Rewilding: ¿por qué no dejamos a la naturaleza funcionar?

Debemos ordenar el territorio con inteligencia y proyección hacia el futuro y recuperar zonas silvestres que sirvan de pulmón, bombeando beneficios y servicios ecosistémicos para todos: fertilidad de los suelos, filtración de las aguas, protección ante las inundaciones, prevención de los incendios, captación de CO2, emisión de oxígeno, adaptación y mitigación del cambio climático, prevención de pandemias y epidemias, y un largo etcétera

Uno de los atributos con el que mejor identifico mi relación con la naturaleza es el del asombro. Desde mi más temprana infancia recuerdo cómo la belleza, sensualidad e infinidad de los paisajes ya producían en mí esa sensación tan alentadora y embriagadora, que produce el asombro. Tanto los paisajes próximos y diminutos como los distantes e ilimitados.

El asombro fue sin duda el comienzo de una relación inicialmente circunscrita a los sentidos y las emociones, que posteriormente fue madurando y atrapando también mi mente. Estudiar biología me dio la oportunidad de familiarizarme con el idioma de la ciencia y con ello, obtuve el privilegio de poder adentrarme en los recovecos y misterios de la vida que esta, va desvelando.

“Con un territorio más silvestre tanto las personas y sus intereses como la naturaleza salen ganando”

He de confesar que mi asombro no sólo no disminuyó con este acercamiento intelectual, sino que incluso se acrecentó. La complejidad, interdependencia, autoorganización y equilibrio dinámico de la vida es absolutamente apabullante. Aun hoy apenas estamos averiguando sus mecanismos y con cada paso que damos abrimos un nuevo universo de posibilidades, que retan nuestras creencias más esenciales sobre lo que constituye la realidad.

Por ejemplo. Hoy sabemos que la cooperación e interdependencia de los seres vivos es tan estrecha que ningún animal, planta u hongo es capaz de crear su propia química celular, partiendo únicamente de su propio genoma. Las fronteras férreas de lo que constituye un individuo, se desdibujan. Hace unos 1.500 millones de años, bacterias independientes, pasaron a formar parte del ecosistema celular, convirtiéndose en lo que hoy reconocemos como mitocondrias y cloroplastos (orgánulos indispensables para el funcionamiento de las células eucariotas).

Pero incluso a nivel macroscópico, todos los animales, plantas y hongos dependen de las comunidades de microorganismos que habitan en y sobre ellos, para poder sobrevivir. Esta red de relaciones se extiende también más allá de “las fronteras” de cada organismo y lo entrelaza con un complejísimo sistema que abarca todo el planeta. Un sistema de flujos que a medida que ha evolucionado, ha sido capaz, incluso, de influir y cambiar las condiciones físicas del planeta para generar el ambiente idóneo para la proliferación de la propia vida. Estamos mudando nuestra aproximación determinista, que aísla unos organismos de otros, y reorientándola hacia una visión sistémica que pone énfasis en el equilibrio dinámico de relaciones y las propiedades que emergen de las mismas.

“Todos los animales, plantas y hongos dependen de las comunidades de microorganismos que habitan en y sobre ellos”

Rewilding, reasilvestrar o renaturalizar es el término utilizado por iniciativas que van más allá del concepto de conservación o sostenibilidad. Indudablemente el impacto causado por nuestra especie, en el entorno natural, ha desdibujado muy sustancialmente esa red visible e invisible de relaciones complejas y dinámicas que caracterizan a la vida. Esa red que apenas comenzamos a comprender ya que, asombrosamente ¡desconocemos hasta el 86% de las especies que se cree, proliferan en nuestro planeta! 

“Rewilding, reasilvestrar o renaturalizar es el término utilizado por iniciativas que van más allá del concepto de conservación o sostenibilidad”

Otro de los mantras que sintetiza la esencia de rewilding es “la naturaleza es la que más sabe”. ¿Cómo podemos pretender conservar lo que no funciona?, ¿lo que está incompleto? ¿Cómo podemos pretender cultivar sostenibilidad en sistemas rotos? Ahí es donde la iniciativa, asumida ya, por múltiples organizaciones, postula la necesidad de regenerar y restaurar las redes inhabilitadas. ¿Cómo? A través de reintroducir los componentes que, a juzgar por cómo funcionaban los ecosistemas maduros antes de que sucumbieran a nuestra manipulación y explotación, operaban dentro de los mismos.

Hoy sabemos, por ejemplo, que los depredadores y superdepredadores son especies “clave” cuya presencia en sus ecosistemas, garantiza el buen funcionamiento de las llamadas cascadas tróficas. De forma indirecta aseguran que el engranaje entre el resto de especies y de biotopos esté bien engrasado, intensificando y realzando la salud y diversidad de los ecosistemas.

También sabemos que diversidad es resiliencia y que no se trata de tener algunas especies de cada peldaño de una pirámide trófica, sino de tener a todas las que podría y debería albergar un ecosistema concreto. Los herbívoros están especializados en diferentes tipos de ramoneo y apaciento, contribuyendo con ello a la diversidad y salud de las plantas, al distribuir y repartir la presión que ejercen sobre ellas.

Rewilding no sólo propone acciones cómo reintroducir especies que hayan desaparecido, en espacios de dimensiones considerables de miles de hectáreas que reúnan las condiciones idóneas, sino la de eliminar barreras artificiales, como las presas de los ríos o las vallas en las fincas cinegéticas. Se trata de aportar los ingredientes necesarios, eliminando los artificiales, al ritmo adecuado, para que la naturaleza vaya restableciendo las conexiones y relaciones propias de sus ecosistemas, creando así una red virtuosa de autoorganización y diversidad. Y, una vez que el ecosistema haya recuperado una cierta madurez, dejarlo estar y que ejerza su magia portadora de vida y creatividad.

“La complejidad, interdependencia, autoorganización y equilibrio dinámico de la vida es impresionante” 

¿Y qué pasa con las personas? Se preguntarán algunos…Uno de los aspectos más criticados y menos entendidos de rewilding, es el prejuicio de que está en contra de los intereses humanos. Que arrincona e incluso desprecia nuestra gestión del territorio. Nada más lejos de la realidad. Rewilding está demostrando ser, lo que llaman los anglosajones, una solución win-win. Es decir, que tanto personas y sus intereses como la naturaleza, salen ganando.

En los océanos, por ejemplo, está sobradamente demostrado que proteger ciertas áreas, redunda en beneficio de la pesca en áreas circundantes. En los ecosistemas terrestres ocurre lo mismo con la caza y la salud y crecimiento de los bosques y plantas. Pero incluso la ganadería extensiva y la agricultura ven minimizadas las enfermedades y plagas en las zonas circundantes a las áreas protegidas, donde se llevan a cabo acciones de rewilding.

Estas zonas objeto de rewilding, suelen estar rodeadas de áreas tampón, donde se desarrollan formas de gestión sostenibles que apuestan por lo ecológico y regenerativo, encontrando así un valor añadido y distintivo a sus productos y servicios. En un mundo globalizado y urbanizado, con una producción primaria cada vez más industrializada y deslocalizada, los pueblos que rodean y están en áreas de rewilding, se ven claramente beneficiados, al poder diversificar sus economías, atraer el emprendimiento y afianzar su identidad y tradiciones. No sólo por sus productos autóctonos, tradicionales, con denominaciones de origen y ecológicos sino por la gama de servicios que pueden ofrecer vinculados al turismo de naturaleza y al asentamiento de emprendedores que apuestan por el teletrabajo cerca de la naturaleza.

En realidad, rewilding propone que ordenemos el territorio con inteligencia y proyección hacia el futuro. Que no invadamos y transformemos todo el planeta, reservando áreas sólo para la naturaleza salvaje, que sirvan de pulmón, bombeando beneficios y servicios ecosistémicos para todos: fertilidad de los suelos, filtración de las aguas, protección ante las inundaciones, prevención de los incendios, captación de CO2, emisión de oxígeno, adaptación y mitigación del cambio climático, prevención de pandemias y epidemias, y un largo etc. Servicios que hemos venido dando por sentado, pero que hoy empiezan a escasear, generando nuevos retos y problemas, que pueden incluso poner nuestra propia supervivencia en jaque.



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