Partido Popular Europeo (PPE) prefería adherirse al 55% que plantea la Comisión Europea. Aunque la ultraderecha de Identidad y Democracia (ID) y el grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) habían planteado enmiendas que incluso proponían rechazar la Ley Climática Europea, la unión entre izquierda, liberales y verdes ha permitido sacar adelante la propuesta y, previsiblemente, servirá para dar luz verde este tarde al proyecto por el mismo estrecho margen de votos.

Un largo camino por delante

En cualquier caso, y a la espera de una votación final, esta decisión de la Eurocámara es solo un pequeño paso en el proceso de decidir una Ley Climática de la UE y con él un nuevo objetivo climático para 2030. Con la votación, el Parlamento lo único que hace es acordar su posición para las negociaciones con la Comisión Europea y los gobiernos de los estados miembros que integran el Consejo Europeo. Estas negociaciones podrían durar hasta bien entrado el 2021: aunque la Comisión ya ha propuesto una reducción de “al menos el 55%”, el Consejo no tiene posición todavía, y es muy poco probable que decida algo más ambicioso que la propuesta del Ejecutivo Europeo.

Los líderes de los diferentes países debatirán sobre el tema en la reunión de jefes de Estado que tienen prevista entre el 15 al 16 de octubre, pero no es probable que acuerden un nuevo objetivo para 2030 en esa fecha. De hecho, lo más plausible es que eso suceda en la próxima cumbre en diciembre, que marcará por cierto el quinto aniversario del Acuerdo de París. Solo una vez el Consejo fije su posición, podrán comenzar las negociaciones con el Parlamento y la Comisión.

La batalla se anuncia larga porque existe ya una división importante en el seno de la UE sobre cual es el mejor objetivo de reducción. Los países ricos del norte y del oeste respaldan en gran medida un recorte de emisiones de al menos el 55%, mientras que muchos líderes del bloque del Este se oponen a políticas climáticas más estrictas que podrían afectar sus sectores económicos estratégicos, como la minería del carbón en Polonia y la fabricación de automóviles en la República Checa.



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