La Red de Cátedras del Agua medirá la circularidad de infraestructuras

“La ciencia colaborativa permite una evolución más rápida del conocimiento”

Montserrat Zamorano Toro

Directora de la Cátedra Hidralia+UGR para la Gestión Digital, Innovadora, Social y Sostenible del Agua

La Cátedra Hidralia-Universidad de Granada, coordinadora del grupo de trabajo de economía circular de la Red de Cátedras del Agua, impulsará la identificación de los indicadores que permitan medir el grado de circularidad de las infraestructuras del ciclo integral del agua. Hablamos con su directora, Montserrat Zamorano


El Ágora
Madrid | 24 noviembre, 2021

Tiempo de lectura: 7 min



Fue la primera mujer ingeniera de Caminos Catedrática en Tecnologías del Medio Ambiente de España y ha desarrollado una labor docente e investigadora centrada en la gestión del agua, los residuos, el medio ambiente y la economía circular.  Montserrat Zamorano Toro comparte con El Ágora el papel de la Cátedra Hidralia Universidad de Granada para la Gestión Digital, Innovadora, Social y Sostenible del Agua, que dirige, en la Red de Cátedras del Agua a la que se ha adherido recientemente junto con otras nueve cátedras en todo el territorio nacional para mejorar la gestión de los recursos hídricos.

“El futuro de los recursos hídricos pasa por un modelo circular”

Para la directora de la Cátedra Hidralia Universidad de Granada para la Gestión Digital, Innovadora, Social y Sostenible del Agua vivimos un momento transformador que nos lleva de un sistema lineal hacia uno circular que requiere de la implicación de todos los agentes sociales clave: administración pública, empresas y ciudadanos. “Si uno de ellos falla, la transición no va a ser posible. En el caso de los ciudadanos es necesario concienciarlos, pero también darles a conocer qué es la economía circular e implicarlos”.

Para dar muestra de la necesidad y abundar en este papel divulgador explica como en un estudio publicado en 2018 por Crea Futur sobre los ciudadanos y la economía circular en nuestro país, se puso de manifiesto que casi un 59% de los españoles se considera bastante o muy concienciado con el cuidado del medioambiente. Sin embargo, únicamente dos de cada diez declaran conocerlo. Y entre los que declaran que lo conocen, la mayoría centra su definición en aspectos relativos a la “estrategia para reducir desechos y uso de materias primas” o “reciclaje de los productos y reutilización como materia prima”.

Sin embargo, resalta Zamorano, “la economía circular va más allá del reciclaje. La implantación de nuevos modelos de consumo basados en la reducción, uso compartido de bienes, consumo de productos km cero o productos locales son también fundamentales. Sin embargo, hay un mayor desconocimiento en este sentido”.

Uno de los aspectos más destacados para Montserrat Zamorano de este estudio es que los ciudadanos concienciados con el medio ambiente consideran que los gobiernos y las empresas lo están menos. “Esto es importante ya que se corre el riesgo de que no se impliquen en los cambios futuros, argumentando que otros actores no lo hacen y para que el paradigma de la economía circular sea un éxito todos tenemos que jugar nuestro papel, por pequeño que nos parezca. Tenemos que empoderar al ciudadano y concienciarle en un modelo de consumo responsable”, señala.

Este es uno de los principales objetos de estudio de la Cátedra Hidralia+UGR que, además, centrará los debates del V Foro de la Cátedra Hidralia que se celebrará el próximo 25 de noviembre en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Granada y en el se contará con la presencia del alcalde de la ciudad y con casos de éxito en economía circular que ya son realidad en Granada y que hay que visualizar y dar a conocer.

Simbiosis universidad-empresa 

Está cátedra formada por la Universidad de Granada y la empresa gestora del agua urbana en la ciudad granadina “es un ejemplo de la simbiosis universidad-empresa”, explica orgullosa Zamorano; “una relación en la que la Universidad toma consciencia de lo que la sociedad y la empresa necesita y así redirige su investigación a la solución de problemas reales. No debemos dejar la investigación en el papel y los laboratorios, hay que trasponerlo en soluciones que la sociedad nos demanda. En este modelo de colaboración la empresa es receptora de la transferencia de un conocimiento y los avances que se desarrollan en los grupos de investigación de la universidad. Esta colaboración es fundamental para ambos actores”.

En definitiva, añade, “se trata de una alianza, uno de los mandatos transversales de la Agenda 2030 que se explicita en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17, que es el que nos va a permitir alcanzar los objetivos marcados para esta década”.

Y es con este espíritu con el que trabajan en la Cátedra Hidralia, “con el objetivo de ser un espacio dedicado a la investigación, formación y divulgación en el campo de la gestión integral de los recursos hídricos, pero también de la tecnología y la sostenibilidad ambiental con una visión global y desde una perspectiva multidisciplinar”.

Porque esta visión, añade, “es imprescindible para afrontar un adecuado estudio de los retos y dificultades que la gestión integrada de las aguas y el logro de la Agenda 2030 plantea en la actualidad. Tenemos la suerte de estar en una Universidad que abarca muchas disciplinas y el agua necesita de estas soluciones multidisciplinares”.

La gestión sostenible del agua pasa por la circularidad

El agua es un bien escaso. Esto ha hecho que en lugares donde hay menos disponibilidad de este recurso, se haya impulsado su circularidad, es decir, la optimización en su uso, así como la reutilización.

“Hay que seguir avanzando hacia la circularidad total del agua con un doble objetivo: reciclar y valorizar todos los residuos que genera en sus diferentes etapas de gestión; y lograr un uso eficiente de la misma sustituyendo el uso de fuentes convencionales por aguas regeneradas, mediante la digitalización, implantando nuevas tecnologías, o bien con la inversión en mejoras para reducir pérdidas” explica la directora de la Cátedra Hidralia-UGR.

“Aunque el sector del agua ha avanzado mucho y ha sido pionero en implantar sistemas de producción circulares, con un nivel de optimización de recursos ejemplificantes hay que seguir avanzando y valorizar todos los residuos que se generan en el ciclo del agua”, señala.

“Desde la ciencia tenemos a ayudar a afrontar los retos que el cambio climático nos plantea, por ejemplo, la utilización de agua recuperada para fertirriego es una gran oportunidad. Hay que analizar la legislación para que las limitaciones en la reutilización de aguas en diferentes usos sean eliminadas, implantar sistemas para la recuperación de aguas pluviales utilizando las cubiertas de los edificios como captadores de agua de lluvia, implantación de sistemas de drenaje sostenible, etc. son sólo algunos de los retos que hay que afrontar”, insiste Zamorano.

En este sentido la cátedra Hidralia+UGR está abordando diversos proyectos con objetivos diferentes. Desde la concienciación en materia de desarrollo sostenible, hasta trabajos ya concretos para impulsar la economía circular.

En materia de investigación, podemos citar el mapa de la circularidad en la provincia de Granada, que va a permitir establecer unas redes que ayuden a impulsar prácticas reales de economía circular; también podríamos destacar la investigación apoyada por EMASAGRA para valorizar el desbaste de las biofactorías, y llegar así a residuo cero.

“Evidentemente ante todo se necesita financiación. Hay que invertir en investigación y desarrollo tecnológico, que es lo que nos hará más competitivos, pero además más resilientes ante crisis, como la que estamos viviendo”.

En materia de concienciación cuentan con proyectos como Cinéfilos, es una actividad para niños y niñas de primaria que utilizan el cine para difundir los ODS; QUIZODS, un juego de gran formato que facilita el conocimiento de los ODS aplicando la gamificación en las aulas, también para niños y niñas de los últimos cursos de primaria y primeros de secundaria.

“Ciencia colaborativa para acelerar el conocimiento”

En cuanto a qué aportan los modelos de ciencia colaborativa, Zamorano no titubea: “claramente una evolución más rápida del conocimiento. Las nuevas tecnologías han irrumpido de tal forma que el conocimiento progresa a una velocidad impensable hace tan sólo algo más de un siglo. Si se representa el porcentaje avanzado hasta la fecha, la gráfica que se obtiene es claramente exponencial. De hecho, el siglo XX, es el más prolífico en esta representación, y la irrupción de internet va a hacer que la tendencia se agudice cada vez más. Hace tan sólo unas décadas era impensable que una vacuna se produjese a la velocidad que lo ha hecho la de la covid”.

”El primer objetivo a desarrollar será la identificación de los marcadores que nos permitirán medir el grado de circularidad de una instalación del ciclo integral del agua urbana”
La sociedad actual avanza a una gran velocidad, al ritmo que marcan las nuevas tecnologías, insiste. “La pandemia que hemos vivido en el último año y medio ha dado un impulso a otra forma de hacer ciencia. Ha favorecido que el modelo tradicional organizativo, con un carácter fundamentalmente jerárquico, deje paso a nuevos modelos basados en la colaboración que, por su inmediatez y capacidad de difusión, están adquiriendo un papel fundamental para la innovación en cualquier campo de conocimiento”.

La Red de Cátedras del Agua se enmarca en lo que podríamos denominar red colaborativa o collaborative networks, definidas como un equipo de personas automotivadas, con una visión colectiva y organizadas para colaborar en la consecución de un objetivo común a través del intercambio de ideas, información y trabajo.

Como directora de la Cátedra que coordinará el grupo de trabajo de Economía Circular de la Red de Cátedras del agua, Zamorano explica que sus miembros colaboran unidos en una visión compartida para avanzar en el desarrollo de una idea. “El resultado que esperamos es poder establecer sinergias de colaboración entre las diferentes cátedras, optimizando recursos y potenciando el trabajo que se hace en cada una de ellas”.

El liderazgo del grupo de trabajo va a ir rotando por las diferentes cátedras. En el caso de Granada, la biofactoría sur es un claro referente de circularidad, además de tener una gran tradición en cuanto a la cultura de la transferencia de conocimiento con grupos de investigación de la universidad de Granada. “Supongo que este ha sido el motivo por el que se ha decidido que se inicie por nuestra cátedra”.

Apenas nos falta alcanzar una solución para los residuos del pretratamiento, un 2% del conjunto de la actividad de la planta para completar la circularidad completa. Actualmente estamos desarrollando con Emasagra una solución a ese 2% de residuos del pretratamiento para que evitar que terminen en el vertedero valorizándolos bien como material de construcción y salida energética. Es complicado por la humedad y presencia de toallitas que suponen casi el 90% de estos residuos”.

Además, “estamos elaborando el mapa de la circularidad que nos permita la identificación de agentes empresariales, sociales y universitarios para implantar economía circular en Granada y ya hemos iniciado un catálogo de buenas prácticas para identificar y dar a conocer iniciativas de circularidad que ya están funcionando”.

Conocer todas estas iniciativas en cada territorio es muy importante, destaca Montserrat Zamorano, para definir el punto de partida de implantación de sistemas productivos circulares. Y para ello, en la primera toma de contacto del grupo de trabajo de economía circular de la Red de Cátedras del Agua “ya hemos fijado como primer objetivo a desarrollar la identificación de los marcadores que nos permitirán medir el grado de circularidad de una instalación del ciclo integral del agua urbana”.

Binomio agua-energía

El agua y la energía están intrínsecamente interconectadas. El agua es necesaria en los procesos de producción de energía, pero también las diferentes fases de gestión del agua requieren de energía. En este sentido, la optimización de los recursos es fundamental en ambos casos.

De forma concreta, en los procesos del ciclo integral del agua es primordial reducir el consumo energético, pero también es posible impulsar la generación de energía en sus procesos. Así la reducción del consumo de agua implicará una menor necesidad también de energía; por otro lado, los procesos de depuración de aguas residuales pueden integrar sistemas que permitan la producción de energía gracias a la generación de biogás durante la estabilización, por ejemplo, de lodos de depuradoras, permitiendo no sólo la autosuficiencia de las instalaciones, sino también la venta de excedentes a la red.

También existe la posibilidad de convertir las tuberías en pequeños generadores hidroeléctricos de manera que cuando se abra el grifo, el flujo de agua acciona una turbina hidráulica que convierte la energía cinética del agua en electricidad. El sistema no genera mucha electricidad, pero sí la suficiente para, por ejemplo, recargar las baterías de bombillas acopladas al propio sistema.


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