Los nanoplásticos ya están presentes en los órganos humanos - EL ÁGORA DIARIO

Los nanoplásticos ya están presentes en los órganos humanos

Los micro y nanoplásticos ya son detectables en los órganos y tejidos humanos. Una investigación ha demostrado su presencia en el 100% de las muestras analizadas aunque aún se desconoce sus efectos a largo plazo en la salud


La contaminación plástica, que se hace cada vez más patente en la tierra, el agua y el aire, se ha hecho detectable también en órganos y tejidos humanos en forma de micro y nanoplásticos.

Los científicos definen los microplásticos como fragmentos de plástico de menos de 5 mm, o alrededor de 0,2 pulgadas, de diámetro. Los nanoplásticos son incluso más pequeños, con diámetros inferiores a 0,001 mm. La investigación en modelos animales y de vida silvestre ha relacionado la exposición a micro y nanoplásticos con la infertilidad, la inflamación y el cáncer, pero actualmente se desconocen los resultados de salud en las personas.

Estudios anteriores han demostrado que los plásticos pueden atravesar el tracto gastrointestinal humano, pero Charles Rolsky Rolsky y Varun Kelkar, de la Universidad de Arizona, se preguntaron si las pequeñas partículas se acumulan en los órganos humanos.

Para averiguarlo, los investigadores obtuvieron muestras de un gran depósito de tejidos cerebrales y corporales que se estableció para estudiar enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. Las 47 muestras se tomaron de pulmones, hígado, bazo y riñones, cuatro órganos que probablemente se expondrán, filtrarán o recolectarán microplásticos. En todas ellas se detectó contaminación plástica y especialmente bisfenol A (BPA), que todavía se usa en muchos recipientes de alimentos a pesar de los problemas de salud asociados a este componente.

Nanoplásticos más pequeños que una célula

La especie de crustáceo de río “Gammarus Duebeni” es capaz de fragmentar microplásticos en distintos tamaños, algunos de ellos menores que una célula, en tan solo cuatro días, según revela un estudio de la Universidad de Cork.

La investigación, publicada en Scientific Reports, demuestra que la especie Gammarus duebeni puede fragmentar el microplástico hasta en un 66% en tan solo 96 horas, parte del cual son nanoplásticos que, debido a su pequeño tamaño, “son difíciles de detectar“, explica la responsable del equipo que ha realizado el trabajo, la española Alicia Mateos Cárdenas.

Según Cárdenas, el tamaño de los nanoplásticos tras ser procesados por estos crustáceos puede llegar a ser más pequeño que una célula por lo que, de acumularse a los tejidos podría suponer “el efecto más negativo de los plásticos“.

La especie Gammarus Duebeni, corresponde a un anfípodo que se encuentra en el sur de Irlanda, pero debido a que este género es localizado en todos los ecosistemas acuáticos se podría concluir, explica la doctora, que cualquier especie parecida “podría ser capaz de hacer lo mismo”.

Contaminación plástica en cada muestra

El equipo de investigadores de Arizona desarrolló un procedimiento para extraer plásticos de las muestras y analizarlos mediante espectrometría micro Raman. Los investigadores también crearon un programa de computadora que convirtió la información sobre el recuento de partículas de plástico en unidades de masa y área de superficie. Planean compartir la herramienta en línea para que otros investigadores puedan informar sus resultados de manera estandarizada, informa phys.org.

“Este recurso compartido ayudará a construir una base de datos de exposición al plástico para que podamos comparar las exposiciones en órganos y grupos de personas a lo largo del tiempo y el espacio geográfico”, dice Halden.

El método permite a los investigadores detectar docenas de tipos de componentes plásticos dentro de los tejidos humanos, incluidos el policarbonato (PC), el tereftalato de polietileno (PET) y el polietileno (PE). Cuando se combina con un ensayo de espectrometría de masas desarrollado previamente, se detectó contaminación plástica las 47 muestras de la investigación en cada muestra.

Según el conocimiento de los investigadores, su estudio es el primero en examinar la presencia de micro y nanoplásticos en órganos humanos de individuos con un historial conocido de exposición ambiental.

“Los donantes de tejido proporcionaron información detallada sobre su estilo de vida, dieta y exposiciones ocupacionales“, dice Halden. “Debido a que estos donantes tienen historias tan bien definidas, nuestro estudio proporciona las primeras pistas sobre posibles fuentes y rutas de exposición a micro y nanoplásticos”.

¿Debería preocuparse la gente por la alta frecuencia de detección de componentes plásticos en los tejidos humanos? “Nunca queremos ser alarmistas, pero es preocupante que estos materiales no biodegradables que están presentes en todas partes puedan ingresar y acumularse en los tejidos humanos, y no conocemos los posibles efectos en la salud”, dice Kelkar.

“Una vez que tengamos una mejor idea de lo que hay en los tejidos, podemos realizar estudios epidemiológicos para evaluar los resultados de la salud humana. De esa manera, podemos comenzar a comprender los posibles riesgos para la salud, si los hay”.



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