Espacios azules: el secreto de la salud física y mental - EL ÁGORA DIARIO

Espacios azules: el secreto de la salud física y mental

Espacios azules: el secreto de la salud física y mental

¿Por qué cuando miramos el mar nos sentimos en calma? ¿Por qué las ciudades con población más longeva están junto al mar? ¿Existe una explicación científica que relacione visitar paisajes con agua y mejorar nuestra salud? Los llamados espacios azules tienen el secreto


Sira Lara
Madrid | 21 agosto, 2020

Tiempo de lectura: 7 min



El murmullo de un arroyo, de las olas del mar, perder la mirada en la inmensidad del océano o respirar el aire fresco con aroma a salitre actúan como un bálsamo para nuestras inquietudes. El agua, origen de la vida y elemento fundamental para todo ser vivo, parece atraer nuestra mente y en ella llevamos encontrando desconexión y paz desde el origen de nuestra existencia.

Ya las civilizaciones antiguas relacionaban el agua y los entornos donde se encontraba con la salud. Las fuentes en parques, jardines y espacios urbanos son el intento de acercarnos este elemento, el sonido de su fluir y su imagen cristalina. ¿Pero es real el vínculo entre los conocidos como ‘espacios azules’ con la salud?

En primer lugar, ¿qué es un espacio azul? El mundo científico moderno acuñó esta terminología para referirse a los entornos accesibles al aire libre que cuentan con agua de manera destacada. Si los ambientes con vegetación son conocidos como espacios verdes, los que tienen agua son espacios azules. Y dentro de esta denominación se incluyen los espacios naturales, como océanos, ríos, arroyos y cascadas, así como los artificiales, como estanques y fuentes.

En segundo lugar habría que responder a la pregunta de por qué nos atraen por encima de otros paisajes. Es lo que trató de averiguar el filósofo Denis Dutton. En un estudio realizado en 2003 demostró que si se agrega agua a una escena natural, ya sea de manera directa a la vista o como un lejano tono azulado que el ojo interpreta como un indicio de la presencia del agua, el interés por ese paisaje aumenta.

Múltiples investigaciones han corroborado la conclusión de Dutton, como un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter (Reino Unido) que demostró la preferencia de las personas por el agua ante varias imágenes de paisajes. Mientras más agua había, más crecía el nivel de interés de los sujetos participantes en el estudio.

En la vida real esta preferencia tiene su precio. No en vano una habitación con vistas al mar en un hotel se cobra más cara que otra con vistas al jardín, por muy bello que este sea. Y aunque parezca un ejemplo muy obvio, el misterioso efecto que tiene el agua sobre nuestra mente está detrás de ello.

¿Más felices mirando al mar?

El biólogo marino Wallace J. Nichols, en su libro Blue Mind (Abacus, 2018) sobre la relación entre el mar y la neurociencia, afirma que cuando nos encontramos frente al mar entramos en un estado meditativo moderado caracterizado por la calma, la sensación de felicidad y la satisfacción general con la vida en ese momento. En sus investigaciones analiza los efectos en las ondas cerebrales de grupos de personas ante los estímulos auditivos y visuales que reciben al estar frente al mar.

Las claves de las sensaciones que describen los participantes en el estudio estarían en la simplicidad y repetición de patrones del sonido de las olas (en comparación con las voces, ruidos urbanos o la música), en la inmensidad del horizonte y patrones visuales simples de la superficie del mar (que difieren de entornos atestados de cosas en los que centramos la mirada en objetos cercanos a los ojos) y en la simplicidad cromática del azul que, según numerosos estudios, como el de los investigadores Andrew Elliot y Markus Maier, reduce la presión arterial y el estrés.

Mayor actividad física

Y llegamos por fin al quid de la cuestión. ¿Es real y científicamente demostrable la relación entre espacios azules y salud? Aunque parezca extraño, la evidencia científica es en realidad muy escasa. El interés académico por esta pregunta se ha generado de manera reciente pero es importante decir que todos los estudios coinciden en que vivir cerca de espacios azules o pasar tiempo en ellos se asocia con un mayor nivel de actividad física y un mejor estado de salud mental.

Vivir cerca de espacios azules o pasar tiempo en ellos se asocia con un mayor nivel de actividad física 

Una revisión, publicada en el International Journal of Hygiene and Environmental Health en 2018 y que incluye 35 estudios en total, destaca que la evidencia científica hasta el momento indica que los niveles de actividad física aumentan cuando las personas viven cerca de espacios azules. Por otro lado, el informe también reafirma los beneficios de los espacios azules para la salud mental, en especial para la reducción del estrés y el bienestar autopercibido.

La confirmación fue menos consistente en cuanto a la asociación entre espacios azules y la salud en general, la reducción de la obesidad y la salud cardiovascular. Las principales limitaciones son que, en estos casos, existen menos artículos y hay más heterogeneidad en los resultados.

La mayoría de los estudios –todos menos cuatro– se realizaron en países de renta alta y la mayoría se centraron en la exposición a espacios azules cerca del lugar de residencia.

Entre las investigaciones que demuestran la relación de vivir cerca de un lugar azul y tener un estilo de vida más activo destaca un estudio realizado en 2011 en Australia, con más de 10.000 adultos de 40 años. El estudio concluyó que la probabilidad de caminar más de 300 minutos a la semana era mayor entre los que vivían más cerca de una playa o de un río.

Al año siguiente, otro estudio hecho en Francia con más de 7.000 adultos mayores de 30 años señaló que había más personas que habían salido a correr la semana anterior a la participación en la investigación entre aquellas que vivían a menos de un kilómetro de un lago.

Finalmente, un trabajo publicado en el año 2015 y donde participaron más de 70.000 personas de Inglaterra, llegó a la conclusión de que las personas que habían visitado zonas de costa recientemente mostraban mayores niveles de actividad física que aquellas que habían estado en contacto con espacios verdes rurales o con áreas urbanas.

¿El secreto de la longevidad?

Okinawa, Japón.

El periodista norteamericano de National Geographic Dan Buettner investigó durante años las costumbres de las cinco zonas más longevas del planeta. Y plasmó sus secretos en el libro Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People who’ve Lived the Longest (National Geographic Society, 2010). Okinawa en Japón, Icaria en Grecia, Cerdeña en Italia, Loma Linda en Estados Unidos y Nicoya en Costa Rica tienen un punto en común, que miran al mar.

Salud mental

En cuanto a la salud mental, una reciente investigación liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y publicada el pasado mes de julio en Environmental Research, concluye que dar paseos cortos y frecuentes por espacios azules podría aportar beneficios al bienestar y al estado de ánimo de las personas.

El estudio se basa en los datos de 59 participantes. Todos ellos pasearon 20 minutos al día durante una semana por un espacio azul; otra semana, lo hicieron por un espacio urbano y, otra, dedicaron el mismo tiempo a descansar en una sala.

La playa de Barcelona constituía el espacio azul, mientras que el espacio urbano lo formaba una ruta por las calles de la ciudad. El equipo investigador midió antes, durante y después de cada actividad los parámetros de bienestar y estado de ánimo mediante cuestionarios, así como la presión arterial y la frecuencia cardíaca de cada participante.

“Vimos una mejora significativa en el bienestar y el estado de ánimo justo después de caminar por el espacio azul, en comparación con el paseo por el espacio urbano o el descanso”, explica Cristina Vert, primera autora e investigadora de ISGlobal. Concretamente, tras pasear brevemente por la playa, los participantes señalaron mejoras en su estado de ánimo, vitalidad y en su salud mental.

Por el contrario, el equipo no ha identificado beneficios para la salud cardiovascular, aunque considera que tal vez se deba a las condiciones del propio estudio. “Hemos evaluado los efectos inmediatos de caminar brevemente frente a un espacio azul”, señala Vert. “Una exposición continua y duradera a estos emplazamientos sí podría tener efectos positivos en la salud cardiovascular”.

En 2014, ISGlobal realizó un estudio en el mismo sentido en la ciudad de Barcelona, pero en aquella ocasión con más de 2.000 niños y niñas de entre 7 y 10 años. Los resultados mostraban que en aquellos casos donde se había declarado pasar más tiempo en la playa a lo largo del año se observaban menores problemas emocionales y mejor comportamiento prosocial.

Apostar todo al azul

Los gobiernos y responsables de la planificación urbana se encuentran actualmente buscando formas de poner este conocimiento en práctica y convertir el agua en una herramienta para promover la salud de la comunidad. Ejemplos claros de estos esfuerzos son el Proyecto Sea Change (2015) y la Iniciativa de investigación Blue Health  (2016-2020) – ambos financiados por el Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea (H2020).

Ambos proyectos apuntan a que las comunidades tomen medidas directas y sostenibles sobre sus espacios azules que se traduzcan en sociedades más responsables y saludables.

Y es que aprovechar al máximo los beneficios de los espacios azules depende también de la existencia de infraestructuras adecuadas que puedan hacer estos lugares accesibles a la población, siempre buscando la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza. Sin olvidar que el cambio climático afectará gravemente a la disponibilidad del agua y a la pervivencia de ríos y zonas costeras. Por lo que es imprescindible la implicación de los agentes políticos, económicos y sociales en su cuidado y protección si queremos seguir disfrutando de ellos.

Así que, en conclusión, aprovecha este verano para disfrutar de la playa y el mar, pasear por la rivera de un río, contemplar el fluir de una cascada o cerrar los ojos para escuchar el suave murmullo de un arroyo, porque si pintas de azul tus días, todo apunta a que serás más feliz.


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