¿Consumo sostenible o saludable? En Navidad, también.

¿Consumo sostenible o saludable? En Navidad, también

El pescado puede y debe ser un elemento destacado en la transición hacia sistemas alimentarios respetuosos con las personas y el planeta, defiende en este artículo Laura Rodríguez Zugasti. Para que los productos del mar puedan seguir formando parte de una dieta saludable y además sostenible se necesita la colaboración de toda la cadena, desde la pesca hasta el consumidor


Laura Rodríguez Zugasti Laura Rodríguez Zugasti es directora de Marine Stewardship Council para España y Portugal


De entre todas las acciones que podemos llevar a cabo para reducir drásticamente nuestro impacto en el planeta, cambiar nuestra dieta es una manera efectiva de ponernos en marcha.

El informe de Naciones Unidas Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica estima que de seguir en las tendencias actuales de alimentación no sólo continuarán aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero y la pérdida de biodiversidad, sino que además se prevé que siga aumentando la inseguridad alimentaria (afecta a 1 de cada 10 personas en el mundo), la malnutrición (2.000 millones de personas no tienen acceso a alimentos seguros, nutritivos y suficientes de manera regular) y la obesidad (se ha triplicado desde 1975).

Dieta saludable y dieta sostenible no es lo mismo, aunque sí hay elementos comunes: una dieta en la que predominen los alimentos de origen vegetal y se disminuya el consumo de proteína animal (especialmente carne roja) es positiva para nuestra salud y nuestro planeta. Pero, como bien advierte el informe citado, que los alimentos saludables sean además sostenibles, depende de factores geográficos y métodos de producción, entre otras cuestiones.

A nivel de la UE, la estrategia Farm to Fork del Pacto Verde también ha identificado como una de las prioridades desarrollar sistemas alimentarios justos, saludables y respetuosos con el medio ambiente.

“Dieta saludable y dieta sostenible no es lo mismo, aunque sí hay elementos comunes”

Dentro de las acciones previstas, recientemente se ha consultado a la ciudadanía europea sobre sus expectativas en torno a la alimentación. Los datos se recogen en el Eurobarómetro publicado en octubre 2020 e indican que los europeos identifican alimentos sostenibles con alimentos nutritivos y saludables (41%), poco o nulo uso de pesticidas (32%), accesibles (29%),  de cadenas cortas de comercialización (24%) y bajo impacto en el medio ambiente y el clima (22%).

Entre los elementos que los europeos relacionan con una dieta saludable y sostenible, se incluye una dieta variada, que incluya más frutas y verduras, local, estacional, sin desperdicio alimentario, reducir el consumo de grasas, azúcares y carne y aumentar el consumo de pescado, entre otros.

El 85% de los encuestados considera que el sector privado tiene un papel fundamental (especialmente productores y fabricantes, y en menor medida el sector de la distribución y la hostelería), frente a las autoridades públicas (65%). No obstante, sólo cuatro de cada 10 europeos reconocen su propio rol como consumidores en hacer nuestros sistemas alimentarios más sostenibles

“El pescado puede y debe ser un elemento destacado en la transición hacia sistemas alimentarios respetuosos con las personas y el planeta”

En este contexto y viendo la importancia que la salud tiene para la ciudanía europea, el pescado puede y debe ser un elemento destacado en la transición hacia sistemas alimentarios respetuosos con las personas y el planeta. El pescado es una proteína esencial, de alto valor nutritivo y accesible para 3.000 millones de personas en el mundo. Se calcula que la cadena de valor del pescado tiene una huella de carbono inferior a otras alternativas de origen animal (en torno al 4% de las emisiones totales de producción de alimentos) y es un alimento clave para la seguridad alimentaria y en la lucha contra la malnutrición y el hambre.

Siendo un alimento tan apreciado, el consumo de pescado en el mundo no ha parado de crecer. De nueve kilos per capita de media en 1961, alcanzamos los 20,3 kilos per capita en 2017 (FAO Informe SOFIA 2020).

En España, parte de nuestra riqueza gastronómica y una parte importante de nuestra economía y empleo se asienta sobre el pescado. Somos la principal flota en volumen y la industria líder en transformación de productos del mar en la UE y con uno de los consumos per cápita más altos (22,5 kilos de pescado al año, sólo superado por Portugal). Si bien el consumo de carne en nuestro país duplica al de pescado (45,2 kilos de carne per capita).

“El objetivo debe ser que la pesca se dirija a poblaciones de peces en buen estado, minimizando el impacto en el ecosistema y mediante una gestión basada en ciencia”

Para que los productos del mar puedan seguir formando parte de una dieta saludable y además sostenible necesitamos la colaboración de toda la cadena desde la pesca hasta el consumidor. Por parte de los gobiernos se necesita garantizar una gestión eficaz de las poblaciones de peces y un control efectivo de la pesca ilegal. Por parte de las empresas priorizar la compra de pescado de origen sostenible y trazable. Por parte de los consumidores apoyar la pesca sostenible y demandar información sobre el origen y los impactos de la producción.

La Navidad ya ha pasado y tenemos cerca la Nochevieja. Este año no podremos reunirnos con todas las personas que nos gustaría, pero sí podemos estar unidos por una buena causa. Desde Marine Stewardship Council (MSC) invitamos a unirnos a la causa de la pesca sostenible, apoyando la apuesta de las cofradías, las empresas pesqueras, los comercializadores y empresas de restauración comprometidas con mares para siempre. Cuidemos el medio ambiente y la sostenibilidad del recurso pesquero que tanto bien nos aporta, tanto a nivel gastronómico, como de salud y económico.


Laura Rodríguez Zugasti es directora de Marine Stewardship Council para España y Portugal.



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