Acuerdo Unión Europea julio 2020: solidaridad reactiva

Acuerdo Unión Europea julio 2020: solidaridad reactiva

El autor examina en detalle el importe y el destino de los fondos movilizados por la UE para paliar la crisis del coronavirus y compara el paquete de ayudas con las recibidas por nuestro país por medio de los Fondos de Cohesión a partir de 1986, con nuestra entrada en la UE. Aquellos activos sirvieron para construir un hardware de infraestructuras de gran nivel del que ahora disfrutamos. Ahora, es el momento de invertir en un software basado en la I+D+i, la digitalización, la transición energética y la agenda verde. Está por ver si el país sabrá obtener el consenso para ejecutar el presupuesto a tiempo y forma, tal y como demanda la UE


José Luis González Vallvè José Luis González Vallvè es doctor Ingeniero de Caminos y licenciado en Derecho. Tiene una larga dedicación profesional a la creación de infraestructuras en el sector privado y también ha desempeñado cargos de gestión en la administración española y europea.


El acuerdo alcanzado por la UE para relanzar la actividad de los estados comunitarios tras la crisis del coronavirus es un avance histórico que, paradójicamente, no hubiera ocurrido sin el virus. Se dan pasos importantes en aspectos como la ampliación del presupuesto y la inclusión de cautelas de solidaridad y de gobernanza esenciales para que las medidas lleguen a buen puerto.

Se puede resumir el alcance de estas medidas en los siguientes puntos:

  • Gran ampliación del presupuesto comunitario, tantas veces ansiada al superar el tope del 1,2% de la renta nacional bruta (RNB) UE, aunque el presupuesto actual equivale al 0,904%, hasta el 2% de la RNB, y que será el mayor presupuesto del club hasta la fecha.
  • Solidaridad, sí, pero paradójicamente de forma reactiva a un virus. Cabe tener en cuenta que la aplicación previa de criterios de solidaridad benefició a España a través de la política regional y de cohesión, por medio de los Paquetes Delors I y II y siguientes. Estos intentaban corregir los desequilibrios entre regiones y países de Europa, de modo que fueron proactivos, sin necesidad de virus.
  • Solidaridad, no solo económica, sino en el ejercicio solidario de una gobernanza responsable. En ese sentido, el principio de acuerdo deja claro que no habrá ayuda sin reformas. Por ejemplo, en 2008-2019, en España creció la deuda pública un 140% de PIB, mientras que en Holanda, Suecia y Alemania disminuyó.
  • Endeudándose en 750.000 millones de euros, su moneda a internacionalizar en los mercados financieros. De este modo, impulsa el Tesoro Europeo el common safe asset, el bono equivalente al US Treasury, deuda mancomunada. Así, cada Estado responde por su aportación al presupuesto comunitario, no solidaria, en la que todos  responden de todo, por cierto, a competir con su esperado rating triple A, con las deudas de estados miembros,  y que este otoño se probará al pedir prestados 100.000 millones de euros del SURE, seguro de desempleo europeo.
  • Aumenta la federalización de gastos (en algunos programas) y mayor autonomía en ingresos (nuevos impuestos/tasas europe@s: plásticos, digital, carbono, importaciones y/o grandes transacciones financieras…).
  • Propone extender las decisiones por mayoría cualificada y no por unanimidad, y una agilización de los procedimientos legislativos.
  • Pretende incluir en la enseñanza secundaria y universitaria una asignatura sobre la historia y el funcionamiento de las instituciones de la UE.

A la vista de estas conclusiones, cabe mostrar mi satisfacción como europeo por la capacidad para negociar y acordar, por objetivos, condiciones y controles, por el avance en la identidad europea de los ciudadanos, franqueando tabúes intocables y ampliando extraordinariamente la ambición, cuya cicatería tanto criticó Jaques Delors y que tanto había faltado en los últimos tiempos.

“Cabe mostrar la satisfacción como europeos por la capacidad para negociar y acordar,  franqueando tabúes intocables y ampliando extraordinariamente la ambición que tanto había faltado en los últimos tiempos”

España fue eficaz y rigurosa en la gestión y ejecución del hardware infraestructural: obra pública e hidráulica, transportes, medio ambiente, dotación de infraestructura científica… con los fondos estructurales y de cohesión en 1986-2006, siendo destino de la mayor Operación de Solidaridad de la Historia y país único, al pasar del subdesarrollo al pleno desarrollo infraestructural en 30 años, logro envidiado por todos, especialmente los países emergentes.

Se ayudó a Países Cohesión (renta/cápita <90% media UE) y Regiones Objetivo 1 (renta/cápita <75% media UE). España en 1986 tenía 13 de estas regiones y en 2007 solo 1. Si la gestión española hubiera sido tan ineficaz, como en países que apenas convergieron, esos fondos, tan necesarios para los nuevos estados miembros, habrían desaparecido.

Ahora será software lo que se incorpore: Agenda Verde, I+D+i, industria, digitalización, transición energética, cambio climático y evolución a un modelo productivo más valioso, estable y seguro en el empleo. Además, habrá que racionalizar, abaratar, simplificar y optimizar una gigantesca y confusa administración pública con más de 25.000 organismos y que gasta en remunerar empleo público el 12,5%PIB, mientras que en Alemania esa cifra es el 8,5% del PIB y en Holanda el 7,77%.

Corresponde al gobierno  presentar a la UE en otoño un Plan de Recuperación sólido y consensuado, para lo que parece necesario un Presupuesto 2021, ambos coherentes con las recomendaciones europeas: 1: Reforzar Sanidad; 2: Ajuste presupuestario a medio plazo; 3: Medidas compensatorias para pensiones; 4: Combatir alta temporalidad laboral; 5: Mejorar eficacia de las ayudas sociales; 6: Pacto para impulsar la educación; 7: Unidad de mercado contra la fragmentación autonómica; 8: Ahorro energético y cambio climático; 9: Mejorar políticas de I+D+i; 10:  Impulsar el transporte de mercancías por ferrocarril.

El éxito en fondos estructurales y de cohesión se debió principalmente a disponer en España de un aparato técnico-administrativo de gestión del hardware infraestructural con una calidad situada en el top europeo y mundial. Esperemos se repita ahora con el software. Aunque los datos no son halagüeños, ya que en el periodo actual 2014-20, España está en la cola UE de la ejecución del software, todavía con 10.000-15.000 millones de euros sin ejecutar y/o justificar  en actuaciones muy similares a las que habrá que incluir en el nuevo plan.

“Ahora será software lo que se incorpore: Agenda Verde, I+D+i, industria, digitalización, transición energética, cambio climático y evolución a un modelo productivo más valioso, estable y seguro en el empleo”

¿Se atreverá España a resetear el sector público y a acometer otras reformas absolutamente imprescindibles más allá del debate ideológico-político?

Las cifras del acuerdo

España debe enviar planes/proyectos a la Comisión que examinará, corregirá, aprobará y seguirá el cumplimiento de las políticas europeas. La experiencia muestra que nunca ha habido un solo plan/proyecto aceptado a la primera.

Un estado miembro puede activar el freno de emergencia si cree que no cumple las recomendaciones comunitarias. El Consejo decidirá en tres meses, aplicando una mayoría  cualificada: más de 15 países y más del 65% de población, previo informe de su Comité Económico Financiero.

“Se dan pasos importantes en aspectos como la ampliación del presupuesto y la inclusión de cautelas de solidaridad y de gobernanza esenciales para que las medidas lleguen a buen puerto”

Las cifras se refieren a un periodo plurianual de siete años 2021-2027 y, por tanto, no tiene sentido compararlas con magnitudes anuales como el PIB.

Como en toda negociación, las cuantías han evolucionado. El presidente del gobierno de España, en abril proponía deuda perpetua de 1,5 billones de euros y ahora se dice satisfecho al 95% con la cuarta parte en trasferencias, que aun podrán ser retocadas en su trámite en el Parlamento Europeo y en las cámaras nacionales. De momento son:

  • El Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia (FRR por sus siglas en inglés) pasa de 560.000 millones de euros a 672.500, (312.500 para  transferencias y 360.000 a préstamos) el 70% a repartir en 2021-22 entre los países más afectados, según criterios como tasa de paro, caída PIB, incidencia crisis sanitaria en población y el 30% restante en 2023.
  • React EU de 50.000 a 47.500 millones de euros.
  • Ciencia, Horizonte Europeo, de 13.500 a 5.000 millones.
  • Invest EU, de 30.300 millones de euros a 5.600 millones.
  • Transición Justa para el clima, de 30.000 millones de euros a 10.000 millones.
  • Desarrollo rural: de 15.000 a 7.500 millones.
  • Recs EU de 2.000 a 1.900 millones.
  • Desaparecen: Solvencia, Programa Sanitario (Health) y exterior (NDICI).
  • Partidas que aumentan con el FRR disminuyen en el presupuesto 2021-27 y parece reducirse un 10% laPpolítica de Cohesión y PAC: 100.000 millones.
  • Más del 30% del presupuesto y FRR debe destinarse a objetivos climáticos UE.

“El éxito en fondos estructurales y de cohesión se debió principalmente a disponer en España de un aparato técnico-administrativo de gestión del hardware infraestructural con una calidad situada en el top europeo y mundial”

España recibirá 140.000 millones, de ellos 67.300 en préstamos y 72.700 en transferencias. La estimación del neto para España es aún muy tentativa y provisional. De forma muy aproximada, habría que descontar:

  • La mayor aportación al presupuesto UE (España cuota 9%). Entre 8.000-10.000 millones de euros.
  • Sufragar los 50.000 millones cheques de los frugales (que se iban a eliminar tras el Brexit) que para España podía estimarse en 5.000 millones de euros.
  • Las reducciones en PAC y Cohesión (alrededor del 10%) que para España podían suponer una minusvalía de entre 5.000-10.000 millones.

La comparación con los Fondos de Cohesión

Tomando valores medios, se podría estimar que el neto a recibir por España en transferencias sería: 72.700 – 9.000 -5.000- 7.500 = 51.200 millones, en siete años: 7.300 millones año.

Además, recibirá 63.700 millones en préstamos y podrá recurrir a préstamos MEDE (240.000 millones; 10,4%; 25.000 millones); BEI (200.000 millones,  tanto por ciento a determinar) y SURE seguro de desempleo (100.000 millones,  15%,  15.000 millones).

El presidente del gobierno de España dijo que el montante actual suponía 10 veces los de cohesión de los 90, pero no lo parece. Las cifras de ayudas de Fondos Estructurales y de Cohesión han sido: (D.G Fondos europeos. Ministerio de Hacienda) por periodo:

  • Periodo 1994-99: 31.146 millones (€ 1994) actualizados x 1,57= 48.899 millones.
  • Periodo 2000-2006: 60.752 millones (€ 2004) actualizados x 1,29 = 78.370 millones.
  • Periodo 2007-2013: 31.543 millones (€ 2004) actualizados x 1,29 = 40.690 millones.
  • Más periodo: 1987-1994, aproximadamente 40.000 millones de euros (1990) actualizados x 1,62 = 64.800 millones de euros.
  • Más periodo 2014-2020 (clara consolidación de la orientación software): +- aprox. 57.000 millones de euros.

Total:España Fondos Regionales/Cohesión: 1987- 2020: +- aprox. 240.459 millones de euros. 

Son cuantías superiores al actual acuerdo y de Solidaridad Proactiva no Reactiva. Por cierto, el tan manido Plan Marshall, fueron 12.000 millones de dólares (1945), hoy serían 173.000 millones de dólares, o 148.000 millones de euros, es decir solo España ha recibido de Europa en fondos regionales y de cohesión más que el Plan Marshall para toda Europa.

“Solo España ha recibido de Europa en fondos regionales y de cohesión más que el Plan Marshall para toda Europa”

Por tanto, son cuantías similares al actual acuerdo, incluso superiores, con dos particularidades:

  • Han sido cinco periodos plurianuales, añadiendo 1987-94 y 2014-2020 de Solidaridad Proactiva y no uno de Solidaridad Reactiva.
  • El éxito final dependerá de su ejecución. Ya hemos mencionado que en el periodo 2014-2020, con acciones programadas similares a las del FRR, la ejecución está siendo bajísima. Esperemos mejore sustancialmente y se repita el éxito de los fondos estructurales y de cohesión, pero no va a resultar sencillo. Para ello habría que conseguir un plan y un presupuesto con consenso-país, lograr una ejecución virtuosa y llevarlo a cabo todo on line y on time con la UE, evitando activar el freno de emergencia.

José Luis González Vallvè es doctor Ingeniero de Caminos y licenciado en Derecho. Tiene una larga dedicación profesional a la creación de infraestructuras en el sector privado y también ha desempeñado cargos de gestión en la administración española y europea. Es experto en políticas comunitarias y autor de obras como Reconstruyendo el sueño europeo y La mayor operación de solidaridad de la historia. Crónica de la Política Regional de la UE en España (2007).



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