Vapor de agua, artífice de las estelas que dejan los aviones en el cielo - EL ÁGORA DIARIO

Vapor de agua, artífice de las estelas que dejan los aviones en el cielo

Las estelas de los aviones se originan como consecuencia del contacto de los gases que expulsan los aviones con la fría atmósfera. A pesar de las evidencias, existen personas que creen que en realidad se tratan de productos químicos para controlar el clima de la Tierra


Al mirar al cielo en un día despejado es posible observar unas nubes en línea recta que, en ocasiones, pueden ser de gran tamaño o permanecer durante horas. Debido a los colores y a su forma pueden ser confundidas con las nubes convencionales, sin embargo, tienen un origen totalmente distinto. ¿Sabías cómo se forman y quien está detrás de ellas?

Estas nubes peculiares se denominan estelas de condensación o contrails (palabra derivada de la unión de condensation trails) y no son otra cosa que la estela que producen los aviones por su paso por los cielos terrestres.

Este fenómeno se origina por encima de los 25.000 pies, 7.620 metros, cuando el aire es húmedo y tiene una temperatura inferior a los 40 grados Celsius. Cuando pasa un avión por una zona de estas cualidades, las altas temperaturas de los gases que expulsan las turbinas condensan el aire en un breve espacio de tiempo, creando en pocos segundos los pequeños cristales de hielo que forman las estelas de los aviones. Si no se dan estas condiciones, las estelas pueden no aparecer o disiparse muy deprisa.

A pesar de estar compuestas por vapor de agua, al igual que las nubes convencionales, estas no son tan beneficiosas como las que forma la propia naturaleza. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Atmospheric Chemistry and Physics, las estelas blancas que dejan los aviones pueden contribuir del mismo modo al calentamiento global que la propia quema del combustible del aparato.

Esto se debe principalmente a que esas pequeñas partículas de hielo de las estelas tienen la capacidad de almacenar el calor que proviene del sol y, como consecuencia, aumentar la temperatura de la atmósfera.

De acuerdo con el estudio, estas estelas han sido capaces de disminuir la diferencia de temperaturas entre el día y la noche en el sur y medio oeste de los Estados Unidos casi en 3 grados centígrados.

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Estelas de avión sobre Lisboa | NASA

Sin embargo, existe grandes controversias con respecto a sus efectos a largo plazo. Por ejemplo, durante los tres días después al 11 de septiembre, cuando la mayoría de los aviones se quedaron en tierra, la diferencia de temperaturas aumentó hasta en 1.8 grados. “Si la aviación se detuviera hoy, las estelas desaparecerían en cuestión de horas”, dice Keith Shine, de la Universidad de Reading.

En este sentido, Andrew Gettelman, físico en el Centro Nacional para Investigación Atmosférica de Boulder, en Colorado, afirma, al igual que otros expertos, que el efecto de las estelas es insignificante en comparación con los gases producidos por los motores y por la sociedad en general debido a que el efecto del CO2 tiene un impacto prolongado.

De las estelas a las teorías conspirativas: los chemtrails

En la actualidad, existe un gran número de personas que creen que las estelas de los aviones son algo más que la simple condensación del agua. Concretamente, los seguidores de la teoría de los chemtrails (palabra formada por la unión de chemical y trail) argumentan que, en realidad, las estelas están formadas por unos agentes químicos que tienen como fin controlar el clima terrestre y a la misma humanidad.

No obstante, esta es una teoría que ha sido refutada en numerosas ocasiones por la comunidad científica. En 2016, por ejemplo, investigadores de la Universidad de California realizaron una macroencuesta en la que estuvieron involucrados más de 77 químicos atmosféricos.

En este estudio, preguntaron a los expertos si alguna vez habían encontrado evidencia de un programa de fumigación a gran escala, y 76 respondieron que no lo habían hecho.

“La teoría de la conspiración de los chemtrails se relaciona bastante con el origen y el crecimiento de Internet, donde aún se pueden encontrar varios sitios web que promueven esta marca particular de pseudociencia”, comentó Steven Davis, profesor asociado de ciencia del sistema de la Universidad de California y coautor del estudio.


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